
EL DEBER
20 minutos de espera y varias preguntas, además de una estricta revisión, esas son las trabas que se deben pasar para ver a Gabriela Zapata.
Desde la entrega de la cédula de identidad, un policía pregunta el grado de parentesco y la razón por la que se desea visitar a la empresaria; una vez se recibe el pase, se debe esperar en la puerta hasta que se comunique a todos los efectivos que alguien ingresará a ver a la expareja del presidente Evo Morales.
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“Sáquese la chompa, los lentes y extienda las manos”, esa es la orden de un guardia que busca micrófonos, cámaras ocultas o algún dispositivo que permita registrar la conversación. Una vez se comprueba que no hay nada, se permite el paso acompañado de dos guardias, que se quedan en la puerta a escuchar.
Una vez se percatan de que no se trata de una visita personal, sino periodística, una uniformada increpa y señala que “está prohibido que hable con la prensa”. Ordena abandonar el espacio, exclusivo para Zapata, y al bajar las cerca de 40 gradas, casi en la puerta, instruye que se ‘registre’ el nombre del comunicador para evitar que vuelva a ingresar a la cárcel.
Fuente: eldeber.com.bo