Warner Music alista sus oídos para David Soliz 


El ganador de La Fábrica de Estrellas llegará mañana a Buenos Aires. Antes pesaba
casi 120 kilos, ahora 97. Guillermo Novellis (La Mosca) será jurado hoy y mañana

El ganador en el escenario.

El ganador en el escenario.

Cristian Massud – [email protected]



Sí. Grabará su primer placa discográfica con Warner Music Argentina. Pero él no solo quiere exportar su voz, también apunta a su imagen. Es tanta su ansiedad por verse mejor, que lo primero que hará cuando llegue a Buenos Aires será buscar un gimnasio. Eso lo dice sin miedo al qué dirán. Y va de frente.

David Soliz Flores nació con un chip incrustado en la música. Fue el último del casting y no recuerda qué número era exactamente. Quizá 945 o 936. Y como no recibía respuesta, llamaba insistentemente a la red Unitel. Hasta que le respondieron de mala gana. “¡Nosotros lo vamos a llamar”, fueron las cinco palabras que escuchó al otro lado de la línea.
Y no insistió más.

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Ese día estaba nervioso. Tanto como cuando cantó en la gran final de La Fábrica de Estrellas de la red roja. Se superó a sí mismo. Dejó atrás a sus compañeros (Lucero y Miguel Ángel). Llegó a la cima. Aunque suene a cliché, pero todavía no se la cree. Quiere despertar, pero no tiene por qué hacerlo. No está dormido.

David, el de ahora y el de antes
Hace cinco meses David era un chico normal (lo sigo siendo, pero con la etiqueta de famoso). Usaba un iPhone, pero no le duró mucho tiempo. Cualquiera que fuere el celular siempre terminaba aplastándolo en el bolsillo del pantalón. Eso lo ofuscaba. Sus kilitos de más ya habían llegado demasiado lejos. Ser gordito no le permitía muchas cosas.
Pesaba casi 120 kilos y durante el reality show se propuso bajarlos. Hoy, llega a 97. Y seguirá reduciendo.

“No sé por qué tendría que ser malo ser gordo. Nosotros (las personas) lo hacemos ver así. Es como si ser gordo fuera un error”, encara. “Anoche (lunes) quise comer una hamburguesa y no pude terminarla”, sigue.

Ahora, para él, dejar de ser rellenadito, pasa por un tema de salud, pero también de imagen. Cuando mañana llegue a la capital argentina, quiere que Warner Music lo vea cantar, pero también que se sienta orgullosa de exportarlo al mundo. Eso le tomará tiempo, pero está dispuesto a hacerlo. Y ya empezó.

David, el hijo, el padre

David cantaba en una orquesta familiar que se denominaba VIP. Sus hermanos son artistas. Su madre les inculcó el arte del canto. Antes ella pertenecía a varios grupos. Esa fue su herencia.

David (19), Luis Esteban (23), Kevin (21) son percusionistas y su hermana menor, Paola Andrea (15), “canta como los dioses”, según él. Ahora Luis es parte de la segunda temporada del reality y pretende ganar también.

David, el padre, es otro. Correteaba con su esposa, Dania Cueto, desde los siete años. Ambos tienen la misma edad. “Somos novios desde los 13”, revela, pero ya no se sonroja. El amorío de chiquillos perduró con el pasar del tiempo y hace un año llegaron ante un juzgado para unir sus corazones. El retoño se llama Jesús David (3). Lleva el nombre del padre y del abuelo.

Su hijo, su mujer, su familia, son sus tesoros más preciados. Por ellos quiere llegar a ser un gran artista en Latinoamérica. Pero primero tiene que arreglar varias cosas urgentes.

Con su premio pagará las deudas de sus padres (10.000 dólares), se comprará un celular, se sacará una nueva cédula de identidad (porque la otra se le venció cuando estuvo encerrado durante casi cinco meses en la Academia), armará una gran fiesta para casarse de nuevo con Dania y hoy terminará de alistar su maleta porque se quedará 15 días en BA.
Tendrá su primer contacto con los productores; ya espera ese gran momento. Tiene una explosión de emociones

Fuente: eldeber.com.bo