Como en las telenovelas y en los cuentos de hadas: Evo y Alvaro parecieran predestinados a vivir juntitos, ser felices y comer perdices. Pero como siempre, existe una bruja malvada y envidiosa, decidida a impedir, con aviesas intenciones, que el idilio perdure y que los tortolitos sigan unidos para toda la eternidad.
El presidente Evo Morales y el vicepresidente Álvaro García, juntos en un acto político de la Confederación de Mujeres Campesinas «Bartolina Sisa», en enero pasado (Foto Abi).
Lo denunció el propio Evo Morales. Lo quieren separar de Alvaro García mediante sucias y oscuras maniobras. Se trata de una innoble conjura que seguramente de ser llevada a la pantalla conmovería hasta las lágrimas a más de un espectador, por más acostumbrado que esté a este tipo de culebrones.
¿Qué es lo que se cocina en los oscuros y lúgubres pasillos palaciegos, a parte de la comida que a Evo le cayó tan mal y estuvo a punto de provocarle un cólico miserere?. No es casual que Evo se esté refiriendo de manera recurrente a sus relaciones (políticas, se entiende) con su vicepresidente.
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Dice la sabiduría popular que “cuando el río suena es porque piedras trae” y no deja de ser sospechoso que Evo, sin que nadie le pregunte y sin que exista, aparentemente, motivo para ello, se refiera de tanto en tanto al asunto.
Los que conocen a Evo, afirman por lo bajo, que algo de eso existe. Que en el presidente del Estado Plurinacional se está generando una comprensible suspicacia respecto al poder que ha acumulado García Linera quien lo estaría relegando a un simple papel protocolar asumiendo él las verdaderas riendas del poder.
De acuerdo a estas versiones lo que estaría haciendo Evo es enviar “mensajes” públicos a Alvaro diciéndole muy sutilmente que sabe muy bien lo que está haciendo y recomendándole que no se arriesgue a apostar tan alto, que su grado de poder solo alcanza al que él quiera darle. De otra forma no se explica tanta insistencia.
A todo esto no está demás comentar que cada vez se hace más evidente que las verdaderas directrices de las acciones gubernamentales las dicta García Linera que cuenta con un nutrido grupo de asesores españoles y venezolanos (muy bien pagados) que trabajan en la vicepresidencia bajo el mando de su hermano Raúl. Las cinco “leyes orgánicas” o “leyes estructurales” que fueron aprobadas recientemente por los masistas en la Asamblea Legislativa “subiendo la mano y bajando la mano” fueron elaboradas precisamente por este grupo.
En esto Evo no tocó ni pito y es seguro que de ellas no conoce nada a parte de algunas generalidades que aprendió de memoria para salir del paso.
La historia de Bolivia está plagada de conspiraciones de vicepresidentes contra los presidentes. Lo hizo René Barrientos contra Víctor Paz Estenssoro; lo hizo Jaime Paz contra Hernán Siles Suazo, dicen que Banzer creía lo mismo de Tuto y también hay muchos del MNR que están convencidos que Carlos Mesa conspiró contra Gonzalo Sánchez de Lozada; pero ¿pensar que el angelito Alvarito está en las mismas? ¡Dios nos libre de hacerlo!
Estamos seguros que la conspiradora bruja malvada es, como siempre, esa “derecha vendepatria” que no se resigna a perder su privilegios. Por suerte tenemos a Evo que se encarga de aclararnos las cosas.