Luis AntezanaLas medidas agrarias de 1953 hicieron mejorar al país al determinar el paso de la situación colonial a la nacional y dar el salto del comunitarismo, el esclavismo y el feudalismo a la democracia económica o sea el paso del sistema de la ganancia feudal a la plusvalía capitalista. Se fue creando, desde entonces, la organización capitalista de la sociedad boliviana y en el campo se consolidó el casi absoluto dominio del capital comercial, alcances que no quieren ver nuestros políticos populistas y si lo aceptan lo atribuyen a causas cósmicas, racistas y otras.Desde entonces se produce un intenso desarrollo del sistema capitalista como efecto de una nueva forma de producción y no como resultado de un aumento de la población, el tamaño de las parcelas, mayor tecnología, caminos, etc. Al respecto, se subestima que en la totalidad de la población, en especial la indígena, un alto porcentaje se convierte en una masa obrera rural y urbana, mientras, por otro lado, el capitalismo indígena asimila a pocos campesinos agricultores que se enriquecen y pasan a la condición de explotadores de indígenas pobres.El campesinado indígena ya no es una clase social; se descompone en un sector rico dueño de tierras (farmers) y otro pobre que lo único que tiene es su mano de obra para trabajar para indígenas propietarios. Ese capitalismo crea el mercado interior, aunque lentamente. El dominio de los indígenas ricos es una realidad en la vida diaria y el trabajo está subordinado al capital, aunque hay populistas que le temen y desean perpetuarlo, mientras los campesinos lo rechazan y buscan desarrollarlo hasta su perfección.La vigencia de la economía monetaria ha abierto el camino para la aplicación de nuevas tecnologías y esto solo es posible porque los agricultores disponen de crecientes medios monetarios a partir del momento en que el trueque fue sustituido por el cambio en dinero.Los agricultores indígenas se esfuerzan por superar el pasado comunitario y feudal, buscando, aun en regiones alejadas, pasar de la agricultura extensiva a la intensiva, habiendo conseguido notables avances, pero, en todo caso, el progreso técnico en ese sistema de producción acelera la economía capitalista que divide a la población indígena en clases adversarias.La migración a las ciudades y el abandono del campo son también signos del capitalismo en el medio rural, pero la causa de esa migración se debe a que el campesino se encuentra obligado a abandonar su parcela debido a que no puede vender su producción o sea el producto de su trabajo y lo único que le queda es vender su mismo trabajo. Esa es otra muestra del capitalismo indígena por el cual gran parte del trabajo del campesino-obrero no queda en sus manos sino va a parar a su nuevo patrón, poseedor de dinero, manifestación capitalista en su esencia, concentración de la producción en forma de dinero que se convierte en forma de capital.Empero, el capitalismo indígena no ha llegado a su culminación, está en pleno desarrollo, pese a estar frenado por normas legales (inclusive constitucionales) y tiene aún mucho que desarrollar. No se debe olvidar que el sistema de producción capitalista pasa por etapas muy largas, distintas y hasta dolorosas a partir de la economía natural, la mercantil, la monetaria hasta llegar a niveles más avanzados y que, además, en forma simultánea, debe derribar arraigados resabios medievales.Una de las características esenciales del capitalismo en la agricultura indígena es el referido a la renta del suelo. En nuestro agro se pasó con la reforma del 53 de la renta feudal a la renta capitalista, aunque falta mucho para completarlo. A la par, en algunas zonas del país también se practica el alquiler del suelo que origina una nueva forma de renta por la que el capitalista arrendatario paga el dueño de la tierra sumas importantes y aunque éste no conozca su propiedad. Ese aspecto de la renta está creciendo en la agricultura en todas las zonas rurales del país, lo que, a la vez, origina en la población indígena ya no dos sino tres clases sociales: el propietario del suelo, el capitalista que lo alquila y el campesino obrero, hecho muy importante en la economía agrícola.Esa evolución del sistema económico capitalista se sintetiza, entre otros, en que ya no existe la renta en trabajo, predomina la renta en productos y ésta desplaza a la renta en dinero. La aparición de las relaciones monetario-mercantilistas se observa inclusive en comunidades originarias de la periferia. Así la comunidad desaparece más por causas internas que externas, lo que confirma que el capitalismo en el campo ya es innegable y oponerle cualquier idea es absurdo.El Diario – La Paz