Esta vez "la pelaron" con el Cardenal y ahora nadie se sorprenda si ven a Evo en la procesión del Viernes Santo, los votos de los católicos bien valen el sacrificio.
El cardenal Julio Terrazas recibió ayer el apoyo de Santa Cruz y del país por la falsa acusación en su contra. El cívico Luis Núñez inicia una huelga contra la persecución. (foto El Día)
Para nadie es un secreto que el Ministerio Público se ha convertido en una dependencia del Ministerio de Gobierno, además de que es muy conocida la militancia masista de la mayoría de los fiscales. Esta situación se hace más evidente en La Paz y es por ese motivo que es en este departamento donde el gobierno está impulsando sus juicios políticos contra los opositores.
Tomando en cuenta estos antecedentes resulta muy difícil de creer que el fiscal Felix Peralta haya obrado por cuenta propia al involucrar al Cardenal Julio Terrazas en el caso de los “gastos reservados”. Lo que ocurre es que a algún “estratega” gubernamental se le fue la mano y no midió el impacto que tendrían las acusaciones tanto a nivel nacional como internacional.
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Es claro que la imagen de Evo Morales en el exterior se está desdibujando de manera paulatina. La romántica imagen del indígena que lucha por liberar a su pueblo de la opresión de 500 años, está dando paso a otra que muestra a un individuo que tiene inclinaciones autoritarias y que está desmontando toda la institucionalidad democrática de Bolivia.
Era previsible que en cualquier momento el gobierno dirigiría su artillería contra el Cardenal Terrazas, contra quien tiene una indisimulada aversión. NO se debe olvidar que en un momento, los masistas y el propio Evo Morales acusaron al prelado católico de encabezar la oposición política y lanzaron contra él toda clase de denuestos por el solo hecho de haber ejercido su derecho democrático de acudir a votar en el referéndum autonómico realizado en Santa Cruz.
De por medio hay un atentado contra el domicilio del Cardenal sobre cuya autoría existen muy fundadas dudas y sospechas no precisamente en relación a Rozsa sino a la UTARC y el desaparecido policía Andrade, ahora en Venezuela donde recibe más entrenamiento.
Es también evidente que la palabra serena y valiente del Cardenal Terrazas resulta muy urticante para el gobierno que no ve con muy buenos ojos la labor orientadora que cumple el prelado. Ha condenado de manera permanente el abuso de poder por parte del actual gobierno y la soberbia con que actúa.
El narcotráfico y el inusitado incremento de sus actividades ha sido también motivo de preocupación para el Cardenal, pero cuando hizo conocer sus criterios sobre este tema, solo recibió del gobierno respuestas destempladas y acusaciones sindicándolo de estar ejerciendo una labor política.
Todos estos elementos dan indicios más que suficientes para suponer que la acusación contra el cardenal Terrazas no es producto de la afiebrada actitud de un desvelado fiscal. No había que ser un agudo analista para darse cuenta que en cualquier momento la artillería gubernamental se dirigiría contra una persona que en cumplimiento de su labor pastoral había cuestionado varias de las acciones gubernamentales dirigidas a conculcar los derechos constitucionales de los bolivianos.
Fue un globo de ensayo digitado por el gobierno y que no les salió bien, por lo que velozmente el ministro Sacha y parlamentarios del MAS dejaron solo a Peralta y hasta ordenaron vía Fiscal General una amonestación al imprudente funcionario del Ministerio Público, no vaya ser que los católicos finalmente reaccionen y decidan por el "voto castigo".
En el mismo caso, la acusación contra el ex Defensor del Pueblo y actual postulante al mismo cargo, Waldo Albarracín tiene el objetivo de allanar el camino para el candidato oficialista, Rolando Villena. Sin embargo varios de los parlamentarios masistas se han mostrado partidarios de Albarracín lo cual ha motivado la preocupación del grupo palaciego que ha decidido apelar a los métodos que le son característicos: acusar para desprestigiar e inhabilitar.
No se trata de casos aislados. El amedrentamiento contra todos quienes tengan un mínimo de actitud crítica contra el gobierno se ha convertido en la regla masista, solo que esta vez "la pelaron" con el Cardenal; y nadie se sorprenda si ven a Evo, Álvaro y las huestes masistas encabezando todos los actos litúrgicos y la procesión del Viernes Santo, los votos de los católicos bien valen el sacrificio.