Hillary Clinton: «Cuando no hay techos, el cielo es el límite»


Hillary Clinton, la candidata demócrata, celebra su histórica nominación con un discurso que corteja a la clase media y ataca con confianza a Donald Trump

JAVIER ANSORENA
Corresponsal En Nueva York
Elecciones EE.UU.
«¿Que si es relevante que Hillary sea una mujer? Mira al escenario», respondía ayer Alice Lindeanuer, una demócrata de Filadelfia desde el Wells Fargo Center de su ciudad. En el estrado estaban reunidas las doce senadoras que tiene el partido, algo más de un cuarto del total de legisladores demócratas en la cámara alta. En el bando republicano, el porcentaje todavía es menor. «Ha habido avances en muchos campos, pero en política queda un mundo por hacer. De hecho, yo nunca creía que viviría en este momento», decía.Ese momento era la nominación de una mujer a la presidencia por uno de los dos grandes partidos. Hillary Clinton hizo ayer historia con un discurso de aceptación en el que pivotó hacia la clase media con grandes promesas económicas, mientras atacaba a Donald Trump con una soltura inusitada en ella. Fue el discurso más importante de su extensa carrera política. Electrizante en algunas partes y previsible en otras, estuvo salpicado de abucheos que bajaban de grupos minúsculos activistas contrarios al ‘establishment’ demócrata a los que el resto de la convención silenció con gritos de ‘¡Hillary, Hillary!’. Un grupo de seguidores de Bernie Sanders emprendió una protesta silenciosa y no aplaudió las palabras de la candidata presidencial.«Esta noche es un hito en la marcha de nuestro país hacia una unión más perfecta», dijo sobre su nominación. «Como hija de mi madre y como madre de mi hija, estoy muy feliz de que este día haya llegado. Estoy feliz por las abuelas y las niñas pequeñas y todas las demás. Estoy feliz por los niños y los hombres. Porque cuando se derriba una barrera en EE.UU., nos abre camino a todos. Cuando no hay techos, el cielo es el límite».

Pero la celebración de un paso más en la larga marcha de la igualdad para las mujeres no se comió el discurso de Clinton. Con Trump por encima en las encuestas, la ya candidata oficial necesitaba congraciarse con la clase media. Clinton, una candidata ‘neoliberal’ amiga de Wall Street para el ala más progresista del partido, se puso el traje izquierdista para prometer la limitación de bonus en Wall Street, el aumento radical del salario mínimo, la revisión de los acuerdos comerciales, la expansión de la seguridad social, la igualdad salarial entre hombres y mujeres, la universidad gratis para personas con pocos recursos y grandes inversiones en infraestructuras para crear trabajos «con buenos sueldos».Esa clase media -descontenta, falta de oportunidades- es la que ha mirado a Bernie Sanders y a Donald Trump en estas elecciones. Al senador de Vermont le agradeció que su campaña en las primarias inspirara «a millones de estadounidenses, en particular los jóvenes». A sus seguidores, muchos de ellos en plena revuelta por la parcialidad del partido hacia la candidatura de Clinton, les tendió la mano: «Os he escuchado. Vuestra causa es nuestra causa». A Donald Trump, como tantos ponentes durante la convención, le atacó sin piedad.«EE.UU. está otra vez en la hora de la verdad. Hay fuerzas poderosas que tratan de separarnos», dijo en referencia al candidato republicano. «Nos quiere dividir del resto del mundo y entre nosotros. Quiere que nos dé miedo el futuro y que nos temamos unos a otros».Fue el pasaje en el que se vio a Clinton más cómoda, con confianza y al ataque: desmontó su audacia para los negocios, criticó que alguien que promete «poner a EE.UU. primero» ha fabricado sus productos en China, México, Turquía o India y le reprobó que dijera que el ejército «es un desastre».«Donald Trump dice, y esto es una cita literal, ’Sé más de ISIS que los generales’. No, Donald, no sabes», le respondió Clinton con gracia y temió las consecuencias para la seguridad nacional de tenerlo en el Despacho Oval: «Un hombre al que puedes provocar con un tuit no es un hombre al que puedas confiar el armamento nuclear».Clinton arrastra un índice de desconfianza preocupante entre los electores (67%) y su intervención también debía servir para presentar a una candidata cercana, resaltando su condición de madre e hija y su procedencia de clase media. La teloneó su hija Chelsea, pero su discurso, soso y sin alma, no provocó grandes emociones. La calidez de la candidata se sintió cuando se acordó de Dorothy, su madre, -«todavía escucha su voz animándome a seguir trabajando, a seguir peleando por lo justo sin que importe nada. Eso es lo que necesitamos hacer como país- y cuando se comprometió a ser la presidenta “de los que me voten y de los que no, de todos los estadounidenses».Cerró el discurso con un nuevo llamamiento a estar «más fuertes juntos» -un lema central de su campaña y el contrapunto a la idea de Trump de arreglar los problemas de EE.UU. él solo- y sobre su melena rubia cayó un mar de globos. Ahora tiene tres meses para pinchar el de Trump.

