Estados Unidos ha incrementado sus sanciones contra el régimen del autócrata venezolano Nicolás Maduro y las nuevas medidas están dirigidas a recortar la capacidad de acción del Gobierno en contra del pueblo que sufre escasez, mientras los acomodados del poder lucran política y económicamente con las necesidades de la gente.
Aparentemente Washington no quiere cometer el mismo error que ocasionó con el embargo a Cuba, que no hizo más que fortalecer a la dictadura castrista, despertar la solidaridad mundial y crear en torno a La Habana una aureola de resistencia en contra del imperialismo.
Haga lo que fueren los norteamericanos, los dictadores se encargarán de transmitir la idea de que están sufriendo el abuso y la imposición del gigante del norte contra los ciudadanos, que en realidad tienen al verdugo dentro de casa. Lo peor de todo es que la conducción actual de la Casa Blanca y especialmente la figura de Donald Trump no ayudan para convencer que lo que hacen tiene que ver con la defensa de la democracia.
Fuente: eldia.com.bo
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