El pasado miércoles, el presidente Morales tuvo un encuentro cordial con algunos dirigentes de los mineros cooperativistas y en algunos sectores se comentó sobre una reconciliación del Gobierno con este sector que ha sido clave en el apoyo al “proceso de cambio”. La relación se fisuró cuando al Gobierno se le ocurrió la idea de exigirles a los mineros el cumplimiento de algunas leyes nacionales, obligatorias para otros segmentos de la sociedad y los obreros reaccionaron con tanta virulencia, que hasta llegaron a matar al viceministro de Régimen Interior, Rodolfo Illanes.
En teoría, este caso debería ser esclarecido hasta dar con los culpables, pero al parecer todo se resolverá con el diálogo, que también podría arreglar las “pequeñeces” de esas normas que los mineros se niegan a respetar. Para sumarse a este cambio de viento, el Defensor del Pueblo entregó ayer el informe sobre la actuación de la Policía en las protestas de agosto, que dieron como resultado cinco mineros muertos. El resultado no es nada favorable para los uniformados, aunque en ambos casos, lo más probable es que todo quede en la impunidad. La política es primordial.
Fuente: eldia.com.bo
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