La esposa de Donald Trump protagoniza la portada de la revista, que sale a la venta tras conocerse la decisión de Peña Nieto de no acudir a su reunión con el presidente de Estados Unidos.
Gracias @VanityFairMX por poner a Melania Trump en la portada. Gran ejemplo de sensibilidad, empatía, patriotismo e inteligencia editorial ? pic.twitter.com/uTeiySJXfl
— Denise Dresser (@DeniseDresserG) 26 de enero de 2017
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Quiero creer que @VanityFairMX pone a Melania Trump a modo de sarcasmo, y en realidad es una historia obscura… Como todo lo de Trump…
— Juanjo Herrera (@ElJuanjoHerrera) 26 de enero de 2017
Melania Trump en portada de @VanityFairMX y yo sólo pienso que existen tantas mexicanas fabulosas que deberían estar ahí en su lugar.
— Gerard Cortez (@SoyGerardCortez) 27 de enero de 2017
Las críticas han sido tantas que la revista se ha defendido en su cuenta oficial de Twitter asegurando que «no es una historia de adulación» y animando a los críticos a leer un adelanto de la entrevista.
No, esta no es una historia de adulación. Les invitamos a leer el adelanto de este reportaje sobre Melania Trump. https://t.co/xduTFkMyBl
— Vanity Fair México (@VanityFairMX) 26 de enero de 2017
Lo que cuenta Melania
«Nadie me controla. Viajo con mi marido cuando sé que puedo ir y sé que no pasa nada si mi hijo se queda unos días solo con la servidumbre». Así explica la primera dama cómo funciona su pequeña familia, esa que sufrió un terremoto cuando Donald Trump decidió presentarse a las elecciones. «Cuando tratamos el tema, yo le dije que tenía que estar convencido, saber que quería hacerlo, porque te cambia la vida», asegura a la revista.Quienes la conocen relatan a ‘Vanity Fair’ que «en su interior hay paz», que es rica pero no está cómoda en el papel de famosa y que se retira pronto de las fiestas. «Sería una primera dama clásica, como Jackie Kennedy -cuenta el estilista Phillip Bloch-. No se sale de su papel, si le preguntan, da su opinión. Si no, no se inmiscuye».

Es precisamente ese laissez faire lo que más le gusta a su marido. «Trabajo mucho, desde muy temprano hasta muy tarde. No quiero llegar a casa y esforzarme para mantener una relación», confesó el empresario en una entrevista de 2005, quien añadió que Melania «nunca se ha aprovechado de la situación, cosa que muchas mujeres habrían hecho». La ‘situación’ es el hecho de que él es multimillonario y ella también, claro, pero por matrimonio. Cuando se conocieron en 1998, ella era una modelo recién llegada de Eslovenia que no quería ser una mujer más en la vida de Trump. «Me negué a darle el teléfono y le pedí que me lo diese él. Quería ver cuáles eran sus intenciones. Dice mucho de un hombre qué número te da. Me los pasó todos».Fuente: El Confidencial
