Índice de los Editoriales de Periódicos
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El Día: Los mejores años de Bolivia
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Bajo el Penoco, El Día: Con las alas cortadas
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Los Tiempos: EL DESTINO DE LA PAZ
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El Deber: Conciliación imposible
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La Razón: ¡Felicidades, La Paz!
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Cambio: Homenaje a la libertad
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La Prensa: ¿De qué conciliación se habla?
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El Diario: Es preciso ver el pasado para mirar al futuro
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El Mundo: Abstractos
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Opinión: El dinero esencial para las autonomías
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Clarín, Argentina: Hay que frenar la violencia política
El Día: Los mejores años de Bolivia
Justo el año en que se echó a perder el que pudo haber sido el mejor negocio de la historia de Bolivia, empezó en América Latina, y obviamente también en el país, el mejor quinquenio en términos económicos de la vida de la región. Nos referimos al periodo 2003-2008, caracterizado por cifras de crecimiento nunca vistas y que algunas naciones, como Brasil y Perú han aprovechado para superar problemas endémicos como la pobreza, la marginalidad y el desempleo.
Si el proyecto LNG hubiera sido malo en sí mismo como para gritar consignas como “el gas no se vende”, hoy el Gobierno del MAS no estuviera desesperado por conquistar el mercado gasífero de Chile, posibilidad que está muy lejana, aunque el Ministro de Hidrocarburos diga que los mercados del continente están intactos, esperando las ganas de los bolivianos.
De todas formas y gracias a los excelentes precios internacionales de las materias primas exportables y a una Ley de Hidrocarburos en la que el MAS no puso ni una sola coma, el Estado boliviano consiguió multiplicar sus ingresos y acumular reservas históricas que tampoco se pueden anotar a favor de la gestión gubernamental.
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Hace una semana, el ex presidente uruguayo, Julio María Sanguinetti, se refería en una conferencia en España, a los cinco mejores años del continente y resumía el principal factor de este fenómeno en una sola frase: “la materia prima valió”, lo que permitió a los países latinoamericanos frenar el “deterioro de los términos de intercambio históricos en la región”.
¿Qué hicieron Brasil, Chile y Perú en este periodo? Brasil ha reducido la pobreza en más del tres por ciento por año, lo que permite a más del 90 por ciento de la población comer tres veces al día; ha incrementado la producción de alimentos y la bonanza económica le ha permitido alcanzar los niveles de una potencia mundial. Perú, que consiguió crecer hasta un siete por ciento anual, ha bajado el número de pobres en un 14 por ciento en los últimos cuatro años y el boom productivo que experimenta lo han convertido en uno de los principales destinos de las inversiones extranjeras.
¿Qué ha pasado en Bolivia? En los últimos cuatro años, el Gobierno recibió alrededor de 50 mil millones de dólares, monto que otras administraciones gastaron en 15 años. Mientras tanto, los niveles de pobreza siguen casi intactos, salvo algunas mejoras en la marginalidad extrema. En la salud, sólo basta apuntar la reaparición de enfermedades “de la miseria” como la difteria para señalar que se han producido retrocesos en lugar de avances. Se ha duplicado la importación de alimentos y las compras de combustibles, señal más clara de la destrucción de la industria del gas, siguen arrojando cifras récord. Con menor producción, sin inversiones, sin miras de encarar un proceso de industrialización, no existen posibilidades de mejorar el empleo.
Los precios internacionales de las materias primas siguen siendo auspiciosos, pero no por mucho tiempo más, según los pronósticos. Todo indica que dentro de poco se acabará el periodo de vacas gordas. Y Bolivia, igual que siempre, aunque puede empeorar.
El periodo 2003-2008 es histórico por el nivel de ingresos en Bolivia. Otros países aprovecharon este lapso de bonanza ¿y nosotros?
Bajo el Penoco, El Día: Con las alas cortadas
Es una costumbre ya que el Presidente se vaya del país cada vez que se produce un conflicto de proporciones. Pero el otro día optó por enfermarse y borrarse de la realidad nacional durante cuatro días. Resulta extraño que algo le haya caído mal a Evo Morales, cuando él mismo ha contado que es de comer en cualquier pensión, en los mercados y donde le toque; que le gusta la cabeza de cordero y que su plato favorito es el “tripecho”, que lleva tres carnes, charque, tripas y asado. Recién hace dos días nos venimos a enterar de la verdadera razón por la que el jefazo está “anclado” en el país. Resulta que su nuevo avión no tiene piloto y que los choferes del aire locales no sirven porque son muy chambones para el súper Falcon 900. La empresa que lo ha asegurado exige que el piloto de la aeronave sea un “vip”, cuyo salario puede rondar los 30 mil dólares mensuales. El Estado Plurinacional va a tener que amollar nomás, si no quiere que el Presidente vuelva a enfermarse. Y se verá muy mal que siga de polizón en los aviones venezolanos, teniendo semejante bicho esperando en el hangar.
