“No soy de fierro ni tímida, solo un poco seria”


Ella. La miss Santa Cruz 2016, Antonella Moscatelli, ventiló los rumores y dijo de todo. Sincera a más no poder

Ella. La miss Santa Cruz 2016, Antonella Moscatelli, ventiló los rumores y dijo de todo. Sincera a más no poder

CRISTIAN MASSUD – [email protected]

Sus cabellos dorados la hacen ver como una princesa salida de un cuento de Disney. Su sonrisa es perfecta y sus ojos jamás escapan cuando le llegan las interrogantes. Es hermosa (eso nadie lo niega). “Soy una persona común y corriente”, insiste. Solo que la única diferencia es que hace dos meses Antonella Moscatelli dejó el anonimato para convertirse en un personaje público producto de su corona, la de miss Santa Cruz.



¿Qué ha pasado desde entonces? Su vida se ha hecho más acelerada que un auto de carrera. Ella sabe que no es la misma, pero trata de que nada se salga de control. Siempre tiene algo que hacer. Y, según dice, está disponible todo el tiempo, a pesar de su ajetreada agenda.
Para ella los medios no son unos monstruos que buscan devorarla, son simplemente personas a las que les guarda respeto y con los que tiene una relación fluida. Ha estado exenta de la polémica y, al menos, tratará de mantenerse así.

No tiene nada que ocultar. Ella es tal como se la ve con todos. “Solo que no te puedo hablar de mi vida si recién te conozco”, agrega. Y sigue: “No soy expresiva con mi rostro, pero me expreso de otra forma con la gente”. ¿De cuál? “Mmmm… no sabría explicarlo, pero lo hago”, responde con esa sonrisa de dientes blanquísimos.

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Estos días son oscuros para la maniquí, de 20 años, porque sus padres estamparon la firma del divorcio y acaban de partir los bienes. Pronto, ella y su madre dejaron su antigua casa y se mudaron a otra. “La situación ya no era sostenible. El ambiente no era agradable”, cuenta.
Congeló sus estudios de Ingeniería Comercial en la universidad para darse un respiro. Sabe que no es el fin del mundo. Debe seguir adelante. Es hija única. No nació en cuna de oro y, por lo tanto, seguirá atendiendo las dos cafeterías donde trabaja, una en la avenida Beni y otra en el Urubó Mall. Cumple las ocho horas y todavía se saca tiempo para sus actividades.

Su gran apoyo es Dios. “Soy católica”, declara. “Tengo una esfera de protección espiritual… Por dentro puedo estar destruida, pero no quiero dar ni pena ni lástima. No soy de fierro ni tímida, solo un poco seria”, se extiende. Así responde a esos rumores que la señalan como introvertida y hasta extraña.

Se detiene y vuela. Confiesa que cuando tenía 10 y 11 años vivió y estudió en España. Hizo amigos en Málaga y Murcia, y pudo llegar hasta Madrid. Ahora ya perdió el contacto con esas amistades, pero destaca que en el Viejo Continente aprendió a practicar deportes y a ser mucho más responsable.

Retorna. Aprovecha a pedirle a los medios que cuando vayan a publicar algo sobre ella, antes se lo pregunten a ella. “Soy accesible, me pueden encontrar en Promociones Gloria”, anota, aunque reconoce que su teléfono siempre está en vibrador y solo whatsappea con amigos y familiares.

No es adicta a las redes sociales. No tiene ni Facebook ni Twitter ni Instagram ni Snapchat. No le llama la atención. Quizá alguna vez se cree alguna cuenta en estos. Por el momento todas las páginas que llevan sus nombres son falsas y solo tiene una que maneja la empresa Phillips.
Ella actúa depende de la ocasión.

Es alegre cuando tiene que serlo. No para riendo. Sensual en una sesión fotográfica y sincera con una amiga. Le gusta las selfis. Enamora desde hace tres años con Sebastián Kempff, un joven, de 21 años, que estudia Derecho. Él ha sido un apoyo importante en los últimos días.

La rubia es alta. Mide 1,76 m y pesa 59 kg. “Estoy en el peso correcto”, se adelanta. Y confiesa que le falta tonificar un poco las piernas. Muchos expertos en belleza la notaron demasiado blanca para el Miss Santa Cruz, pero ella va de frente y declara que ya pasó por la cama solar y no lo hará de nuevo. “Me quedaré con este tono de piel”. ¿Desnudo? “No lo haría”, responde.

Habla inglés. Cocina espagueti y le gustaría estudiar Gastronomía. Está lista para el Miss Bolivia y anhela la corona máxima. Le gustaría llegar muy lejos… hasta el Miss Universo. No será mezquina. Dará todo de ella para lograrlo.

No llora seguido. Y la última vez que lo hizo fue hace varios días. Es una mujer que sabe renacer como el ave fénix. Mezcla la tranquilidad con la paciencia y humildad, y también le añade los principios éticos y religiosos que le inculcaron en casa. “Nunca dejo que nada se me escape de las manos. He aprendido a ser más paciente con los problemas familiares. Siempre hay una fuerza superior que me ayuda en todo”, explica.
Ya pasaron 57 minutos. “Hay temas de los cuales las misses no deberían hablar”. Se refiere a la política o a esos que buscan armar polémica. Prefiere guardar distancia

Fuente: sociales.com.bo