Solo siete de cada 100 indígenas acaba la ‘U’


Un estudio realizado por la ONG Desafío, indicó que es bajo el índice de quienes logran concluir sus estudios



Ref. Fotografia: Miguel Ángel Menacho, joven de 24 años que llegó de la provincia Guarayos, es estudiante de la carrera de Ciencias de la Educación, se graduará este año y es profesor en un colegio.

El acceso a la educación superior es uno de los principales motivos por el cual el joven de provincia migra a la capital cruceña, indica el diagnóstico: «¡Los Jóvenes Indígenas Participamos!». Aún así es bajo el número de jóvenes que logra concluir una carrera universitaria, que está en 7 de 100 jóvenes indígenas. «Esto se debe a varios obstáculos que deben enfrentar algunos porque a pesar de que ellos pueden ingresar a la universidad pública; igual necesitan transporte, alimentación, materiales, fotocopias y si uno está en una carrera técnica necesita material para laboratorio», explicó Osvaldo Peñafiel, coordinador de esta investigación realizada por la ONG Destino y la Asociación de Pueblos Indígenas de Santa Cruz de la Sierra (APISACS). El diagnóstico, presentando esta semana durante una Rendición de Cuentas de cuatro ONG, ve otra serie de problemas que debe enfrentar el joven indígena con relación a la vivienda, empleo y aspiraciones para mejorar su condición de vida.



Aplicar la ley es un tema pendiente. Peñafiel dijo que esta situación es un tema estructural y que las políticas estatales, municipales, departamentales y nacionales aún no han podido revertir la situación. «Las organizaciones indígenas de la ciudad están reivindicando su derecho a la participación en el municipio y  ellos han realizado una propuesta indígena en la carta orgánica municipal donde se plantean políticas educativas, de salud y empleo, que favorezcan no solo a los indígenas sino a todos los sectores populares», complementó.

Por otro lado, una de las conclusiones del diagnóstico, se refiere al derecho a la educación, y dice que el sistema educativo plurinacional, a través de la Ley Avelino Siñani, revaloriza la cultura de los pueblos y en su discurso se orienta hacia lo comunitario y hacia lo productivo; sin embargo, la aplicabilidad de la ley aún es una tarea pendiente.

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Adaptarse es una de las problemáticas. Isabel Jiménez, de 28 años,  es una joven chiquitana que llegó del municipio de San Antonio de Lomerío, provincia Ñuflo de Chávez, e ingresó a la UAGRM en 2007 para estudiar la carrera de Sociología. «Al año me graduaré, actualmente me encuentro estudiando y trabajando para poder pagar mis estudios», contó la joven que vive en un inmueble en anticrético en la zona Los Chacos. Agregó que al llegar a la capital cruceña se fue a vivir con su hermano mayor. «Él radicaba acá así que me vine de mi pueblo a vivir con él para entrar a la universidad. Al llegar fue difícil porque no conocía la ciudad y tenía que ambientarme a ella porque acá se vive de manera diferente», comentó. Indicó que entre sus metas están volver a su pueblo para trabajar por él.

La historia de Miguel Ángel Menacho, de 24 años y estudiante de la carrera Ciencias de la Educación, no deja de ser diferente. El joven, que llegó de la provincia Guarayos, se graduará a fin de año.

«Salí bachiller, entré al cuartel y luego decidí venirme acá para estudiar esta carrera porque uno de mis objetivos es ser educador popular para poder alfabetizar a los pueblos indígenas», relata.

Agregó que el primer año le costó adaptarse a Santa Cruz, «porque no es lo mismo vivir con toda tu familia en provincia y después venir a vivir solo a la ciudad. Además que uno en su pueblo tiene amigos y familia, y después venir a la ciudad, conocer nuevas personas y vivir con otra gente siempre cuesta un poco», indicó. Actualmente vive con sus dos hermanos menores que llegaron a Santa Cruz a estudiar Derecho.

Crear escuelas con un alto nivel educativo. Para Álvaro Puente, analista y psicopedagogo, los chicos de comunidades indígenas en general tienen índices más bajos en lo que se refiere a la educación, y esto es porque hace falta que el Estado cree escuelas y colegios con un alto nivel educativo en el campo y en la ciudad. Agregó que lo que más se le ha mezquinado a los pueblos indígenas en la historia es la educación, entonces lo normal y lógico es que existan pocos escolares con una buena primaria terminada y deben ser pocos los casos de profesionales de buen nivel que hayan salido de la universidad, destacó.

«Esa es la peor herida que tenemos de injusticia social dentro de nuestra comunidad en Bolivia, en general, y Santa Cruz, en particular. Entonces no se ha cambiado la educación para poder darle ingreso a todos y hasta ahora no se le ha puesto remedio a nada. Por eso tenemos cifras duras, pero el problema no son solamente estas cifras, sino que nadie se ha movido para ponerle una solución a este problema».

Optan por fortalecer las provincias. En tanto Jiovanny Samanamud, viceministro de Educación Superior, dijo que el Estado ha venido generando políticas para generar espacios de educación superior para los pueblos y comunidades indígenas en Bolivia.

Dijo que en lo referente a las universidades privadas se encuentran trabajando con las becas. «Por normativa deben entregar un 10% del total que matriculan. De ese porcentaje, un 5% lo destinan las universidades y el otro 5% lo distribuye el ministerio a las organizaciones.