Los Tiempos: EL DESTINO DE LA PAZ
La Paz puede volver a consolidarse como cabeza de la nación, pero de una manera que deje de ser centralista para ser autonómica
Este 16 de julio La Paz festeja su efeméride en una situación incierta. Emergente de los cambios que ha tenido el país desde la recuperación democrática de 1982, este departamento y, particularmente, la Sede de Gobierno han sentido intensamente el cambio del eje económico hacia las tierras bajas, lo que ha modificado el papel rector del país que, desde los orígenes de la República, pero particularmente después de la guerra federal de fines del Siglo XIX, cumplió.
Paralelamente, la irrupción de lo que en un principio parecía un fenómeno algo exótico ha comenzado a calar en el espíritu paceño: una identidad aymara-mestiza que ha ido copando espacios de poder y territoriales, transformándose en una fuerza de cambio que logró -en un proceso en el que confluyeron otros varios factores importantes- sentirse autora de la derrota del sistema político representativo vigente hasta 2005.
Así, luego de décadas de paulatina desagregación, La Paz sintió que recuperaba su influencia regional con la gravitante participación en la vida política de El Alto, fenómeno que se constataba en las aplastantes victorias que dio al MAS desde 2005 hasta este año. En estos cerca a cinco años, la percepción fue que este departamento recuperaba el ser centro de la vida nacional, pero con un cariz distinto: ser expresión nítida de una identidad étnica, la aymara, ahora interesada en “defender la unidad nacional” frente a presuntos intentos secesionistas impulsados por una “vieja” oligarquía y sus partidos tradicionales.
Sin embargo, la soberbia en el ejercicio del poder y la búsqueda insaciable de hegemonía del MAS fueron creando espacios de disenso. Así, las elecciones regionales de abril pasado mostraron una caída del apoyo al MAS que en la Sede de Gobierno y algunos municipios del Altiplano paceño se trasladó al Movimiento Sin Miedo, otrora aliado del partido de gobierno, por tanto, identificado con el proceso de cambio.
Esta crisis -cuando no ruptura- se observa incluso en la organización de los festejos de la efeméride departamental de este 16 de julio, cuando desde la Gobernación, apoyada por el Órgano Ejecutivo, se trató de impedir que el Municipio presida los diferentes actos programados. El conflicto tenía visos de desatarse si no hubiera sido la intervención del ministro de Relaciones Exteriores -lo que parece que no es una casualidad dado su origen- que apaciguó los ánimos.
Desde otra faceta, la de la economía real, La Paz no puede aún eliminar los obstáculos que interfieren su desarrollo. A la caída de las inversiones, se suma un éxodo hacia las tierras bajas que no puede ser revertido, pese a diversos emprendimientos económico-políticos, en los cuales, empero, radica su futuro, en la medida que se trata de grupos y organizaciones empresariales (de pequeñas a medianas) que con distintos niveles de inversión generan fuentes de trabajo, abren mercados y comienzan a controlar la calidad de sus ofertas.
Así, hay suficientes indicios de que desde estos emprendimientos La Paz puede volver a consolidarse como cabeza de la nación, pero de una manera que deje de ser centralista para ser autonómica, proceso en el que La Paz debe involucrarse explícitamente, como la única manera de alcanzar mejores condiciones de vida para su gente.
El Deber: Conciliación imposible
Parece que será cada vez más difícil un entendimiento del Gobierno con las oposiciones regionales, en términos que permitan la vigencia, sin tropiezos de ninguna clase, del modelo autonomista concebido por el oficialismo. Aun cuando la ‘ley marco’ que define dicho modelo en puntos esenciales fuese promulgada en la fecha anticipada por el jefe de Estado, no dejaría de representar un cuadrilátero de lucha implacable entre un régimen que enmascara su recalcitrante centralismo con su confuso y criticado sistema de organización política, territorial y administrativa.
