La Evonomics -como pomposamente bautizó el régimen a su política económica, en errónea comparación con la Reaganomics- sigue haciendo agua y ya es insostenible sin un creciente endeudamiento público. Nuevo síntoma de esto es la emisión de 1.000 millones de dólares en bonos a 11 años, que acrecientan la deuda –interna y externa- que cada boliviano debe al nacer y que puede representar un problema significativo para las cuentas fiscales en años venideros.Pero el mediano plazo no es asunto que preocupe al populismo gobernante, aquejado de un cortoplacismo electoralista donde la reproducción inmediata en el poder importa mucho más que el bienestar de las nuevas generaciones.La reciente operación, que había sido suspendida en el 2015, se realiza ahora en medio de un sospechoso silencio mediático oficial, sólo quebrado por un reporte del IRF (servicio de información de Thomson Reuters), sin el cual los ciudadanos bolivianos no se habrían enterado de una decisión trascendental sobre sus finanzas tomada prácticamente a sus espaldas… [email protected]