Los paranoicos del poder


El gobierno sufre de ese delirio de persecución que en términos psiquiátricos se conoce como paranoia. De manera permanente imagina oscuras conspiraciones y si tomamos en cuenta las palabras de los funcionarios tendríamos como conclusión que en la mente de los Estados Unidos solo existe Bolivia, que es el centro y motivo principal de sus preocupaciones.

image Los cocaleros de Evo echaron a USAID del Chapare y celebraron el hecho con letreros como el de la fotografía, ocurrió en septiembre de 2009. (foto La Prensa)

Resulta ahora que la agencia para el desarrollo de los Estados Unidos, USAID está efectuando una sistemática labor de infiltración de algunas organizaciones sociales aspecto que habría sido determinado luego de un seguimiento que habría hecho el gobierno a funcionarios de la entidad norteamericana.



De acuerdo a la versión del vicepresidente, Alvaro García, los funcionarios de USAID estarían socavando la “conciencia revolucionaria” de los dirigentes de las organizaciones sociales e indicó, además, que los sucesos de Caranavi habrían sido promovidos por esta entidad.

Pero eso no es todo: agentes norteamericanos habrían intentado matar a Evo Morales. Sin embargo García no explica la forma en la que Evo se salvó lo que podría darnos la pauta de que tiene a su disposición un servicio de inteligencia superior al americano o un santito particular que estaría haciendo un buen trabajo si nos atenemos a la infinidad de denuncias con el mismo tenor.

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En realidad lo que ocurre es que el gobierno ve con preocupación que varias “organizaciones sociales” que antes le eran afines ahora se han tornado críticas como consecuencia de lo que parece ser un problema de demandas y expectativas no satisfechas.

Particularmente preocupa al gobierno el alejamiento del Consejo Nacional de Marqas y Ayllus del Qullasuyo (Conamaq) cuyos dirigentes en diversas ocasiones han marcado distancia con el gobierno al que acusan de no estar cumpliendo con sus promesas y de ser todo, menos un gobierno de indígenas. No es la única organización que ha expresado sus críticas a la gestión de Evo. También lo hizo la Confederación Indígena del Oriente Boliviano (CIDOB).

Al gobierno le cuesta digerir está situación y como de costumbre acude a la explicación más simplista: existe una conspiración de EEUU, antes a través de la DEA, la NAS y la CIA y ahora de USAID, que está infiltrando las “organizaciones sociales”, con el objetivo de disminuir la base política del actual gobierno.

Con estas interpretaciones fáciles, el vicepresidente evita navegar por aguas procelosas y cierra los ojos ante la realidad. No quiere reconocer que el encandilamiento ya está pasando y que las “organizaciones sociales” quieren mucho más que discursos.

El gobierno es prisionero de su propio discurso y le está ocurriendo lo que al aprendiz de brujo que convoca fuerzas que después no puede controlar. Ante ello lo más sencillo es echar la culpa al «imperio».