
María Cecilia Magnet, de 27 años, y su esposo, Guillermo «Willy» Tamburini, fueron secuestrados por militares argentinos en su departamento de Buenos Aires en la madrugada del 16 de julio de 1976.Magnet, desde La Paz, señaló que aunque el fallo judicial de este viernes «es un gesto», no basta: «hay que saber qué pasó. Yo quiero saber dónde están, dónde los arrojaron», expresó.»En mí aún se anida el vacío profundo, la pérdida más despiadada. Irreparable. Irremplazable. No hay día en que no recuerde a mi amada hermana. Le hablo, la extraño. Ella era mi sol, mi estrella, mi luna. Cuando desapareció me quedé a oscuras. Mis padres murieron sin la respuesta que los persiguió desde el primer día de sus desapariciones: ‘¿Dónde están?’. Yo me niego a correr la misma suerte. Pero hay que tener la voluntad de saber y el coraje de recordar. Mi herida sigue abierta y sospecho que sólo tendría que suceder algo muy notable para que ella cierre, agregó.Magnet fue periodista durante muchos años, especialmente en la revista HOY de Chile, que fue uno de los espacios de información democrática durante el régimen de Augusto Pinochet. En esa revista, Magnet fue encargada en los años 80 de cubrir temas relacionados a política derechos humanos, una de las secciones más conflictivas y riesgosas en ese tiempo. Su trabajo periodístico permitió revelar numerosas violaciones a los derechos humanos en Chile y durante 40 años ha sido una activa promotora de hallar justicia para las víctimas.La periodista es autora de la novela Arena Negra, que presentará una edición boliviana en breve. Es hija del afamado periodista y diplomático chileno Alejandro Magnet.Primera condena contra el Plan CóndorPese a haber sido ampliamente investigado en los últimos años, las actividades del Plan Cóndor nunca habían motivado sentencia judicial alguna. Argentina, un país en el que el proceso de los juicios de lesa humanidad está muy avanzado y no cesa, se ha convertido en el primero que condena formalmente a los jerarcas de esta organización.Entre los presentes en el tribunal estaba Macarena Gelman, hija de la desaparecida María Claudia García, que fue entregada a una familia cómplice de la dictadura uruguaya y que conoció su identidad recién el 2000, a los 23 años.Otros países no han hecho menos avances en el esclarecimiento de las violaciones a los derechos humanos. En Bolivia, los “archivos militares” no han sido completamente conocidos.El otro gran juicio por el Plan Cóndor se desarrolla lejos del continente, en Roma, en un proceso contra 30 exmilitares y civiles de Bolivia, Chile, Perú y Uruguay, acusados de la desaparición y muerte de 43 opositores, entre ellos varios de origen italiano.La creación del Plan Cóndor quedó absolutamente probada durante el juicio argentino, tanto es así que existe incluso ese acta fundacional firmada durante una reunión de los responsables de la inteligencia de las dictaduras y firmada por los representantes de Argentina (Jorge Casas, capitán de navío, SIDE, que aún no representaba a una dictadura militar), Bolivia (Carlos Mena, mayor del Ejército), Chile (Manuel Contreras, jefe de la DINA), Uruguay (José Fons, coronel del Ejército) y Paraguay (Benito Guanes, coronel del Ejército). Brasil no firmó esa primera acta pero otros documentos muestran que sí participó en el Plan Cóndor.En los “Archivos del Terror” de Paraguay, abiertos en 1992, se encontró una invitación de la DINA “para promover la coordinación y establecer algo similar a lo que tiene Interpol en París, pero dedicado a la subversión”.En el texto formal firmado en Chile se señala: “Se dan por iniciados a partir de esta fecha los contactos bilaterales o multilaterales a voluntad de los respectivos países aquí participantes para el intercambio de información subversiva, abriendo propios o nuevos carteles de antecedentes de los respectivos servicios”./RPU/
