El senador oficialista y exdirigente de la COB, Pedro Montes, ha despejado las dudas acerca de la supuesta división interna dentro del MAS en relación a la propuesta de llevar adelante un nuevo referéndum que permita la cuarta candidatura de Evo Morales a la presidencia.
El legislador, que además es jefe de la bancada masista en la Asamblea Legislativa, se había opuesto en una primera instancia al mecanismo de la recolección de firmas para impulsar el proyecto y dijo que la mejor salida era convocar a un congreso partidario donde se defina la situación. Sin embargo, ayer fue mucho más claro y directo y dijo que la decisión que se tomó en la consulta del 21 de febrero debe respetarse. “Se ha dicho No, entonces respetaremos pues”, fue la exclamación que utilizó el parlamentario, más o menos en la misma tónica de los que plantean “veremos quién es quién”.
La postura de Montes se suma a la reticencia de algunos sindicatos como los mineros y los fabriles que han cuestionado la iniciativa, que según algunas versiones periodísticas, también es puesta en duda por algunas autoridades en función de gobierno, las mismas que según trascendidos, fueron también las que en febrero pasado, frenaron las intenciones de consumar el fraude en los resultados del referéndum, con el famoso argumento del “empate técnico”.
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Esos mismos análisis aseguran que existe el interés de algunos sectores internos del MAS de buscar una sucesión al liderazgo actual que permita no solo “salvar el proceso de cambio”, sino también el instrumento político que llevó a la presidencia a Evo Morales, el mismo que hoy se encuentra en franco proceso de deterioro, un tanto por los escándalos de corrupción, pero especialmente por las torpezas que se han cometido en el afán de torcer las leyes y lograr la perpetuidad del binomio a cargo de las primeras magistraturas. Creen que de continuar en esta deriva, se quedarán “sin la soga y sin la cabra”, pues el riesgo de una segunda derrota es muy grande y aquello podría significar la sepultura de un partido que podría tener un mejor futuro en el 2019 si es que se encaminaran las cosas por la ruta de la autocrítica y el respeto a las leyes.
En la vereda del frente, los agentes del Gobierno se mantienen en una nebulosa, pues todavía no está clara la estrategia que van a usar, pues en realidad la Constitución no deja ningún resquicio para este caso y por otro lado, insisten con la estrategia de la recolección de firmas, tarea que está en manos de dos sectores, los cocaleros y las mujeres de la agrupación “Bartolina Sisa”, los dos sindicatos que se mantienen fieles al proyecto reeleccionista. En el caso de los productores de coca la fidelidad es perfectamente comprensible y en relación de las denominadas “bartolinas”, se trata del grupo que más beneficios obtuvo de los recursos del saqueado Fondo Indígena, del que solo se ha podido ver la punta del iceberg.
En resumen, será necesaria mucha trampa y estrategia envolvente para que el Gobierno se salga otra vez con la suya, pero los que están en contra –entre ellos gente del propio oficialismo-, creen que se trata de una guerra perdida mucho antes de iniciar la pelea electoral. Lo peor será, si de yapa, los resultados son adversos como el 21 de febrero.
Existe el interés de algunos sectores internos del MAS de buscar una sucesión al liderazgo actual que permita no solo ‘salvar el proceso de cambio’, sino también el instrumento político que llevó a la presidencia a Evo Morales, el mismo que hoy se encuentra en franco proceso de deterioro.
Fuente: eldia.com.bo
