Dicen que su caso es diferente al del resto de los discapacitados. Se reunieron con el defensor del Pueblo, para pedirle una mediación a favor de los niños. Aquí te contamos dos historias de madres que deben trabajar y cuidar a sus hijos sin ayuda de nadie.
La vida de las madres de niños discapacitados es más difícil porque no solo tienen que trabajar para llevar el pan a su casa, sino para comprar los medicamentos, pañales y, además, tienen que sacar tiempo para cuidarlos porque son pequeños que requieren atención todo el tiempo.
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Muchas de ellas son madres solteras y dejaron sus empleos para trasladarse  La Paz en busca de una renta mensual de Bs 500, lo que finalmente no consiguieron después de más de un mes de caminata y de dos meses y medio de permanecer en la vigilia en las cercanías de la plaza Murillo.
El viaje fue duro, yo estuve primero en la vigilia de Cochabamba dos meses, ya después me sumé a la marcha, cuenta Agustina Pérez, la madre de un hijo epiléptico y con parálisis cerebral que le acompaña en la vigilia.
Cuenta que ella trabajaba como lavandera para comprar los medicamentos de su hijo y que por eso se unió a las movilizaciones, pero que ahora se va con el corazón dolido de como este Presidente no nos quiso ayudar.
Pérez contó que las madres se reunieron con el defensor Tezanos Pinto para que medie con las autoridades pues la situación de las madres es distinta.
Son varias las madres de niños discapacitados las que llegaron de diferentes puntos del país con la marcha. Por ejemplo, Yaned Santos Maldonado tiene una niña de 9 años en silla de ruedas a la que no solo tiene que mantener, sino también cuidar.
Tengo una niña de 9 años, provengo de la ciudad de Oruro, trabajaba como asistente de gimnasio medio tiempo, para atender a mi hija, pues soy madre soltera, desde pequeña la cuido sola, contó Yaned.Â
Ella cuenta que peregrinó buscando una respuesta médica a la discapacidad de su hija, pero que ningún médico le dio una respuesta.
Muchas madres fueron agredidas con sus hijos por miembros de la policía cuando sucedieron las gasificaciones en La Paz. Es el caso de Agustina. En una marcha nos prohibieron el paso, justo yo estaba adelante y por tratar de pasar recibí dos toletazos y cuando me fijé en mi hijo estaba en el piso y tenía un golpe en la cara, dice.
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Yaned Santos con su hija en silla de ruedas, en la vigilia. Foto: ANF
Fuente: noticiasfides.com

