Las lágrimas de doña Nemesia


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La renuncia de la ministra de Desarrollo Rural, Nemesia Achacollo, es muy significativa y se la puede abordar desde distintos puntos de vista. En primer lugar, es la señal de que el escándalo del Fondo Indígena es demasiado grande como para seguir tapándolo. Es tan mayúsculo, que ha sido imposible salvar a una de las personas más influyentes del gobierno.



En segundo lugar, con el alejamiento de otra de las representantes del ala indígena del régimen, se fortalece el bando opuesto que nunca ha escondido su animadversión hacia los ponchos y polleras pese a todo el discurso que suelen ostentar.

Ahora que ya no hay duda que el régimen irá por la reelección indefinida, el oficialismo busca curarse en salud, para que la corrupción no vuelva a estallarle en la cara como sucedió en plena campaña para las elecciones subnacionales y la candidatura de Felipa Huanca que resultó lapidaria para el MAS en La Paz. Se vienen tiempos difíciles en materia económica y la gente suele tolerar la corrupción cuando hay bolsillos llenos. Pero corrupción y además “yesquera”, no hay por dónde. Las lágrimas de doña Nemesia son como para preocupar a cualquier oficialista ¿Se acabó la impunidad?

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Bajo el Penoco- El Día

Fuente: eldia.com.bo