Lo maldito en Bolivia; después de Evo… claro


valverdeCarlos Federico Valverde BravoDecían: “La raza maldita. ¿Qué raza maldita? La raza maldita está salvando a Bolivia” (EL DEBER, 22/12/15). Dado que este artículo saldrá media jornada antes del Día de los Inocentes, no se trata de una inocentada “inventada por la prensa”, por la derecha ni cosa parecida, es simplemente una más de las ocurrencias discursivas y tan de vuelta a la confrontación con la que don Evo pretende cerrar el año, dispuesto a recordarle a su ‘voto duro’ cuán víctima ha sido él en un proceso en el que incluso señala: “Me llevaron a un revocatorio y aceptamos”, cuando la historia registra que él fue quien propuso el revocatorio y otros pisaron el palito.Suena sin sentido eso de la ‘raza maldita’, porque se suponía que desde que el indígeno/marxismo andino/europeo impuso sus poderes investido por la Constitución y protegido por los achachilas, lo ‘multipluri’ había sido capaz de acabar con tantos absurdos, pero ya que estamos entre lo maldito y sus salvaciones, veamos qué maldiciones se quedaron para siempre. La maldición de los recursos naturales, esa que se conoce como la ‘paradoja de la abundancia’, tras la constatación de que países y regiones con una abundancia de aquellos tienden a tener un menor crecimiento y peores resultados de desarrollo que los países con menos recursos naturales.Don Evo dijo en el reportaje: “Todos los resultados en lo político, económico y social están en récord”, sin tomar en cuenta que un récord es lo que se sale de la medida, sea para arriba o para abajo, pero parece que hay que creerle porque el Gobierno maneja el INE y “el maldito INE” ni siquiera entrega completos los resultados del censo y, peor aún, no muestra su metodología de medición. Es maldito el narcotráfico, que azota con más fuerza, pese a las “reducciones voluntarias” fuera de Chapare (Chapare está intacto); es maldita la corrupción en múltiples espacios del poder, es maldito lo que hicieron con el Fondo Indígena, como es maldita la grabación en la que se oye “a la hermana Nemesia” informar que todo lo sucedido en el Fondo Indígena era de conocimiento del gabinete (EL DEBER, 24/12/15); es maldita la violencia discursiva que no termina de cerrar la brecha abierta… Ahí lo dejo, esperando un bendito 2016 para todos.El Deber – Santa Cruz