Hillary Clinton acepta histórica candidatura y fustiga a Trump

Se trata de la primera vez que una mujer recibe la investidura en uno de los principales partidos en toda la historia política de Estados Unidos.Hillary Clinton, primera mujer candidata a la presidencia de Estados Unidos. Foto: www.abc.net.auHillary Clinton, primera mujer candidata a la presidencia de Estados Unidos. Foto: www.abc.net.auLa Razón Digital / AFP / Estados UnidosHillary Clinton se convirtió este jueves en la primera mujer candidata a la presidencia de uno de los grandes partidos políticos estadounidenses, prometiendo una recuperación económica y fustigando a Donald Trump.Vestida impecablemente de blanco y rodeada de su esposo, el expresidente Bill Clinton, y su hija Chelsea, Hillary recibió una consagradora ovación después de un discurso en el que definió las líneas programáticas con las que pretende conquistar la Casa Blanca.»Es con humildad, determinación y una confianza sin límites en la promesa que es este país que acepto la nominación a la presidencia de Estados Unidos», dijo Clinton durante la Convención Nacional Demócrata, realizada en Filadelfia.Se trata de la primera vez que una mujer recibe la investidura en uno de los principales partidos en toda la historia política de Estados Unidos.Instantes después del histórico discurso, el presidente Barack Obama utilizó la red Twitter para enviar su saludo.»Gran discurso. Ella tiene experiencia. Está lista. Ella no se rinde. Por eso Hillary debe ser nuestra próxima POTUS», escribió Obama, en referencia a la sigla ‘President of the United States’ que caracteriza las cuentas del presidente en redes sociales.Economía, la prioridadEn un discurso de aproximadamente una hora, interrumpido constantemente por aplausos y vítores, Clinton delineó su visión de las necesidades del país, y dejó claro que la prioridad es adoptar mecanismos para mejorar la vida de los más necesitados.»Mi primera misión como presidente será crear más oportunidades y buenos puestos de trabajo con mejores salarios en Estados Unidos», expresó.Eso ocurrirá «desde mi primer día en el cargo hasta el último. Y especialmente en lugares que por mucho tiempo han sido puestos a un lado y dejados atrás», agregó.Clinton dijo que la economía del país «aún» no está en el nivel de excelencia que podría estar, y por ello son numerosos los estadounidenses que sienten que han quedado rezagados.»He oído de muchos que sienten que la economía no está funcionando. Algunos de ustedes están frustrados, algunos inclusive furiosos. ¿Saben una cosa? Ustedes tienen razón. No está funcionando de la forma que debería», dijo la candidata presidencial.Además, apuntó que el país precisa una amplia reforma del sistema migratorio, que impulsaría el crecimiento del país.En ese sentido, afirmó que la deportación de inmigrantes, como ha propuesto Trump, sería «inhumana» además de antieconómica.»Creo que cuando tenemos millones de inmigrantes que trabajan duro y contribuyen a nuestra economía, sería una derrota y sería inhumano expulsarlos», dijo.Morder el anzueloClinton no ahorró artillería contra su adversario republicano, Donald Trump, a quien presentó como un empresario de dudosa integridad moral, un hombre movido por prejuicios y un político convencido de que él puede arreglar en solitario todos los problemas del país.Trump, dijo la candidata demócrata, «quiere que tengamos miedo del futuro y tengamos miedo los unos de los otros». Pero «no tenemos miedo. Vamos a crecer ante el desafío, como siempre lo hemos hecho», añadió.El candidato conservador, agregó, «pierde la compostura a la mínima provocación» y no duda en responder agresivamente a preguntas de la prensa.»Imagínenlo en el salón oval enfrentando una crisis real. Un hombre que muerde el anzuelo con un tuit no es un hombre al que podamos confiarle las armas nucleares», aseveró.Clinton también formuló un alerta general sobre la situación del país más allá de la candidatura de Trump, alegando que Estados Unidos enfrenta un «momento decisivo».»Estados Unidos está nuevamente ante un momento decisivo. Fuerzas poderosas amenazan dividirnos. Los lazos de confianza y respeto están rompiéndose. (…) Debemos decidir si vamos a trabajar juntos para poder todos crecer juntos», dijo.En su visión, la figura del Comandante en Jefe es la que tiene la responsabilidad de «tomar las decisiones más duras que enfrenta el país. Decisiones sobre paz y guerra. Sobre vida y muerte».Tras una pausa dramática, preguntó: «¿Tiene Donald Trump el temperamento para ser Comandante en Jefe? ¡Donald Trump ni siquiera aguanta las durezas de una campaña presidencial!»  Fiel a su estilo, Trump respondió en la red social Twitter: «Nadie tiene peor juicio de Hillary Clinton. La corrupción y la devastación la siguen dondequiera que ella vaya», escribió.Cerrando heridasClinton también buscó cerrar las heridas abiertas en el partido por la disputa interna, al agradecer a su adversario, el senador Bernie Sanders, por haber logrado la movilización política de millones de jóvenes.»Bernie, tu campaña inspiró a millones de estadounidenses, especialmente los jóvenes que pusieron sus corazones y sus almas en nuestra primaria. Pusiste la justicia económica y social en el centro del debate, donde debe estar», señaló la candidata presidencial.»A todos tus electores aquí y alrededor del país: quiero que sepan que los he escuchado. Su causa en nuestra causa. Nuestro país precisa de sus ideas, su energía y su pasión», apuntó, en medio de una espectacular ovación.En Twitter, Sanders respondió utilizando el lema de campaña de Clinton: «Unidos somos más fuertes». (29/07/16)