El Crossfit es una técnica de moda para hacer deporte. Entre los aficionados siempre se habla de sus bondades. Pero, ¿qué hay tras sus posibles perjuicios? Esto es lo que sabemos.
¿De dónde viene el Crossfit?
Esta disciplina física como tal nace en los años setenta. Aunque el término Crossfit se asocia a Greg Glassman, lo cierto es que el concepto aparece durante esa década en cuerpos especializados y militares, quienes utilizan la técnica para mejorar el rendimiento físico. Aunque los estudios sobre el Crossfit son escasos, la gran mayoría están orientados hacia el ámbito militar, donde se analizan los beneficios de usar Crossfit en las sesiones de entrenamiento, lo que puede mejorar la capacidad física de los soldados hasta un 40%. Pero volvamos al mundo normal, el de gimnasio y trabajo de día a día. La «moda» del Crossfit comenzó poco después, cuando entrenadores y amantes del reto físico vieron la posibilidad de emplear el Crossfit en rutinas diarias.
¿Es bueno o malo hacer Crossfit?
Las ventajas del Crossfit están más o menos claras. Los primeros estudios, de hecho, siempre han tratado de detectar los beneficios de esta disciplina. Dichos beneficios son, básicamente, un aumento en la capacidad física bastante notable y un ejercicio divertido y motivador. Todo esto lleva asociado todas las ventajas de hacer ejercicio, por supuesto. Pero ahora veamos qué desventajas o qué perjuicios puede tener. Uno estudio (de los pocos que existen al respecto) analizaba la tasa de lesiones ocurridas en Crossfit, la cual alcanzaba al 70% de los participantes en el estudio. Los datos arrojan una cifra de 3.1 lesiones por cada 1.000 horas de entrenamiento. Pero dichas lesiones pueden ser más o menos graves. Sólo el 7% requirieron, explica el estudio, intervención quirúrgica. Para hacernos una idea, las lesiones, tanto en número como en tipo, son similares a las que ocurren en el levantamiento de pesas; y menos, en número, que las que ocurren en deportes de contacto.

En otro estudio más reciente (y con más sujetos), la tasa de lesiones baja hasta el 20%, siendo mayor en hombres que en mujeres. Una conclusión extremadamente útil (aunque parece obvia) se saca de este otro trabajo: el coaching, la guía y el compromiso con el esfuerzo ayudan a reducir la tasa de lesiones de manera significativa. A esta conclusión llegaron los investigadores, quienes vieron como el número de lesiones, así como su gravedad, se reduce enormemente al saber cómo realizar los ejercicios adecuadamente (bien por estar dirigidos por un experto o por la experiencia de la persona). A parte de las lesiones típicas de un ejercicio mal realizado, los «Crossfiters» suelen oír hablar de otro problema de salud potencialmente mucho más serio: la rabdomiolisis.
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Cuando el músculo se deshace
La rabdomiolisis ocurre cuando el músculo se desintegra debido al estrés. Al romperse libera al torrente sanguíneo el componente celular. Entre otras cosas, muchas de las sustancias propias de un músculo especializado que resultan muy tóxicas para el riñón. Cuando llegan a nuestra «depuradora» natural, este órgano se ve sometido a un esfuerzo terrible y puede fallar. Cuando ocurre una insuficiencia renal, el cuerpo está en serio peligro. Algunos expertos vaticinan que el exceso de esfuerzo provocado por el Crossfit puede a su vez generar una destrucción del tejido muscular y derivar en una rabdomiolisis. Pero los estudios llevados a cabo hasta la fecha no recogen casos de rabdomiolisis causados por el Crossfit. Esta lesión, explican los investigadores, no se ha dado entre los pacientes consultados a pesar de las expectativas.
Con tan pocos estudios es imposible sacar conclusiones. Pero todo apunta que bajo una buena tutela y con cierta capacidad física el Crossfit no tiene porqué suponer un perjuicio en ningún caso. Los entrenadores desaconsejan totalmente a personas sin una forma física trabajada probar con esta disciplina ya que entonces se incrementa el peligro de lesiones enormemente. En conclusión, una vez alcanzado un punto (de forma física), el Crossfit no es peligroso, sino beneficioso, según muestran los estudios. No obstante, es importante seguir señalando que faltan más estudios, que no lo sabemos todo y que lo poco que sabemos podría cambiar con nuevas investigaciones. También, es crucial saber que para probar con estos ejercicios es muy conveniente hacerlo con un experto cerca para evitar problemas. Porque, como en todo, el secreto está en la mesura.
Fuente: hipertextual.com