El punto más controversial de los reparos de la oposición guarda relación con el denominado ‘pacto impositivo’. El Gobierno de Evo Morales se niega a todo acuerdo de este tipo. Sigue aferrado a su propósito de que el Gobierno central, en lo que respecta a los recursos económicos, se lleve la parte del león y las regiones poco menos que la cola del ratón. Saltaba a la vista que la propuesta del vicepresidente Álvaro García Linera de crear una “mesa de conciliación” sobre el asunto representaba simplemente una táctica dilatoria para distraer a la oposición y acelerar el paso hacia la promulgación de la respectiva ley, lo que se cumplirá en las siguientes horas sin atisbo alguno de una negociación con las fuerzas opositoras que poco y nada pueden hacer para contener la aplanadora oficialista en el ámbito de la Asamblea Legislativa.
La autonomía diseñada por el Gobierno recarga a las regiones con competencias y funciones que exigen un mayor gasto. Si las mismas no disponen de los recursos necesarios, se verán obligadas a crear los suyos desde una fuente de mucho riesgo, como es la impositiva. Esto cae como anillo al dedo a un Gobierno centralista que quiere a toda costa reducir a su mínima expresión la capacidad de convocatoria de los lideratos regionales. Es lo que conseguiría si los gobernadores y sus asambleas legislativas lastiman a sus pueblos con nuevos gravámenes impositivos. Lo prudente y racional es que en la ‘ley marco de autonomías’ se aumente a las regiones el porcentaje de su participación en los ingresos nacionales, a fin de que puedan atender con plena solvencia las necesidades presupuestarias de las funciones a cumplir.
Todo acuerdo o conciliación será igualmente imposible si el Gobierno no manda a sus asambleístas retirar de la referida ley marco esa arbitrariedad que es la suspensión de todo gobernador, alcalde o asambleísta regional sobre el que pese una simple acusación de manejo ilícito o de hechos delictivos. La sindicación es apenas una probabilidad y no una certeza que justifique semejante medida. Y la certeza sólo es referible a sentencia ejecutoriada sobre bases probatorias plenas.
Claro, al Gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS) no le interesan para nada estos principios, puesto que sólo quiere barrer, mejor si cuanto antes le sea posible, del escenario político regional a gobernadores, alcaldes y asambleístas que le hagan oposición. El último caso ilustrativo de tan censurable empeño es el del alcalde de Buenavista, sindicado de presunto acarreo de gente y uso de bienes del Estado (lo cual hicieron autoridades del Gobierno en todos los pasados eventos electorales). Dicha autoridad fue detenida y conducida a celdas policiales en aquella localidad norteña, bajo supuestas irregularidades atribuidas a su gestión, pasando en su caso a engrosar la lista de munícipes y/o gobernadores que no son afines al oficialismo y a los que se viene haciendo objeto de una implacable persecución con una muy clara finalidad: desestabilizar sus gestiones o apartarlos del cargo. Y así, la judicialización de la política y el atropello a la democracia se han vuelto una deplorable constante en el país.
La Razón: ¡Felicidades, La Paz!
Confluye aquí la bolivianidad toda y, como por arte de un escultor, se forja hermandad
El aniversario de la Revolución del 16 de julio de 1809 ofrece una oportunidad para detenernos un momento y echar un vistazo hacia atrás, sólo así podremos observar cómo y cuánto ha crecido La Paz: Un soberbio como diezmado Illimani atestigua, al cumplirse la primera década del siglo XXI, cómo esta ciudad de hoyada profunda y cautivante a los ojos de propios y ajenos, se desperdiga por las laderas a la vez que adquiere un nuevo rostro en el centro y en otras zonas de evidente prosperidad.
Allí radica la cualidad más significativa de esta urbe de heterogénea compostura, en la conjunción de aquella modernidad actual con la añeja tradición afincada en la calle Jaén y perenne en el paladar con el plato paceño, el chairo y la marraqueta.
A un año de los festejos del Bicentenario, hoy, como si el tiempo hubiera corrido más rápido de lo habitual, volvemos a disfrutar de la inauguración de obras de alto impacto que no sólo embellecen la ciudad, sino que la mejoran en todo sentido y la convierten en más cosmopolita. Una sana costumbre apuntalada por una década de encomiable gestión municipal, que los paceños deberán retribuir con el debido cuidado de la flamante infraestructura urbana.
“Paceños” son los que llevan el sello de tales en el carnet de identidad y, de la misma manera, los que llegaron a la sede de gobierno con un cúmulo de ilusiones para quedarse en ella y hacerla grande, siempre protegidos por el paraguas de la diversidad de oportunidades pero, también, por la nobleza del nacido en esta tierra. En La Paz confluye la bolivianidad toda y, como por arte de un escultor, se forja la hermandad.
