El japonés es el primer líder de su país en visitar la base naval estadounidense, a 75 años del ataque sorpresa en el que murieron más de 2.400 personas. El primer ministro no tiene planeado pedir perdón, tal como no lo hizo el norteamericano en su paso por Hiroshima
El primer ministro japonés, Shinzo Abe, llegó este lunes a Honolulu, la capital de Hawái, para realizar una visita histórica de dos días y rendir homenaje a las víctimas en Pearl Harbor junto al presidente estadounidense Barack Obama, y redondeando así el mensaje de reconciliación que dieron en Hiroshima en mayo pasado.
La visita al memorial «USS Arizona», onde yacen 1.102 de los 1.177 marineros e infantes de marina muertos en el acorazado del mismo nombre, se da en el marco de los 75 años del ataque sorpresa a Pearl Harbor, la principal base naval estadounidense en el Pacífico, en la madrugada del 7 de diciembre de 1941.
Esta ofensiva de la aviación japonesa, preparada durante meses en el mayor de los secretos, provocó más de 2.400 muertos y aceleró la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.
La de Abe será la primera visita de un primer ministro nipón a la base naval, que atrae a más de dos millones de turistas por año, después de que en mayo Obama también hiciera historia como primer presidente de EEUU en visitar Hiroshima, la ciudad japonesa sobre la que el país norteamericano lanzó la primera bomba atómica el 6 de agosto de 1945.

El lunes, Abe colocó ofrendas florales en la Base Conjunta Pearl Harbor-Hickam y después se dirigió al Cementerio Nacional del Recuerdo en el Pacífico, donde guardó un minuto de silencio.
Accesible solamente en barco, el edificio blanco del importante memorial fue erigido justo encima de los restos oxidados del «USS Arizona», del cual afloran en la superficie algunas partes.
En el extremo de esta estructura abierta al mar y al cielo, hay una inmensa pared sobre la cual están grabados los nombres de los 1.177 estadounidenses que perdieron la vida a bordo de este acorazado. Sólo cinco de los sobrevivientes siguen vivos hoy en día.

Al igual que hizo Obama durante su visita a Hiroshima en mayo, Abe no tiene intención de pedir perdón, sino de rendir homenaje a las víctimas y de celebrar la solidez de la alianza entre dos antiguos países enemigos convertidos en aliados.
«No debemos repetir jamás el horror de la guerra«, declaró el primer ministro japonés justo antes de su partida. «Junto al presidente Obama, quiero expresarle al mundo entero este compromiso con el futuro y el valor de la reconciliación».

El encuentro con Abe será «con toda probabilidad» el último de Obama con un líder extranjero antes de que abandone la Casa Blanca y sea relevado en el cargo por el presidente electo, Donald Trump, quien asumirá la Presidencia el próximo 20 de enero.
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Fuente: infobae.com