Chupatetismo al cuadrado


Dice Evo Morales que no quiere “servidores que le chupen las tetillas”, curiosa expresión con la que intenta desligarse de los múltiples casos de corrupción (no precisamente micro) que protagonizan sus adláteres.Sin embargo, la consigna no ha desalentado a aquellos en su entorno que han hecho de la adulación al caudillo el método para la retención del poder real, mientras el mandatario se dedica a lo que mejor sabe hacer: viajar, fiestear y jugarse un picadito en las canchas de césped sintético que su administración ha desparramado por todo el territorio nacional.Prueba de esto son las palabras con las que el vicepresidente Álvaro García Linera intentó justificar al elefante blanco erigido en Orinoca con fondos provenientes de los bolsillos de todos los bolivianos.Mientras el presidente derramaba sendas lágrimas al inaugurar el Museo a Mí Mismo, su segundo al mando practicaba el chupatetismo al cuadrado al definirlo como “el líder mundial del siglo XXI”. Liderazgo del cual el resto del planeta no parece haberse dado por enterado.Claro que la adulación nunca es gratuita. El chupatetismo no tiene que ver con alguna genuflexión congénita de sus practicantes, sino con una muy pragmática manera de disfrutar las mieles del poder que tienen aquellos no calificados por el mérito o la capacidad de gestión… [email protected]