
Mito 1: La mayoría son niños que se sienten niñas
Linda Blair, psicóloga clínica y autora de «El niño feliz», explica que esto ocurre porque los padres se sorprenden de ver a su hijo varón jugar con muñecas. En cambio, si sucede al revés, y son las niñas las que quieren jugar con coches, no les parece tan llamativo y no llaman.
Mito 2: Hay que llevar al niño y a la niña a un especialista en salud mental
Los niños exploran y experimentan, y el hecho de que se comporten y adopten actitudes o conductas esperables del género opuesto, puede deberse a diferentes causas tales como por ejemplo, querer llamar la atención o desear ser como la mayoría de sus hermanos.Diferente sería si el niño presentara señales de sentirse angustiado, triste o depresivo por suestado de identidad de género.
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Mito 3: Los niños y las niñas no tienen capacidad para decidir
No es un «capricho», sino que existe una predisposición génetica. Durante la gestación, puede ocurrir lo que los médicos llaman el «disformismo sexual del cerebro» como resultado de la sobreexposición o falta de andrógenos.Un andrógeno es una «Hormona que induce la aparición de los caracteres sexuales secundarios masculinos, como la barba en el hombre y la cresta en el gallo.», según la RAE.Y a la probabilidad de que ocurra un «disformismo sexual», se suma el hecho de que la identidad y el género de las personas se determina antes del nacimiento, pero los niños recién lo pueden expresar a partir de los 2 y 3 años. Ellos se mueven con la verdad pura de lo que sienten y si lo hacen de forma contraria al género con el que han nacido, es porque así debe ser.
Mito 4: Si se obliga al niño o a la niña a vivir de acuerdo a lo esperable, se «soluciona»
No son pocos los padres que, luego de aceptar que no pueden ir en contra del modo de sentir de sus hijos, mejoran la relación con sus hijos.
Mito 5: Son niños que provienen de un hogar disfuncional
Crecer sin padres, con padres separados o que están juntos pero se llevan mal, no tiene relación con que un niño se sienta identificado con otro género y está demostrado. Hay niños que se identifican con el género opuesto habiendo crecido en familias conservadoras y religiosas.No hay ninguna prueba de que el entorno social en que crece un niño influya en su orientación sexual.La sociedad está cambiando, cada vez son más las personas que se animan a vivir como verdaderamente lo sienten, aun cuando eso signifique ir contra lo que se «espera» o «desea». Cabe recordar la definición de género:
«Grupo al que pertenecen los seres humanos de cada sexo, entendido este desde un punto de vista sociocultural en lugar de exclusivamente biológico».
Pero todavía queda mucho por avanzar…Fuente: www.imujer.com