El vicepresidente Álvaro García Linera en un acto de entrega de 50 viviendas en el municipio de Machacamarca, perteneciente al departamento de Oruro.(Foto referencial: Vicepresidencia).
García Linera evocó el lugar donde dio entrenamiento militar a jóvenes guerrilleros
La autoridad contó incluso cómo lograron rescatar sus armas después de que 5.000 efectivos de las Fuerzas Armadas habían rodeado su campo de entrenamiento.García Linera en el municipio de Achacachi. Foto: Captura de pantallaLa Paz, 14 de octubre (ANF).- El vicepresidente Álvaro García Linera reveló este viernes los lugares y el tipo de entrenamiento que impartía a jóvenes guerrilleros cuando encabezaba el EGTK, un grupo irregular, entre 1989 y 1992. Dijo también que el grupo tenía armas, que ocultaba en determinados lugares.García Linera señaló que el entrenamiento militar se impartía a grupos de hasta 50 jóvenes en las cercanías del cantón Corpaputo, del municipio de Achacachi, que dormían tapados con frazadas y plásticos.Contó que en una ocasión, unos ciudadanos franceses los vieron entrenar, lo que los obligó a perseguir a los extranjeros, a pie “durante cinco, seis horas”. Al avistar al grupo, los franceses empezaron a escapar, lograron subir a un vehículo y alertar a las FFAA. Producto de ello, rememoró, 5.000 efectivos militares fueron a la zona a intentar atrapar a los integrantes del grupo guerrillero EGTK, pero que lograron eludirlos.Al entregar 110 viviendas sociales en ese cantón, aseguró que la zona fue el centro de entrenamiento de jóvenes guerrilleros a fines de los años 80 y principios de los 90.Por sus actividades como dirigente del EGTK, García Linera fue acusado de actos terroristas y apresado en el penal de Chonchocoro entre 1992 y 1997. Fue liberado a los cinco años ya que hasta entonces no obtuvo sentencia, como establece la ley.“Caminábamos por aquí, tengo muchos recuerdos, entre 1989, 1990, 1991 y 1992, lo que hacíamos en todo el altiplano era organizar grupos, entonces veníamos a las comunidades de noche, llegábamos comunidad por comunidad, para hablar de nuestra historia, de Túpac Katari, de Bartolina Sisa y para hablar de que nos teníamos que levantar otra vez contra los malos gobiernos que estaban robando plata para entregarla a los extranjeros”, remarcó.En ese sentido –dijo– cada mes o cada dos meses organizaba entrenamientos “ahí arriba”, dijo señalando los nevados. Cuando llegaban a alguna localidad, los vecinos “les daban tecito”, narró.“Llevábamos ahí arriba a los jóvenes de 20, 25 y hasta 30 años. Íbamos con frazadita, nylon, quispiña, pito, tostado y nos subíamos al hielo. 15 días de entrenamiento militar, con dinamita y con fusil, caminábamos desde el Illampu hasta casi el Illimani”, señaló. En 1989, García Linera tenía 27 años.Agregó que principalmente los jóvenes eran formados en las ideologías de Túpac Katari, de la revolución, de la lucha armada y de los ayllus rojos.“Luego los jóvenes se venían nuevamente a sus casas, después subíamos a otro grupo de 40 a 50 jóvenes, entrenábamos y otra vez abajo (…) ahí era nuestra universidad”, indicó.Asimismo reveló que los integrantes del EGTK casi siempre iban a ese sector a entrenar entre mayo y septiembre, es decir en la época en que el frío es más intenso.Pero “una vez justo cuando estábamos entrenando hemos visto a lo lejos a unos gringos, unos franceses, habían subido hasta ahí arriba (y nuestro temor) era que nos hayan fotografiado o filmado, entonces hemos dicho ‘vamos a ir agarrarles’ y hemos corrido como cinco horas, seis horas, por encima del hielo, piedra, montañas, pero algunos (franceses) se han escapado”, recordó.Los guerrilleros no pudieron despojarlos de sus cámaras fotográficas.“‘Ya ni modo, qué vamos a hacer’ hemos dicho, pero (casi de inmediato) hemos sacado a todos los jóvenes (de la zona), eran como 30 jóvenes y a los cuatro o cinco días se han movilizado las Fuerzas Armadas, todito han rodeado con 5.000 hombres”, afirmó.Antes de ser rodeados por los militares, el grupo logró escapar, contó.“Pero había algo, hemos dejado las armas por ahí guardadas, nos faltaban las armas, entonces hemos planificado valientemente, hemos decidido entrar (volver), nos hemos infiltrado de noche y hemos sacado las armas durante toda una noche, eso me acuerdo y por eso tengo un gran agradecimiento al cantón Corpaputo”, apuntó.Ello ocurrió, dijo, ya con la presencia militar en la zona.