La salida del “satuco” Gustavo Torrico del viceministerio de Gobierno, se venía perfilando desde hace bastante tiempo. Ocurre que Torrico y el ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, tienen un perfil parecido lo que originó bastantes encontrones desde el momento mismo en que asumieron sus cargos.
El ministro Sacha Llorenti con su viceministro Gustavo Torrico daban una conferencia de prensa en febrero pasado, cuando aún se toleraban. (Foto Abi)
Las cosas subieron de tono en el último tiempo al punto que Torrico tenía prohibido llegar al palacio de Gobierno. Es que Torrico, muy fiel a su talante, “puenteaba” de manera permanente a su jefe y tomaba muchas decisiones en consulta directa con Evo Morales, quien al parecer está asumiendo esa vieja práctica consistente en promover pugnas internas como forma de apuntalar su poder.
La gota que rebalsó el vaso cayó el martes de esta semana cuando Llorenti le exigió a Torrico un plan para aliviar el preocupante grado de inseguridad ciudadana al que se ha llegado en gran parte del país y que se traduce en asaltos y robos casi permanentes acompañados de un alto grado de violencia.
Con la arrogancia que le caracteriza, el “satuco” le dijo a Llorenti que él solo respondía ante Evo Morales y que sería solo a él a quien daría cuentas de sus actos, lo que como es comprensible no gustó para nada al ministro de Gobierno y las diferencias se hicieron insalvables.
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De acuerdo a versiones que circulan en palacio, Llorenti le habría planteado a Evo: o él o yo, en tanto que Torrico habría puesto a funcionar toda la estructura de los “satucos” para no solo seguir en el cargo, sino, mejor aún desplazar a Llorenti mostrándolo como un advenedizo y arrimado de última hora, lo cual no deja de ser cierto; aunque Torrico es el menos indicado para señalar esto porque el también se arrimó al MAS luego de haber transitado por partidos "neoliberales".
Es evidente que el ganador en esta pulseta fue Llorenti y para eso tuvo mucho que ver el vicepresidente Alvaro García que desde hace tiempo veía con mucho resquemor la estructura propia que estaba montando Torrico en el ministerio de Gobierno y que incluía sistemas de seguimiento a los propios altos funcionarios gubernamentales.
Este último acontecimiento no es más que una muestra del grado de virulencia al que están llegando las confrontaciones entre los cortesanos masistas que están decididos a como dé lugar a disfrutar de las mieles del poder. Esta reciente confrontación tuvo por protagonistas a dos individuos igualmente inescrupulosos y ambiciosos pero se cocinan otras.
Se dice que el senador Isaac Ávalos tiene en la mira al mismísimo García Linera y que ha tenido algunas entrevistas con Felipe Quispe, “El Mallku” seguramente con el afán de sonsacarle algunas cosas que conoce muy bien y que podrán ser utilizadas en el momento oportuno contra el vicepresidente cuyo enorme poder adquirido en el último tiempo y su decisiva influencia sobre las acciones radicales de Evo Morales son inocultables y ha despertado celos en la militancia masista tradicional.
Se sabe que son varios los temas de los que Avalos quiere tener mayores datos de boca del Mallku y seguramente tienen que ver con ciertos recursos obtenidos durante el asalto a una remesa a la universidad de San Simón de Cochabamba y que don Felipe Quispe dijo ya en una oportunidad que García Linera conocía muy bien su destino.
Así esta la luna de miel entre los militantes del "proceso de cambio".