Esta ciudad, que celebra con todas sus luces el aniversario de la Gesta Libertaria de julio, es lo que es hoy por el esfuerzo de miles de personas que, sin distinción de clases ni de color de piel, trabaja desde temprano hasta la noche para sacar adelante a su familia y, por ende, a la sociedad.
Ésta es la misma ciudad donde se padecen las marchas más estruendosas, y la misma donde se resuelven los conflictos más álgidos del país. La misma La Paz, los mismos paceños que a diario resignan su propia paz por la de todos los bolivianos.
Tanta pujanza no admite siquiera la sombra del interés obtuso. Y a tiempo se han dado cuenta de esto los políticos, librándose de toda mezquindad.
¡Felicidades, paceños! Ahora, a disfrutar de este momento de tez limpia y futuro promisorio.
Cambio: Homenaje a la libertad
Autoridades nacionales y departamentales, paceños y no paceños iniciaron ayer los festejos del 201 aniversario de la revolución del 16 de julio de 1809, el primer movimiento libertario que proclamó la independencia de las colonias españolas y marcó el largo proceso revolucionario que se consumaría con la independencia de Bolivia, el 6 de agosto de 1825.
Si hace un año la celebración del Bicentenario de la revolución paceña encontró a una Bolivia encaminada en un proceso de cambios estructurales, hoy ese andar en pos de la construcción del Estado Plurinacional que erradique el racismo, la marginación y el secular sometimiento de la patria a intereses ajenos ha dado trascendentales como definitivos pasos.
La puesta en vigencia de la Constitución Política del Estado y la promulgación de cuatro de cinco leyes fundamentales del nuevo Estado (del Órgano Electoral, del Régimen Electoral, del Órgano Judicial y del Tribunal Constitucional Plurinacional, mientras la Ley Marco de Autonomías y Descentralización se encuentra en pleno tratamiento legislativo) representan los cimientos de liberación, de dignidad y de soberanía nacional.
El respaldo popular a ese proceso político de trascendentales repercusiones comienza a dejar atrás un pasado marcado por la discriminación y el racismo, por la enajenación de sus recursos y el sometimiento a intereses externos, y a construir una sociedad libre del colonialismo interno y externo, con justicia social e igualdad de oportunidades. Éste es el significado de los 201 años de la gesta emancipadora de julio, con sus luces y sus sombras, con sus contradicciones y sus aciertos, porque el legado de la proclama de la Junta Tuitiva —primer documento que llamó abiertamente a liberar las colonias del despótico imperialismo español— sigue vigente hoy como entonces.
Los postulados de los revolucionarios del 16 de julio aún permanecen como desafíos pendientes para liberar definitivamente nuestra patria y constituyen el legado que alimenta el proceso de cambio que recorre por los caminos de la patria. Si bien el 6 de agosto de 1825 nació la nueva República, ésta heredó una estructura colonial que mantuvo incólume la discriminación de sus hijos ancestrales, y una casta señorial tomó el control de Bolivia y reprodujo el sistema feudal contra el que en diferentes épocas de nuestra historia se rebelaron mujeres y hombres libres.
Es que la naciente Bolivia mantuvo el destierro en su seno de millones de habitantes originarios, mientras el despotismo y la tiranía colonial en la República vistieron de pongos a quienes el régimen colonial denominó indios para someterlos a una vil explotación.
A dos siglos del levantamiento de julio, los hijos de Túpac Katari y Bartolina Sisa y de los protomártires de la independencia levantan el estandarte de la libertad contra un sistema colonial del viejo Estado que reprodujo la injusticia y la explotación y puso a Bolivia en manos de intereses extranjeros que la saquearon y condenaron a la pobreza a millones de seres humanos, sólo por el color de su piel y las facciones de su semblante.
“La lucha de nuestros antepasados es una lucha permanente contra los distintos imperios. Esta lucha ahora nos toca (a nosotros), una lucha permanente contra los nuevos imperios, nuevos sistemas económicos vigentes que hacen mucho daño, no solamente al ser humano, sino también a la Madre Tierra”, exclamó ayer el presidente Evo Morales antes de encender nuevamente la Tea de la Libertad, en la casa que un día perteneció a Pedro Domingo Murillo.
Es que el grito de libertad de julio fue antecedido por la rebelión de los Túpac Amaru, Tomás Katari y Julián Apaza Nina (Túpac Katari), quien tomó el nombre del primero y el apellido del segundo y en 1781 cercó la ciudad de La Paz en demanda de libertad de su pueblo. Túpac Katari fue capturado y descuartizado.
