Universal Orlando: entre magos y superhéroes


Recorrer el universo de Harry Potter y volar con el Hombre Araña, enfrentar dinosaurios junto a King Kong y jugar con los Minions. Todo esto y mucho más proponen los parques de Universal, en el estado de Florida.Por Diana PazosEl Callejón Alley de noche, con el dragón sobre el Banco Gringotts (Universal Studios).Todos piensan que la varita mágica que más vendemos en Ollivanders es la de Harry Potter. ¡Error! Adiviná cuál es”. Con sombrero de bruja y túnica hasta los tobillos, Katie acomoda decenas de cajas alargadas a tal velocidad que no se le ven las manos.

En la fábrica que “funciona desde el 382 aC.” se paga con tarjeta y se firma con una pluma negra que no necesita del encantamiento “¡Wingardium Leviosa!” para levitar hasta el ticket y abonar 50 dólares por cada varita interactiva.



Las familias compran «Butterbeer» en la villa de Hogsmeade (Universal Studios).

En la habitación contigua, hay show en continuado: los chicos van entrando en grupos al cuarto en penumbras para presenciar el momento en el que una varita elige a su propio mago. Con luces que parpadean y relámpagos amenazantes, escaleras de madera y cajones con autonomía, la escena está inspirada en la experiencia vivida por el pequeño protagonista en “Harry Potter y la piedra filosofal”, el debut literario de la escritora británica J. K. Rowling y la película que da inicio a la exitosa saga de Warner Bros.Cuando se celebran los 20 años de la publicación del primer libro de la serie (Harry Potter fue presentado en sociedad el 26 de junio de 1997), El Mágico Mundo de Harry Potter (The Wizarding World of Harry Potter) es el sector más convocante de los parques temáticos de Universal Orlando Resort, desde su apertura hacia 2010 en Universal’s Islands of Adventure (alberga la villa Hogsmeade y el castillo de Hogwarts) y con su lograda ampliación de 2014 en Universal Studios Florida (tiene Diagon Alley y la montaña rusa 3D de Gringotts). Desde entonces, los parques están unidos por las vías del Hogwarts Express.No hay pócima que rompa este hechizo en el estado de Florida, donde Orlando alcanza otro récord turístico: al recibir 68 millones de visitantes locales y extranjeros en 2016, se ha convertido en la ciudad más visitada de los Estados Unidos.Además, el fenómeno crece con la obra de teatro “Harry Potter y el legado maldito” en Londres (en 2018 llegará a Broadway, en Nueva York); en octubre se estrenará una muestra en la Biblioteca Británica para celebrar las dos décadas del niño con la cicatriz en la frente; y queda pendiente la nueva saga de filmes en los que la escritora debutó como guionista, empezando por “Animales fantásticos y cómo encontrarlos”.

El tren Hogwarts Express une dos parques de Universal.

El cine y la literatura se siguen retroalimentando. Ya no es posible separar a los personajes imaginados por Rowling de los actores Daniel Radcliffe (Harry Potter), Emma Watson (Hermione Granger) y Rupert Grint (Ron Weasley). Y la música original de las películas suena a cada paso en la villa de Hogsmeade y el Colegio Hogwarts -en el parque Islands of Adventure-, acompaña la espera del Hogwarts Express y, durante el viaje en tren, le suma dramatismo a las voces y siluetas de los tres amigos magos que salen airosos del enfrentamiento con un dementor.En todo momento, las pegadizas melodías se van tarareando y silbando también en el Callejón Alley (Diagon Alley) del parque Universal Studios Florida, una vez que se cruza la pared de ladrillos desparejos y queda en el olvido el mundo muggle.

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En Ollivanders, la varita elige a su mago (Universal Studios).

Hechizos caprichosos–¡Incendio! –grita Jim, envuelto en una bufanda de Gryffindor.Al chico no le molestan los 30 grados de Orlando ni el sol que rebota en los adoquines ni la multitud que lo esquiva. En busca de magia, apunta con su varita de Sirius Black a las ventanas de Flimflam’s Lanterns y, aunque el hermano le explica que tiene que dibujar un triángulo en el aire, no pasa nada. Al quinto intento viene uno de los ayudantes de Diagon Alley, pendientes del funcionamiento de las varitas interactivas frente a las tiendas mágicas, ya que no todo el mundo se toma el trabajo de leer las instrucciones que traen los mapas en las cajas.

El universo de Harry Potter en Universal Orlando Resort.

Por intuición, casi todos se paran junto a los símbolos dorados que se encuentran enfrente de 25 negocios y puntos estratégicos del callejón (hay otros 9 en Hogsmeade). Pero pocos saben que es fundamental hacer foco en el sensor de cada vidriera, reproduciendo el movimiento dibujado sobre las baldosas.–Tratá de no pisar la marca dorada porque estás tapando tu hechizo. Ahora, intentá mover la varita como indica el dibujo –le aconseja a Jim uno de los empleados del parque.–¡¿Sin decir la palabra mágica?! –se indigna el aspirante a hechicero.–¡No! Que el encantamiento quede completo –se ríe el empleado.–¡Incendio! –repite Jim, enfocando al sensor. Por fin las lámparas se encienden en los ventanales de la casona y su cara se ilumina.

Los duendes trabajan en el Banco Gringotts (Universal Studios).

A dos metros, Emma exclama “¡Metelojinx!” y, mirando a un paraguas metálico, mueve su varita en semicírculos. Aparece una luz y ¡sale agua! Retrocede con la boca abierta. Emma lleva túnica de la Casa de Gryffindor, varita de Harry, remera de los Minions y mochila del Hombre Araña.La madre es canadiense , tiene una musculosa de Jurassic Park y espera su momento mágico. Apunta con el celular al techo del Banco Gringotts hasta que el dragón de la cúpula escupe fuego. Lo filma y se lo muestra al marido puertorriqueño, quien toma la misma cerveza Duff que Homero Simpson y, en su pecho verde, ruge la cara de Hulk. Fan de Los Vengadores, el hijo mayor sostiene un vaso de Flaming Moe (Llamarada Moe), que despide humo y burbujas, y comenta: “¿Vieron el calor que baja con el fuego del dragón?”. Almuerza un pancho.

Las tiendas de Diagon Alley (DP).

Justo enfrente, otras familias hacen cola para comprar chops de plástico de Butterbeer (cerveza de manteca) en The Fountain of Fair Fortune. Es empalagosa, como las golosinas de Honeydukes.A las 15.30 de un jueves de verano que lastima la piel, la humedad empuja a desear el aire acondicionado de los restaurantes, los simuladores 3D y los negocios que ofrecen –justo a la salida de cada juego- toda clase de ocurrencias. Uniformes y escudos de Hogwarts, lechuzas de peluche, útiles escolares, escobas voladoras, equipos para jugar Quidditch, giratiempos, pociones de amor y trucos de los hermanos de Ron en Weasley’s Wizard Wheezes, hechizos más sórdidos en el pasaje oscuro Knockturn Alley, jugos de calabaza… Todo lo que aparece en el universo de Harry Potter se factura en estos parques.

Weasleys Wizard Wheezes vende los trucos de los hermanos de Ron (Universal Studios).

Los libros gruñen en jaulas y las agujas tejen solas. Una tijera corta el aire en la puerta de Madam Malkin’s y, adentro del local, el espejo afirma en inglés: “Tus zapatos son perfectos”. En la ventana de Scribbulus, un papiro aconseja: “Mantén tus secretos en secreto”. Y se borra solo.

Fuente: clarin.com