En contra de los prejuicios en las carreras técnicas los jóvenes tienen otras opciones para profesionalizarse, ganar dinero y tener un negocio propio.
A pesar de la oposición de sus padres, Fabián siempre quiso estudiar la carrera de Mecánica Automotriz, y así lo hizo. Luego de terminar el colegio entró a un instituto de educación superior, trabajó un tiempo en un taller, donde adquirió experiencia. Hace siete años instaló su taller especializado en cajas automáticas y sus ingresos mensuales son bastante buenos.“Desde chico me interesaban los motores y vehículos, me costó decidirme porque mis padres se oponían. Ellos querían que estudie Derecho. Pensaban que al seguir la carrera de Mecánica me iba a convertir en un simple empleado. Al final tuvieron que aceptar porque vieron que era lo que me gustaba. Esto demuestra que cuando uno quiere superarse puede hacerlo en el área o la carrera que uno desee”, cuenta Fabián.Aunque a Mariela siempre le gustó todo lo relacionado con la belleza, sus padres insistieron en que estudie una carrera a nivel licenciatura. Para darles gusto lo hizo, pero como lo suyo era el estilismo, a los dos años dejó sus estudios de Marketing y decidió hacer un curso de belleza en un instituto. Al terminar puso su salón, un negocio que fue creciendo y que ahora cuenta con una sucursal que es atendida por su hija, que optó por seguir sus pasos.

“Mis padres tuvieron que apoyarme porque vieron que me apasionaba el mundo de la belleza, porque siempre estaba maquillando o peinando a mis amigas”, cuenta Mariela.Hasta hace poco la mayoría de los jóvenes soñaba con una carrera universitaria. De acuerdo con datos del Ministerio de Educación, hoy en día los estudiantes de carreras técnicas aumentaron en más de un 150%, debido a la demanda laboral, que en el sector público y privado está comprendido un 50% por licenciados, un 38% por técnicos y un 12% por obreros.La sicóloga de Infocal, Debbie Cronenbold, dice que para decidirse por una carrera antes que evaluar si es a nivel licenciatura o técnica, lo ideal es que los jóvenes elijan aquellas que le atraen y para la que tienen aptitudes, tanto cognitivas como específicas, o sea, aquellas que han ido adquiriendo con la escolarización y la experiencia.Empero, afirma, muchas veces esta decisión está teñida de varios factores, como son la presión del entorno familiar, deseos de subir de nivel social o de ganar más dinero o, sencillamente, porque no le quedan alternativas.“Si bien el mercado laboral a fines del siglo pasado era más restringido y había más cabida para los profesionales con títulos universitarios, porque los sueldos eran mejores y las carreras técnicas eran menospreciadas, al diversificarse el mercado laboral y al crecer la producción en nuestro medio, se vio la necesidad de contar con personal en diferentes áreas técnicas, especialmente para empresas petroleras. Aún así, en todos los procesos de Orientación Vocacional que he realizado, todos quieren ser licenciados, ingenieros o médicos”, manifiesta Cronenbold.Derribando mitosPor su parte Cinthia Mariscal, sicóloga y jefa de Recursos Humanos y especializada en Gestión Humana de Imba, afirma que es posible derribar los mitos con relación a que las carreras técnicas son menos que las de licenciatura, porque no es así, aunque el medio maneja el concepto y cree que el nivel universitario es el más completo en cuanto a conocimiento y a validez de titulación.Sin embargo, prosigue, es simplemente una tendencia y un modelo a seguir de la década de los 90, que se hace sin analizar la verdadera demanda del mercado. “Las empresas aún manejan ese requerimiento en sus convocatorias, no obstante esta tendencia va cambiando de a poco con las nuevas estrategias organizacional es en cuanto a perfil y se valoran otras habilidades integrales en las personas, más que un título académico superior.Evitar cambios de carrera