Otros líderes indígenas que antecedieron la gesta de los revolucionarios de julio fueron Taki Unquy (Zongo, en 1616), Aruma, jefe guaraní en 1727; los hermanos Tomás, Dámaso y Nicolás Katari, que se alzaron en Potosí y lucharon junto a Túpac Katari por el restablecimiento de las markas y el suyu originarios (1780 y 1781); el mojeño Pedro Ignacio Muiva (1810) y el aymara Juan Manuel Cáceres en 1811.
Pero esas demandas para que se reconozcan los derechos de los pueblos ancestrales prosiguieron tras la independencia de Bolivia. El mojeño Andrés Guayacho lideró un levantamiento contra los patrones que los tenían esclavizados en sus plantaciones de goma y castaña en 1887; Apiawayki Tumpa y los guerreros ava-guaraníes se rebelaron el 6 de enero 1892 en contra de los patrones que les robaban sus tierras y de los misioneros que les quitaban su cultura. Pero el 28 de enero, en Kuruyuki, fueron masacrados por las tropas del sistema colonial y republicano.
La rebelión de Pablo Zárate Willka en 1899 se extendió a Taparí y Peñas en Oruro, al altiplano de La Paz, al norte de Potosí y a la frontera con Chile, pero traicionado por José Manuel Pando fue capturado y ejecutado en 1904.
Por eso, cuando hoy los bolivianos rendimos homenaje a Murillo y a los protomártires de la independencia y valoramos la proclama de la Junta Tuitiva, no podemos olvidar el aporte de los habitantes ancestrales de lo que hoy es Bolivia.
Es que la lucha de los pueblos señaló el camino de la libertad que 201 años después de la gesta revolucionaria de julio hoy florece en la edificación del Estado Plurinacional y constituye un homenaje a la libertad.
La lucha de los pueblos señaló el camino de la libertad que 201 años después de la gesta revolucionaria de julio hoy florece en la edificación del Estado Plurinacional y constituye un homenaje a la libertad.
La Prensa: ¿De qué conciliación se habla?
Toda conciliación será imposible si el Gobierno no retira de la Ley Marco de Autonomías esa arbitrariedad que es la suspensión de un gobernador…
Día que pasa se hace más difícil un entendimiento del Gobierno con las oposiciones regionales en términos que permitan la vigencia, sin tropiezos de ninguna clase, del modelo autonomista concebido por el oficialismo. Aun cuando la ley marco que define dicho modelo en puntos esenciales fuese promulgada en la fecha anticipada por el Jefe de Estado, no dejará de representar una lucha implacable entre un régimen que enmascara su centralismo con su confuso y criticado sistema de organización política, territorial y administrativa.
El punto más controversial de los reparos de la oposición guarda relación con el denominado “Pacto Impositivo”. El Gobierno se niega a todo acuerdo de este tipo. Sigue aferrado a su propósito de que el Gobierno central, en lo que respecta a los recursos económicos, se lleve la parte del león y las regiones poco menos que la cola del ratón. Saltaba a la vista que la propuesta del vicepresidente García Linera de crear una “mesa de conciliación” sobre el asunto representaba simplemente una táctica dilatoria para distraer a la oposición y acelerar el paso hacia la promulgación de la respectiva ley, lo que se cumplirá en las siguientes horas sin atisbo alguno de una negociación con las fuerzas opositoras, que poco y nada pueden hacer para contener la aplanadora oficialista en el ámbito de la Asamblea Legislativa.
La autonomía diseñada por el Gobierno recarga a las regiones con competencias y funciones que exigen un mayor gasto. Si las mismas no disponen de los recursos necesarios, se verán obligadas a crear los suyos propios desde una fuente de mucho riesgo, como es la impositiva. Esto le cae como anillo al dedo a un Gobierno de vocación centralista que quiere reducir a su mínima expresión la capacidad de convocatoria de los lideratos regionales. Es lo que conseguiría si los gobernadores y sus asambleas legislativas lastiman a sus pueblos con nuevos gravámenes impositivos. Lo prudente y racional es que se aumente a las regiones el porcentaje de su participación en los ingresos nacionales para que atiendan con solvencia las necesidades presupuestarias de las funciones por cumplir.
Todo acuerdo o conciliación será igualmente imposible si el Gobierno no dispone retirar de la Ley Marco de Autonomías esa arbitrariedad que es la suspensión de todo gobernador, alcalde o asambleísta sobre el que pese una simple acusación de manejo ilícito o de hechos delictivos. La sindicación es apenas una probabilidad que justifique tal medida. Y la certeza sólo es referible a sentencia ejecutoriada sobre bases probatorias plenas.
