Carteles de personas desaparecidas en Bolivia. Foto: Oxígeno.bo
Según datos del Observatorio de Trata y Tráfico de Personas del Centro de Capacitación y Servicios para la Integración de la Mujer (Cecasem) y la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), cada día desaparecen ocho menores en el país, las edades oscilan entre el primer mes de nacido y los 18 años, de ese número sólo se logra recuperar a dos personas. La cifra anual es monstruosa, 2.920 personas desaparecidas; los padres se quejan porque la respuesta de la Policía no es inmediata y porque no tiene recursos para buscar a sus hijos.El comandante de la Unidad de Conciliación Ciudadana Familiar, coronel Jorge Pérez, indicó que la Policía viene realizando campañas de concienciación para prevenir este crimen a nivel nacional en lugares estratégicos del país, en primera instancia en unidades educativas de la ciudad de La Paz.“De forma alarmante la trata y tráfico de personas está causando dolor en las familias bolivianas de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y Beni, sobre todo ataca a menores de edad y mujeres jóvenes y adolescentes, que través de las redes sociales y periódicos son contactadas por los criminales”, aseveró a Oxígeno.boLAS RRSS UN ANZUELO PARA CAPTAR VÍCTIMASPérez dijo que las redes sociales se convirtieron en un anzuelo para captar víctimas y luego ser trasladadas a otros países para ser explotadas sexualmente y laboralmente, por eso recomendó a los padres de familia verificar las ‘amistades’ de sus hijos en estas plataformas virtuales y aconsejarles que no acepten a ‘cualquier desconocido’.Señaló que los departamentos donde se reporta mayor número de casos son La Paz, Beni, Santa Cruz y Cochabamba, donde hay evidencia de reclutamiento de menores para explotarlos sexualmente.EL ÁREA RURAL, UN PUNTO VULNERABLEPor su parte, Margarita Llanos, (nombre ficticio) madre de una menor rescatada, víctima de trata y que integra la Asociación de Padres de Familias de hijos Desaparecidos, dijo que los menores y las mujeres que viven en el área rural son vulnerables ante la trata y tráfico de personas, ya que en el área no existe control policial.“El Alto, Puerto Acosta y Desaguadero, en La Paz; Villazón, en Potosí; Bermejo y Yacuiba, en Tarija, y Puerto Quijarro, en Santa Cruz, están los puntos más vulnerables para cometer este delito”, dijo.Señaló que a la organización, que aglutina a más de 300 padres, llegan personas del área rural que denuncian que sus hijos desaparecieron y requieren ayuda y que a veces por falta de recursos económicos no pueden buscar a sus hijoss.“Es bien complicado porque la Policía no te ayuda de inmediato o a veces te tratan mal y te dicen que tu caso no es el único. Nosotros como Asociación hemos participado en rescates de víctimas, pero es difícil porque no hay recursos”, dijo.Fuente: Oxígeno