
EL CAPITÁN DEL ROJO, EN EL ESTADIO FÉLIX CAPRILES, SU SEGUNDA CASA. DICO SOLÍS
-Tienes 31 años ¿Cuánto tiempo más te ves en el fútbol?
-En mi mente, creo que aún puedo estar cinco años más donde me toque jugar.
-¿Y en la Selección?
-También. O sea, hay compañeros que hoy en día lo hacen, como Ronald Raldes, que sigue jugando bien ¡Así como él, uno puede!
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Graficar el momento ayudará a comprender, con mayor plenitud, al personaje en cuestión. Miércoles 23 de noviembre. Diez minutos para las tres de la tarde. Las pequeñas gradas que están en el ingreso a los camarines de Wilstermann son el espacio real en el que fluirá el breve encuentro. Ahí, sí, en esa esquinita donde, a veces, el olor a orín suele ser fuerte, a tal punto que resulta difícil que los sentidos se abstraigan.
No es el mejor de los escenarios en los que el capitán de Wilstermann y defensor de la Selección Nacional, Edward Zenteno, está acostumbrado a moverse. Sin embargo, se encuentra allí, sentado. Y no muestra el mínimo atisbo de querer rehusarse a atender la entrevista, pese a que solo tiene una hora disponible porque después deberá comenzar con su entrenamiento, en el Félix Capriles.
Su ropa también “comunica” y da un pincelazo sobre su trajín diario: se presenta con una gorra, una bermuda casual y un bolsito, de esos que son típicos en la vida de los futbolistas.
Dice que no perdió la humildad y que le causa orgullo que todos sepan que comenzó a trabajar lavando autos, cuando tenía 12 años. Lo hacía porque en su casa, solventada por don Cleto (padre de la familia), el dinero no sobraba y se volvía una necesidad el querer “comprar algunas cositas” y ayudar en los gastos, como Edward se encarga de recordar, con una sonrisa generosa y un brillo en los ojos que permiten deducir cierta nostalgia.
No es un jugador que pasa inadvertido. Su temperamento en la cancha y su rendimiento siempre generaron polémica, mucho más en la Verde. Unos lo consideran como el mejor “central” que tiene Bolivia y otros creen que su aporte es muy discutible. Incluso, en las últimas semanas hubo algunos memes que ironizaron en torno al momento en que el cochabambino decidirá colgar los botines. Esto, a propósito del retiro anunciado por el orureño Wálter Flores, quien jugó su último partido con la Selección en el cotejo ante Paraguay, el 15 de este mes.
Tiene detractores. Sabe que sus ideas podrán despertar controversia, pero poco parece importarle la crítica, que él asume como “destructiva y dañina”. Quizás no usa Facebook para resguardarse de ese mundo abstracto. Lo cierto es que sí toma en cuenta (y pide) el apoyo de la hinchada aviadora en cada partido.
Para quien lo ve ahora consagrado, tal vez en la cúspide de su carrera profesional, le será difícil adivinar e insertarse en los laberintos de lo que realmente pasó Zenteno para llegar hasta donde está. Pagó el llamado “derecho de piso”, como reza el mandato tradicional en el universo del balompié.
No escapó a ello, no tuvo “coronita” y admite que debió pasar ocho meses trotando, sin pisar la pelota. “Ha sido algo duro para mí porque había jugadores de mucha trayectoria y tenía que esperar para ser partícipe de un equipo profesional”, rememora quien debutó en la Liga en 2003, luego de exprimir al máximo su capacidad de insistencia.
Sobre la posibilidad de alcanzar el bicampeonato liguero con Wilster, Edward no duda un segundo y responde de inmediato: “Hay que ser realistas, el título está muy complicado. Decir lo contrario sería darle ilusiones falsas a la gente, sería mentir. Lo que sí podemos es sumar la mayor cantidad de puntos y escalar en el tema acumulativo”.
¿Diferencias entre el amor y la pasión? El jugador, de 31 años, entiende y “experimenta” que sí existen. Lo apasionante es efímero, un “hobbie”. Y Edward, el cuarto hermano (de seis) de los Zenteno, comprende que su sentimiento por el fútbol trasciende y va más allá.
P: La primera imagen que se te venga a la cabeza.
R: Uno siempre, de chico, anhela ser un jugador profesional. Y yo tuve la oportunidad de seguir los pasos de mi hermano mayor (Edson). Él se metió primero en la Liga. Siempre soñé con pertenecer a un equipo liguero. Gracias a Dios tuve la chance de vincularme al fútbol.
P: ¿Te costó?
R: Fue muy difícil porque no contaba con dinero. Cuando me pasaron a Wilstermann ha sido duro para mí porque había jugadores con trayectoria. Tuve que esperar unos buenos años para ser partícipe de un equipo profesional. Era complicado ingresar a un camarín como el que tenemos ahora. Nos cambiábamos en el gimnasio y, para bañarnos, debíamos esperar a que salieran los que eran profesionales.
P: Pagaste derecho de piso, como todos…
R: Así es. se paga derecho de piso. Estuve entrenando unos ocho meses fuera del fútbol, solo trotaba. Luego tuve la chance y no la desaproveché.
P: ¿Cómo recuerdas tu infancia? Suele haber un factor en común entre los jugadores, que es sacar a su familia adelante…
R: Nada es fácil en esta vida. Mi familia no tuvo recursos para darme los lujos que se dan muchos chicos. Empecé a trabajar a los 12 años lavando autos. No me da vergüenza contarlo porque es una realidad que viví y me siento orgulloso de mi infancia. Éramos seis hermanos. Y bueno, me metí a trabajar para un pasaje, para algo.
P: ¿No estudiaste análisis de sistemas porque priorizaste la pelota?
R: Así es. Me gustaba mucho. El fútbol es corto. Tengo en mente estudiar. Incluso quiero hacer un curso de técnico para seguir vinculado al fútbol. Ya me inscribí.
P: Hablando de Wilster ¿Hay posibilidad de título?
R: Hay que ser realistas. Está muy complicado. Decir lo contrario sería dar ilusiones falsas a la gente.
P: ¿A qué atribuyes el bajón del club?
R: En 2015 ganábamos partidos en los que teníamos todo perdido y al final hacíamos gol. Hoy contamos con más situaciones y no convertimos. No sé cómo tomarlo.
P: Tienes 31 años ¿Cuánto tiempo más te ves en el fútbol?
R: En mi mente, creo que aún puedo estar cinco años más donde me toque.
P: ¿Crees que te retirarás de la Verde sin disputar un mundial?
R: Sí, seguro, pero tuve la fortuna de ser capitán.
P: ¿Aprovechaste al máximo esta carrera?
R: Por supuesto. No solo en lo económico, Yo amo el fútbol, no es pasión.
P: ¿Qué diferencia hay entre ambas cosas?
R: Una pasión puede ser un hobbie. El fútbol es todo, es mi vida.
P: Esperas tu tercer hijo…
R: Sí. Quiero que sea nena y venga con salud.
13 años de trayectoria en la Liga tiene Edward Zenteno, quien debutó en 2003 y disputó las recientes fechas de Eliminatorias.
Fuente: opinion.com.bo