Claro, el Gobierno sólo quiere barrer del escenario político regional a gobernadores, alcaldes y asambleístas que le hagan oposición. El último caso ilustrativo del censurable empeño es el del alcalde de Buena Vista, en el norte de Santa Cruz, sindicado de presunto acarreo de gente y uso de bienes del Estado (lo cual hicieron autoridades del Gobierno en las pasadas elecciones). Dicha autoridad fue detenida y conducida a celdas policiales bajo supuestas irregularidades atribuidas a su gestión, pasando a engrosar la lista de munícipes y/o gobernadores no afines al oficialismo, y a los que se hace objeto de una implacable persecución con una clara finalidad: desestabilizar sus gestiones o apartarlos del cargo. Y, así, el atropello a la democracia es una deplorable constante en el país.
El Diario: Es preciso ver el pasado para mirar al futuro
Una costumbre crónica de los políticos y de los gobiernos es endilgar al pasado lo malo que encuentran en el país, cada vez que están en dificultades o se sienten inútiles para resolver los problemas; creen absurdamente que el pretexto: “la herencia del pasado que confrontamos” les impide adoptar medidas y administrar correctamente el país. Partir de esas falsas premisas es lo que dañó mucho la labor administrativa de muchos regímenes y éste, el del señor Evo Morales y su partido, el MAS, resulta característico.
Endilgar culpas o delitos, remontándose a la Colonia y tiempos de la República es labor de cada día y es, en los hechos, como achacarle todo al “imperialismo norteamericano” por los males que sufre la nación. Cuán fácil es, en verdad, salir de la realidad y vivir, hasta en esto, de fantasías; está casi institucionalizado el defecto de no reconocer los propios errores y enrostrarlos al pasado, muchas veces sabiendo que ese pasado fue mucho mejor –políticamente- que los actuales, donde se mezclan criterios y conceptos de toda laya, donde parece que es lo mismo la derecha que la izquierda y el centro; tiempo actual donde resulta fácil no definirse y vivir con amenazas de que se adoptará tal o cual política y hasta se hará resucitar sistemas obsoletos que tanto daño han causado en el mundo, caso del nazismo, el fascismo, el comunismo y otros extremos que le tocó vivir a la humanidad.
El pasado, pues, enseña, muestra experiencias, da pautas de lo que se puede corregir, de lo que no se debe hacer y de lo que, hasta preventivamente, es preciso hacer. Sin ese pasado que es historia, la humanidad no hubiese evitado muchos yerros y no habría alcanzado las cimas que en la ciencia y la tecnología ha conseguido. En el gobierno de los países, el pasado ha demostrado que no existe mejor sistema de vida de los pueblos ni formas de gobernar que la Democracia; ese pasado ha mostrado cuán útil y necesaria es la libertad y el respeto a los derechos humanos. Ese pasado muestra, en el día a día, que la libertad de expresión es consecuencia de la libertad de pensamiento que nadie puede coartar, reglamentar o suprimir, salvo que sea con la muerte del que piensa.
El pasado, pues, es cátedra -en lo bueno y en lo malo- y señala caminos que con el libre albedrío que tiene el ser humano, puede escoger qué es lo que conviene, qué debe ser corregido y cuánto se puede avanzar evitando las pendientes en las que cayó la humanidad, tan sólo obedeciendo a la soberbia y la petulancia de muchos gobernantes que han llevado a las peores catástrofes a la humanidad. Renunciar al recuerdo del pasado es obligar a que las generaciones del mañana no recuerden lo que se vive hoy. Es olvidar a los propios ascendientes que nos legaron valores y que, con amor y esperanzas construyeron un mundo que, aún con serios malos pasos, nos introdujo en el mundo que hoy tenemos y que depende de todos el mejorarlo.
Ahora, más que renunciar al pasado o reprochar lo que pasó en él, lo que corresponde es corregir los propios errores -cometidos en el inmediato pasado- y enmendarlos mediante un trabajo honesto y responsable; conviene evitar los odios y revanchismos practicados por generaciones y repetidos ahora y en el próximo pasado; evitar el racismo y las divisiones de clase, practicados en el pasado y repetidos con saña y cierta actualización en los métodos en el presente. Corresponde, con miras a la real hermandad -no de nombre simplemente- practicar el respeto y la consideración entre todos, pero dando ejemplo de vida.
