Este gasterópodo podría matar a un ser humano adulto en cuestión de minutos, pero su mayor arma también servirá para ayudar a personas con diabetes
Inspiración animal
«Puedes tener nuevas ideas a partir de venenos animales. Miras cómo afectan a la fisiología de sus presas y usas eso como punto de partida», explica la investigadora de la Universidad de Utah y coautora del estudio, Helena Safavi. La clave es aprovechar un arma ‘inventada’ por la evolución en beneficio propio.

Las moléculas de insulina están formadas por dos regiones, A y B. Esta última parte permite que seis moléculas se unan y almacenen en el páncreas; esta limitación logística hace que la insulina tarde en actuar hasta media hora, pues primero debe volver a separarse. Gracias a que la insulina del caracol carece de la parte B, puede actuar en solo cinco minutos.»Tiene sentido [evolutivamente] porque los caracoles deben inducir un choque de insulina en su presa muy rápidamente», comenta Safavi. El estudio de la estructura del arma de este gasterópodo servirá para comprobar si es posible sintetizar una insulina humana que funcione a gran velocidad. «La gente cree que es fácil hacer nuevos fármacos, pero ¿por dónde empiezas?», pregunta Safavi. En este caso, dentro de la concha de uno de los animales más venenosos del mundo.Fuente: www.elconfidencial.com