Analistas: «Venezuela dejó de ser una democracia»


El periodista Fernando Molina y el analista internacional, José Rafael Vilar alertaron por el retroceso y colapso de la democracia venezolanaEl secretario de la OEA pidió el 14 de marzo aplicar la Carta Democrática Interamericana y suspender a Venezuela del organismo si no convoca eleccionesLos analistas Fernando Molina y José Rafael Vilar alertaron hoy por la decisión del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela de anular las funciones de la Asamblea Legislativa.»El Tribunal de Justicia de Venezuela decretó que los actos de la Asamblea Nacional bajo control opositor son nulos y que él asumirá las funciones legislativas. Para mí, este es el momento en el que acabó la democracia venezolana. Una parte del Estado ha negado el poder del voto para constituir los poderes públicos y se ha arrogado sediciosamente la representación ciudadana», indicó Molina.»Sé que para algunos Venezuela no era democrática hace mucho, pero sus parámetros para afirmar esto eran otros. En realidad, apuntaban a señalar que Venezuela no era un Estado de Derecho, lo que en efecto ya no era hace mucho. Creo que hoy, además, deja de ser una democracia, pues la fuerza, en lugar del voto, se ha convertido en la principal fuente de autoridad», señaló el comunicador.Por su parte, Vilar destacó que, con esta medida antidemocrática y autoritaria, «se reafirma el poder más duro y negativo del chavismo en un cóctel que incluye corrupción, narcotráfico y terrorismo».»La amenaza de Maduro tras la reunión el martes del Consejo Permanente de la OEA sobre Venezuela de que ejecutaría una agenda ofensiva en “defensa de los pueblos” la cumplió uno de sus órganos cooptados más “eficiente” en cumplir órdenes: el TSJ acabó con uno de los últimos vestigios de democracia electiva —el otro es el de los gobiernos municipales y estaduales, para los que el gobierno se escabulle de fijar elecciones— cuando despojó de competencias a la Asamblea Nacional —de amplia mayoría opositora— “por estar en desacato”.Con ello, «el madurismo —en realidad, la cúpula aferrada al poder y vinculada con el narcotráfico y el terrorismo que representan El Aissami y Cabello y de la que Maduro es marioneta— supone que logrará detener su acelerada caída, a pesar de que la legitimidad de la MUD en la Asamblea es mayor que la de misma presidencia porque obtuvo más votos —56.22% vs. 50.61%», afirmó Vilar.EL DEBER