Entre los requisitos que pedimos está que sean personas de comunidades o áreas alejadas, entonces a las mismas se les paga sus estudios durante los cinco años, siempre y cuando no se aplacen», informó la autoridad nacional.

Agregó que otra de las políticas es la apertura de institutos técnicos tecnológicos en áreas dispersas, que desde 2005 a la fecha, ya van sumando cerca de 130, donde 55 se encuentran en zonas donde existe gente indígena o migrante. 

Osvaldo Ulloa, vicerrector de la UAGRM, dijo que la estatal recibe por año 15 mil alumnos, de los cuales 5 mil son de provincia, «esto es porque sentamos presencia en casi todo el departamento, desde  Montero a Yapacaní, y los mismos ingresan de manera directa». 
Agregó que no tiene el dato exacto, si los alumnos que ingresan de provincias completan su ciclo de formación y en qué tiempo lo hacen; «sin embargo, las promociones en las diferentes facultades, como Camiri, es casi similar la cantidad de alumnos que ingresan a la cantidad de alumnos que logran graduarse».

Jóvenes Indígenas
Preocupa la deserción escolar

Uno de los puntos que tocó el diagnóstico: '¡Los Jóvenes Indígenas Participamos!', tienen que ver con la educación en las unidades escolares en la capital cruceña.  

«Si bien el 100% de los niños en edad escolar acceden a la educación primaria y secundaria, el tiempo que duran en la misma es muy corto, que es de cuatro a siete años, cuando lo que debe durar es 12 años», dijo Osvaldo Peñafiel, sociólogo de la ONG Destino.

Agregó que no se cuenta con educación bilingüe y menos con educación intercultural, y se continúa con el aspecto formal y el discursivo,  «y no se ha logrado implementar nada de lo anterior», señaló Peñafiel.

«Los estudiantes estudian y trabajan, los que no logran estudiar y trabajar solo trabajan. Ellos llegan a la ciudad a estudiar e intentan ingresar a alguna unidad educativa y si no lo logran se quedan en la capital a trabajar esperando una nueva oportunidad para ampliar su educación y en esa espera muchos tienen familia, formándose así diversos obstáculos para continuar con sus estudios».

Citó además que en un análisis hecho, se señaló que en la aplicación de la educación aun prima el individualismo, la cantidad sobre la calidad, la teoría sobre la práctica.

Tarija
30% de los guaraníes migran

El directorio del Consejo de Capitanes Guaraníes de Tarija (CCGT), reportó que de los casi 7.000 habitantes  guaraníes que existen en el departamento, un 30% de esa población, la mayoría adolescentes y jóvenes de 16 a 28 años, migraron a las diferentes ciudades del país y de Argentina, en busca de trabajo y mejores condiciones de vida.

Tomás Araya, el presidente del CCGT, informó que grupos de jóvenes y adolescentes guaraníes de los municipios de Entre Ríos, Caraparí, Yacuiba, Bermejo y Villa Montes, dejan a sus familias todos los meses del año por motivos de trabajo, estudios y falta de condiciones sociales o productivas para vivir en sus comunidades indígenas.

El dirigente explicó que las condiciones climáticas que se registran desde hace un par de años,  principalmente  la sequía, provocó que miles de familias guaraníes dejen de sembrar a temporal en sus terrenos, abandonen la crianza del ganado vacuno, porcino, caprino y salgan a buscar mejor suerte en las ciudades.

«Estos son los principales problemas que obligan a nuestros hermanos a migrar año tras año a las diferentes ciudades, porque no tenemos de qué vivir; nuestros proyectos, planes, demandas que solicitamos a las autoridades solo se quedan en discursos», lamentó el dirigente.

Sumado a esta situación, reportaron la falta de materia prima para los diferentes trabajos de artesanías, que por años elaboran centenares de mujeres guaraníes. De la misma manera lamentan la decreciente producción piscícola en los ríos Pilaya, Itaú y  Pilcomayo y la extinción de la fauna silvestre en diferentes rubros para la caza y la sobrevivencia de los originarios.

Situación
Indígenas en la capital tienen sus viviendas en una situación regular

Otro de los puntos que resaltó el diagnóstico: '¡Los Jóvenes Indígenas Participamos!', es que las viviendas de los habitantes indígenas en la capital cruceña están entre regular y malas condiciones. «Existe hacinamiento y limitado acceso a los servicios básicos. Los participantes de los procesos organizativos de APISACS indican que la mayoría de las personas vive en cuartos de alquiler o como caseros en zonas periféricas y que muy pocos son propietarios, ya que existe inseguridad jurídica sobre el derecho propietario de la vivienda y terrenos», destacó parte del texto investigativo.

Además, agregó, que existe un acceso a los servicios básicos, pero los mismos son muy caros, y en algunas comunidades no tienen acceso a servicios saludables.

Con referencia a la calidad de la vivienda se señaló que un 78% de los más de 46.530 habitantes de seis pueblos indígenas y el pueblo afroboliviano, que están en Santa Cruz tiene revoque interno en su vivienda.

«Lo que más se les ha mezquinado a los pueblos indígenas en la historia es la educación, por eso es que en las cifras están de últimos».

Álvaro Puente
Analista y Psicopedagogo

«El acceso a la educación superior es uno de los principales factores por los cuales los jóvenes  decidan migrar a la capital cruceña».

Osvaldo Peñafiel
Sociólogo de la ONG destino 

Fuente: eldia.com.bo