El NO al acuerdo entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la narco-guerrilla de las FARC se impuso en las urnas de Colombia, lo que constituye un nuevo revés para el bloque de países orientados por Cuba y que responden a la etiqueta de socialismo del siglo XXI.Aunque por estecho margen, la oposición democrática al Pacto de La Habana logró derrotar en lucha desigual a la maquinaria estatal, que desplegó múltiples mecanismos prebendalistas para intentar forzar una victoria del Sí.La mayoría de los votantes optó no por la continuación de la guerra, como demagógicamente intentaron mostrar los partidarios del pacto, sino por renegociar los acuerdos de manera que éstos puedan incluir algo de justicia y reparación a las víctimas, además de restringir el peso político que tendrán las FARC en los años venideros.Es evidente que Santos no sólo cometió errores de fondo al incluir cláusulas inaceptables en el acuerdo, sino que también se equivocó en la forma, al elegir a la dictadura cubana como “mediadora” en las negociaciones. La Habana sólo podrá ser un espacio de paz tras la salida del poder de los hermanos Castro…[email protected]