A la hora de optar por una carrera, dice Mariscal, es importante que la persona reconozca y evalúe sus habilidades y competencias, visualice el aporte que quiere generar como persona y, sobre todo, que analice y encuentre su verdadera vocación.Aunque asevera que no es fácil, ya que estadísticamente tres de cada diez personas cambian de carrera en menos de un año de estudios. La situación cambiaría si el escolar comenzara a tener un acercamiento a la dinámica de las diferentes ramas y áreas en esa etapa. Sería una guía interesante, por lo que debería ser estimulado precisamente en la escuela.“El interés, la actitud, la aptitud y la sed de aprender son vitales al momento de elegir una carrera, pues esta será la elección del estilo de vida que llevará día a día laboralmente”, remarca la especialista en Recursos Humanos.La decisión, prosigue, sobre qué estudiar se debe realizar en los últimos cuatro años de estudios secundarios, donde las carreras técnicas pueden ser apreciadas por los estudiantes como el inicio a su vocación o que les ayude a conocer la dinámica de trabajo, así como descartar posibles carreras a las que no les encuentran el gusto.Algunos beneficiosUno de los beneficios de una carrera técnica es que hay más espacio laboral. “Considerando los puestos de trabajo, el gerente es solo uno, mientras que los diferentes puestos técnicos son muchos, por lo tanto las posibilidades son amplias para esta área. Además que las carreras universitarias son limitadas. Por ejemplo, no hay licenciatura en fotografía, mientras que en técnico hay producción audiovisual”, argumenta Cronenbold.En criterio de Mariscal, estudiar una carrera técnica es mejor siempre y cuando se desea una profesión a mediano plazo y comenzar a tener un acercamiento rápido con la actividad laboral; si no cuentan con suficiente dinero para solventar una universitaria y si el joven tiene que combinar su trabajo con los estudios.Las más demandadasJavier Vázquez, director de Marketing y Comunicación de Infocal, explica que a nivel técnico las carreras más solicitadas son la de Mecánica Automotriz, y la de Mantenimiento Industrial, dado que existe una gran demanda laboral en estas dos áreas, porque el parque automotor y las industrias están en constante crecimiento.Existen también carreras de menor tiempo, como Computación, Gastronomía y Belleza, que son muy demandadas especialmente por las mujeres, concluye Vázquez
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HAY QUE HACER LA ORIENTACIÓN VOCACIONAL

Debbie Cronenbold. SicólogaTenemos que mirar más allá de nuestras fronteras y ver qué pasa en otros países, ya que las carreras tradicionales están en decadencia y hay médicos o ingenieros manejando un taxi o como panaderos.Muchos jóvenes al momento de salir bachiller no saben qué es lo que van a estudiar. Por eso cambian de carrera hasta tres o más veces. Para ello, se aconseja realizar un proceso de Orientación Vocacional y mostrarle las diferentes alternativas de estudio y salidas laborales que tienen dichas carreras.Antes de optar por una carrera, tienen que tomarse en cuenta las aptitudes, el entorno familiar y el social. Preguntarse si la familia va a poder sostener una carrera de cinco años, preguntarse si al salir de profesional tendrá salida laboral, si el esfuerzo, tiempo y dinero invertido serán recompensados con un buen trabajo, ya que al salir profesional y sin experiencias los sueldos son más bajos que de un vendedor ambulante.También tiene que tomar en cuenta los recursos con los que cuenta, el tiempo que dispone, y para qué es hábil. Debe valorar si la persona es curiosa, creativa, habilidosa con las manos o si le gusta experimentar, estas son algunas de las características de las personas que estudian carreras técnicas.Por ejemplo, en Alemania, mientras el bachiller termina su último año, ya puede ir estudiando una carrera técnica, o la educación dual, que mientras trabaja y adquiere experiencia va estudiando, así al terminar tiene una profesión y experiencia. Porque no solo cuenta la formación al momento de buscar un empleo, cuenta la experiencia.
Alicia Bress PerrogónFuente: El Deber
