Armas de guerra


 

penoco_thumbPese a que el escándalo del Fondo Indígena le causó graves problemas electorales al oficialismo, el tiempo y la habilidad de los operadores políticos gubernamentales les ha permitido mantener este caso -cuyo agujero podría llegar a los 600 millones de dólares-, como una especie de caja de herramientas al servicio de la persecución contra los opositores.



Ni bien comenzó a resurgir el conflicto con los indígenas del Tipnis por los intentos del gobierno de retomar la construcción de la carretera a través del parque Isiboro Sécure, aparecieron como por arte de magia numerosas pruebas en contra del dirigente Adolfo Chávez a quien estuvieron a punto de meterlo preso, mientras que los principales responsables de los hechos de corrupción respiran tranquilos, confiados en la impunidad.

Lo mismo ha pasado con los guaraníes del territorio de Takovo Mora que exigen el respeto al requisito legal de la consulta previa. Con el objetivo de lograr su objetivo de pasar por encima de los originarios y «meterle nomás», ahora resulta que los dirigentes de esa comunidad también se han vuelto sospechosos por el robo al Fondo Indígena.

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Fuente: eldia.com.bo