El Mundo: Abstractos
La lengua española nos trae una cantidad de vocablos de carácter abstracto que por esa su condición, hace que las personas puedan interpretarlos de diferente manera y darles diferente significado, en la política, esta situación se presenta con frecuencia y es el caso de la libertad, la democracia o la autonomía que resultan teniendo diferentes interpretaciones, de acuerdo con quién las maneja.
El comentario viene a propósito del pedido hecho por su majestad el Presidente del Estado Plurinacional que ha pedido unión y tolerancia, con el propósito de que se le permita gobernar en democracia.
Si analizamos el concepto en su origen etimológico, nos damos cuenta de que se trata del gobierno del pueblo y lo que se ha estado haciendo en los últimos días, ha sido precisamente desconocer esa voluntad, tratando de alejar a todas las autoridades que no son de la simpatía de las autoridades el Estado Plurinacional, dejando de lado lo que la voluntad popular hubiera podida decidir al respecto. Es el caso de los alcaldes que en diferentes lugares del país, se encuentran en la cuerda floja, por el único delito de no contar con la simpatía del todopoderoso.
No importan los delitos, se los fabrica de acuerdo a la medida del pecador y ellos pueden comenzar desde la malversación de fondos, por haber comprado, no un avión sino un vehículo de diez mil dólares para la comuna, hasta el haber convocado un referéndum para validar la autónoma, sustentada por miles de firmas, recolectadas en base a los principios establecidos por la Constitución Política, la anterior y la actual.
La misma Carta Magna establece la forma en que se debe elegir a los integrantes de los otros poderes del Estado, pero como la Constitución que ellos mismos fabricaron fija algunos procesos un poco engorrosos, se puede resolver democráticamente con una Ley Corta que llegue hasta la acera del frente, en la Plaza Murillo, para que desde allí se hagan las designaciones, nominaciones, nombramientos, porque la ley corta tiene la virtud de tener un dedo largo.
Por muy diversas que sean las interpretaciones del concepto de democracia, es muy difícil que alguno de ellos pase por dar validez a la voluntad personal sobre la voluntad popular, si no veamos algunos pasajes de la historia y tomemos precisamente aquellos personajes a los que en nuevo régimen plurinacional, socialista y folclórico ha llegado a endiosar.
Veamos el caso de Cuba que ya tiene más de cincuenta años de vigencia y recordemos que durante ese período, se ha producido una serie de consultas de la voluntad popular, para poder mantener a Fidel en el Gobierno y seguiría si la fuerza antidemocrática de los años no se lo hubiera impedido. Claro que allí también se manejaba el concepto especial de democracia, heredado de los países del este europeo, con elecciones generales con participación obligatoria de la ciudadanía, para elegir presidente entre un solo candidato.
Por las reacciones que en algunos casos se presentaron, como consecuencia de esas elecciones, se pude afirmar también que las papeletas de voto se encontraban debidamente identificadas, a fin de saber quiénes eran aquellos pro imperialistas que habían decidido votar en blanco o pifiar el voto, caso en el cual no había otro remedio que mandarlos a la cárcel, para que aprendan a actuar en democracia.
Si de algo podemos ufanarnos, dentro de nuestro proceso democrático pluriopcional que tiende a desparecer, fue la posibilidad de elegir presidente dentro de un abanico de candidatos que en muchos casos superaron una decena, modelo que no se parece en nada a los practicados en otros lugar, en los que el pueblo llega a las urnas con más de una opción, como sucede en los países industrializados, donde las posibilidades giran entre muy pocas opciones.
Opinión: El dinero esencial para las autonomías
La Asamblea Legislativa Plurinacional está analizando durante estos días una de las leyes más importantes que definirán el futuro del país y de sus habitantes. La Ley Marco de Autonomías, cuyo proyecto ya fue aprobado en grande la madrugada del miércoles, avanza sin mayores cambios y ante la falta de consenso entre el oficialismo y la oposición.
Si en este ambiente legislativo se impone la mayoría oficialista, es decir si no se logran acuerdos que equilibren la propuesta que impulsa el Gobierno con los sectores de oposición, se correrá el riesgo -como en toda ley- de tener una norma que excluya a importantes sectores de la población lo que en su aplicación podría originar dificultades futuras.
En el caso de la ley de autonomía el problemas es aún mucho mayor en comparación con otra norma, porque hay que subrayar una y mil veces, que el proceso de implementación autonómica está relacionado de manera conexa e inseparable con la vida de los pueblos y de su gente.
