La autocracia que conduce Nicolás Maduro (y que teledirigen los Castro desde La Habana) sufrió una importante derrota diplomática el día de hoy en la OEA, cuando una amplia mayoría de países votó contra una moción de Venezuela que pedía cancelar la sesión del Consejo Permanente, en la que el secretario general del organismo, Luis Almagro, leyó un durísimo informe sobre la situación en el mencionado país, que podría abrir el camino hacia la activación de la Carta Democrática Interamericana.Veinte países votaron a favor de viabilizar la estratégica sesión, mientras que sólo 12 secundaron el planteamiento del régimen chavista, entre los cuales se cuentan los gobiernos satélites de Bolivia, Nicaragua y Ecuador, además de pequeñas naciones caribeñas dependientes del petróleo venezolano (otras dos de estas repúblicas al menos tuvieron la dignidad de abstenerse).La canciller de Venezuela, Delcy Rodríguez, definió a la sesión como “un golpe de Estado”, reiterando el manido discurso de la ALBA que califica de la misma forma a cualquier procedimiento legal o reglamentario que contradiga los intereses políticos particulares de ese club cleptocrático-populista.La diplomática también demostró desconocer los rudimentos básicos del idioma castellano, al acusar a Almagro de “querer imponer una ideología pseudofascista”, lo que en rigor significa que el secretario general no profesa la adscripción totalitaria que la canciller quiso endilgarle.Aunque la Organización de Estados Americanos aún no ha tomado la decisión sobre la activación de la Carta Democrática, en la presente jornada se dio un paso importante en ese sentido, evidenciando que hay una nueva correlación de fuerzas en la región más proclive hacia la protección de las libertades republicanas…[email protected]