La presencia de un veedor de la Organización de Estados Americanos en la reciente audiencia cautelar de Samuel Doria Medina no sólo parece haber provocado escozor en el gobierno de Evo Morales, sino también contención.Esto, a la vista de la postergación de la decisión judicial, síntoma de que se buscó evitar que los tribunales bolivianos quedaran desenmascarados ante la comunidad internacional.Por más que los personeros del régimen pataleen por la intervención del sistema interamericano en cuestiones de derechos humanos, lo cierto es que a la hora de la verdad se ven obligados a bajarle un cambio a la maquinaria autoritaria si están bajo la mirada exterior.Lo que nos lleva a pensar que la OEA debería analizar la posibilidad de nombrar veedores permanentes para países como Bolivia, Venezuela, Ecuador y Nicaragua, sometidos al despotismo camuflado del siglo XXI.Observadores que tendrían la responsabilidad de reportar de manera constante, desde el territorio de estas naciones mientras no sean expulsados y desde fuera después, los abusos en materia judicial y de libertad de prensa, bajo la tutela de las Relatorías pertinentes…[email protected]