Uno de los aspectos que actualmente origina controversia a partir del proyecto oficialista es el relacionado con las competencias y los ingresos económicos. Se ha repetido también que las autonomías en su funcionamiento y desarrollo se definen precisamente por las competencias para gobernarse y por el dinero que perciban para hacer funcionar planes y proyectos de desarrollo en función a un escenario de autonomía y de gestión en base a esos mismos principios.
Lo que preocupa a la oposición en estos momentos y particularmente a los departamentos que aprobaron los controvertidos estatutos autonómicos es que los ingresos económicos para sus regiones disminuirán en un 50% en relación al 2007. Un asunto que también debería ser motivo de análisis de los gobernadores de los nueve departamentos del país. En el caso de Santa Cruz el 2007 los recursos que recibió alcanzaron a la suma de Bs 792 millones y que en tres años se reducen a Bs 500 millones, si continúa bajando el Impuesto Especial a los Hidrocarburos y Derivados (IEDH), lo que pondría en riesgo el cumplimiento de obligaciones en los ítemes de salud, el pago del desayuno escolar y las contrapartes en caminos y carreteras de varios municipios.
El Gobierno justifica que ya entregó recursos y que ahora las regiones deben asumir la responsabilidad de las competencias, una visión casi parecida a la de los parlamentarios del oficialismo que limitan el ejercicio de la autonomía porque no asignan recursos a las nuevas competencias transferidas y que no garantizan un pacto fiscal.
En las discusiones de la Asamblea existen otros puntos como los estatutos que fueron aprobados en el oriente y que son desconocidos por el proyecto de ley, como también lo referente con la suspensión de autoridades electas con procesos judiciales, algo que sin embargo podría encontrar alguna flexibilización.
En todo proceso de autonomía lo principal está en definir los espacios de las competencias y de los ingresos fiscales. No se trata de una discusión novedosa pues en países donde las autonomías fueron introducidas en su régimen político y administrativo es una polémica que se prolonga por muchos años en la perspectiva de crear instrumentos que cada vez más se acerquen a una distribución equitativa.
No se puede negar que en el incipiente proceso boliviano lo importante sería establecer ciertos acuerdos que allanen un pacto fiscal que podría ser introducido en la misma ley con ciertas salvedades de excepción en el tiempo, en la proyección de perfeccionar estos mecanismos. Del mismo modo se podría avanzar, como han propuesto algunas instituciones independientes, en establecer un pacto social y productivo, esto siempre que exista un pensamiento pluralista.
Clarín, Argentina: Hay que frenar la violencia política
En los últimos tiempos se han producido varios hechos de violencia contra políticas opositoras, lo cual es sumamente preocupante, mucho más porque no merecieron condena ni comentario por parte de las autoridades. En este escenario se produjo una nueva agresión del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en Papel Prensa.
Entre los más recientes episodios de violencia política se cuentan el ataque a tiros a un auto y las amenazas telefónicas sufridas por un concejal duhaldista de General Rodríguez, el secuestro y golpiza de una secretaria de un dirigente de la Matanza enfrentado con el intendente kirchnerista, el tiroteo a un auto de un dirigente alineado con Felipe Solá y, finalmente, el hostigamiento al propio Solá por patotas sindicales ligadas al Gobierno. Cuentan también los escraches, la intervención del correo electrónico y las intimidaciones sufridas por Eduardo Duhalde. Todos los afectados pertenecen a la oposición, y ni las autoridades provinciales ni las nacionales reaccionaron como corresponde a la situación.
La agresión de Guillermo Moreno, cometida junto al titular de la Sindicatura General de la Nación, contra un abogado del gerente de Finanzas de Papel Prensa, es un episodio más de la ofensiva oficialista contra la empresa papelera. Esta ofensiva se debe al interés del Gobierno de controlar la distribución del insumo de los diarios, como parte de su política de presiones contra los medios independientes.
La conducta agresiva de sectores oficialistas y del funcionario estrella del kirchnerismo se encuadran en el clima de enfrentamiento y el reiterado uso de la violencia verbal por parte de Néstor y Cristina Kirchner. No es ocioso recordar que, en una ocasión, la Presidenta incluso afirmó que si tuviera poderes de ?bruja? haría desaparecer a algunas personas y que se refirió a los opositores como ?perros que ladran?, además de haber calificado de ?perros rabiosos? a periodistas críticos de su gestión. Se trata, como se puede observar, de un clima preocupante que afecta la vida política y la libertad de expresión.
Se están produciendo casos de violencia política contra opositores, que no han merecido la condena del Gobierno y que se inscriben en la escalada de violencia verbal oficial.