La contienda electoral más polémica de las últimas décadas se llevará a cabo el próximo 8 de noviembre. ¿Cómo será el sistema de votación que utilizarán millones de norteamericanos? Video
La carrera presidencial en curso en los Estados Unidos que enfrenta a Hillary Clinton, la otrora Primera Dama, senadora y secretaria de Estado candidata por el Partido Demócrata, contra la figura mediática y magnate de los bienes raíces devenido en un controvertido líder político representada por el republicano Donald Trump, es sin lugar a dudas una de las batallas electorales más comentadas a nivel mundial de los últimos tiempos.
El reciente debate que enfrentó por primera vez a los dos aspirantes a la Casa Blanca no hizo más que dejar en claro las diametralmente opuestas posturas que cada uno representa en lo que respecta a política económica tributaria, inmigratoria y relaciones con el resto del mundo.
Es por ello que la inminente elección presidencial que se llevará a cabo el próximo 8 de noviembre cobrará una importancia aún más grande, sobre todo considerando el contexto mundial en el que se desarrolla, con la mirada atenta de gobiernos y ciudadanos sobre un proceso de votación que, según las últimas encuestas difundidas, seguramente sea muy disputado.

Con el objetivo de analizar en profundidad el método de votación electrónico similar al que será utilizado a nivel nacional en las próximas elecciones presidenciales de EEUU, Infobae tomó contacto desde la ciudad de Miami con Eduardo Correia, vicepresidente de la Unidad Electoral de Smartmatic, multinacional especializada en el diseño y desarrollo de soluciones tecnológicas asociadas a procesos electorales.
Correia lidera un equipo de 140 ingenieros que trabajan en conjunto y desde distintas ciudades del mundo para crear entre otros desarrollos, software de votación completamente auditables, como los utilizados a nivel nacional en Venezuela y Filipinas, o el sistema de conteo electrónico y registración biométrica que se llevó adelante en Bolivia recientemente.
«En EEUU existen diferentes mecanismos de votación usando tecnología, hoy día en Norteamérica prevalecen dos tipos, por un lado el escáner óptico en donde el elector recibe una boleta y rellena a mano los candidatos de su preferencia y luego introduce la boleta por ese dispositivo que la procesa y la guarda, y el otro tipo de tecnología es el de pantalla táctil que esencialmente es una máquina que le presente a los electores la experiencia electoral de una manera más amigable que con una boleta, con un sistema que alerta al votante si ha dejado opciones sin marcar», explicó el ingeniero informático que se presenta regularmente en foros tecnológicos y de elecciones a lo largo de Europa y Estados Unidos.

De manera similar a un proceso de votación tradicional, lo primero que el elector debe hacer al acercarse a su mesa de votación será identificarse con las personas a cargo para verificar que esté habilitado para votar. Una vez superada esa primera instancia, se procede a lo que es la activación de la «experiencia del elector» donde se lo invita a que se desplace al cubículo de votación mediante un dispositivo llamado «botón de desbloqueo» bajo la supervisión y control del presidente de mesa y habilita a la máquina para que se le presenten las opciones al elector.
Mediante la pantalla touch el votante marcará cualquiera de las opciones de su preferencia, las cuales se verán resaltadas, y una vez que se presiona el botón para votar el dispositivo comenzará a realizar un proceso seguro de almacenamiento de la información del voto y procede a imprimir un comprobante con la selección hecha y un código de barra de dos dimensiones QR que contiene la información del voto firmada digitalmente, que debe ser colocado en un sobre y dentro de una urna.
Este es un punto clave, dado que a pesar de los avances tecnológicos resulta fundamental para los procesos electorales mantener la traza de papel para complementar a la digital protegida con mecanismos de criptografía avanzada que garantizan que no sea posible alterar esa información.
«Nosotros siempre hemos alentado a que se realicen auditorías, inclusive en muchos de los países en donde hemos colaborado con gobiernos a modernizar sus procesos electorales, se hacen la misma noche de la elección, una vez que esta se cierra, se realiza el escrutinio, se genera el acta de resultados de esa mesa de votación y se hace el proceso de acarreo de esos resultados al servidor de totalización», destacó Correia, quien además agregó que las máquinas durante el proceso electoral están completamente desconectadas de la red evitando que se pueda acceder a la misma de manera no autorizada, bajo un concepto de seguridad en profundidad de «múltiples capas» compuesto por barreras independientes que protegen toda la información almacenada lo que hace virtualmente imposible plantear un escenario de hackeo.

Una de las principales ventajas del sistema de voto electrónico radica en que la totalización de los votos es prácticamente instantánea, con casos particulares como las elecciones en Venezuela de 2015 donde los resultados se dieron a conocer a los noventa minutos de cerradas las mesas, país que se diferencia por no compartir resultados electorales hasta que estos sean matemáticamente irreversibles.
Las elecciones llevadas adelante en contextos políticos convulsionados como los representados en varios territorios de América Latina implican grandes desafíos para los sistemas de votación electrónicos con cuestionamientos que se presentan en su contra irremediablemente con cada proceso electoral.
«Una filosofía fundamental para nosotros es que todo el mundo entienda como funciona el sistema, no sólo por la traza de papel sino también técnicos designados por los partidos políticos que puedan acceder a nuestra tecnología y explorar que funcione como debe hacerlo, la máquina de votación es una de las principales salvaguardas que tienen los votantes de que su voto se mantendrá íntegro durante toda la jornada electoral, algo que no sucede con el voto manual», agregó Correia.
La tendencia del voto electrónico en América Latina ya se ha consolidado a nivel regional, con el agregado que permite la inclusión de personas con discapacidades de tipo visual, motora o cognitiva en la interacción con la boleta de manera completamente independiente, lo que empodera al ciudadano por sobre sistemas de votación tradicionales, sumado a los factores de la eficiencia y la seguridad.
En el corto plazo el deber cívico se convertirá en una experiencia multicanal en la que los votantes podrán participar desde distintos canales, ya sea votando desde un smartphone o desde los centros de votación físicos, con garantías consistentes a lo largo de toda la plataforma independientemente del medio por el que se decida hacerlo.
Fuente: infobae.com