Ha fallecido en Panamá, el ex dictador Manuel Antonio Noriega, quien se aferró al poder con uñas y dientes y con ello desató un conflicto armado que terminó con la invasión norteamericana de 1989 que buscaba proteger sus intereses en el canal. Luego de una cruenta batalla, los estadounidenses se llevaron a Noriega y lo condenaron a 40 años de prisión por delitos de narcotráfico. En el 2010 fue liberado, lo trasladaron a Francia donde debía pagar por otros crímenes y en 2011 regresó a Panamá donde le esperaban 60 años de detención por asesinatos y desapariciones forzadas ocurridas bajo su régimen. Noriega pidió perdón por sus fechorías y dijo que con él se había cerrado el ciclo militar de América Latina. Lamentablemente solo tiene razón en una parte, pues la situación de Maduro y posiblemente la de otros jerarcas de Venezuela y de distintos países de la región tal vez nos esté señalando que las viejas épocas del autoritarismo no han terminado y el desenlace pueda ser el mismo que el de Noriega, sin la necesidad de una invasión, por supuesto. Eso ya no es necesario.
Fuente: eldia.com.bo
