Carta de Roger Pinto, senador de Bolivia en el exilio

- Selectos

“La justicia no se consigue con odio y sangre”, dice el senador Pinto, afirma que se encuentra agradecido con Brasil y asegura que ha perdonado al presidente Evo Morales por el daño que ha ocasionado a él y a su familia, y expresa su esperanza de que va a volver a Bolivia.

Senador Róger Pinto: "Mi libertad la debo a Brasil"

Brasilia, 26 de agosto (Oxígeno).- El senador opositor Róger Pinto, que se encuentran en Brasil desde el anterior sábado, escribió una carta en la que agradece a la presidente Dillma Rousseff por haberle concedido el asilo político y agradeció a las principales autoridades diplomáticas de la embajada en Bolivia por el operativo que le permite decir que ha recobrado la libertad.

“Cuando me fue consultada la decisión de salir de Bolivia por las autoridades del Brasil, entendí que el tiempo había llegado. Que era un operativo difícil y arriesgado pero que serviría para cerrar este proceso con una demostración clara y transparencia de que aun el más absoluto de los poderes, tiene límites y que la razón y los derechos universales del hombre deben ser respetados”, dice en una parte de la carta de dos hojas que fue enviada por Pinto desde Brasilia y distribuida por la oposición.

“Mi libertad la debo al Brasil. A la presidenta Dilma Rousssef que generosamente me concedió el asilo que solicité. A Marcel Biato que me protegió y brindó seguridad y abrigo. Que sufrió en persona los rigores de este poder irragional al que denuncio por el solo hecho de haberme acogido y con ello cumplir un compromiso internacional como es preservar el derecho de asilo. (…) A Eduardo Saboia, un hombre valiente e inteligente, que conoció del riesgo que le acechaba y tomó también su chance y el peligro que conlleva una misión como la que hemos vivido, algún día Bolivia le agradecerá tanto sacrificio. A Manuel Montenegro también. A mis amigos fusileros con los cuales dividí tantas charlas. Mis oraciones y las de mi familia, les acompañarán siempre”, complementa.

Pinto dice que se encuentra agradecido con Brasil porque le ha permitido abrazo y besos a su esposa, hijos y nietos, asegura que ha perdonado al presidente Evo Morales por el daño que ha ocasionado a él y a su familia y expresa su esperanza de que va a volver a Bolivia.

“La justicia no se consigue con odio y sangre”.

CARTA ABIERTA AL PUEBLO DE BOLIVIA

Brasilia, 25 de Agosto de 2013

image Roger Pinto en Brasil. Foto El Deber digital

Estoy en Brasil, he recuperado una libertad que me fue injustamente arrebatada hacen 454 días. Con esto termina una larga jornada de protesta en contra de la violación de los Derechos Humanos en Bolivia.

Es evidente que para mí el camino pudo ser mucho mas corto. Me encontraba entonces a pocos pasos de cruzar la frontera y nada se oponía en el camino. Pude salir a la libertad caminando firme, pero preferí volver hacia la sede del poder político del gobierno, en La Paz, para enfrentar cara a cara ese poder omnímodo e irracional que persigue bolivianos, los separa de sus familias, que golpea, apresa, y mata. Decidí enfrentar con todos sus riesgos y peligros al poder al que había denunciado por su corrupción, por la violación sistemática de los derechos humanos, por sus vínculos con el narcotráfico.

Siempre estuve consiente de que el gobierno de Evo Morales, no permitiría mi salida. Pese a ello tome mi chance y me jugué por lo que creo. No podía esconderme y desaparecer en la obscuridad de la noche sin haber enfrentado al mal en su propia sede. Hice lo que mi conciencia me exigió. Hoy estoy nuevamente en libertad, pero estos 454 días de encierro y aislamiento, sirvieron para denunciar ante Bolivia y el mundo el verdadero rostro del poder político que domina, destruye y elimina a cualquiera que se encuentre en su camino. Ese poder dual y contradictorio. Hoy el mundo conoce el verdadero rostro de Evo Morales.

Cuando me fue consultada la decisión de salir de Bolivia por las autoridades del Brasil. Entendí que el tiempo había llegado. Que era un operativo difícil y arriesgado pero que serviría para cerrar este proceso con una demostración clara y transparente de que aun el más absoluto de los poderes, tiene límites y que la razón y los derechos universales del hombre deben ser respetados. Mi salida le prueba a Evo Morales, que el bien finalmente se impone, y que no hay en la tierra poder mas abyecto que el que usa los votos que un país generosamente le ha concedido, para humillar, perseguir y matar a quienes piensan distinto.

Mi libertad la debo al Brasil. A la presidenta Dilma Roussef que generosamente me concedió el asilo que solicite. A Marcel Biato que me protegió y brindo seguridad y abrigo. Que sufrió en persona los rigores de este poder irracional al que denuncio, por el solo hecho de haberme acogido, y con ello cumplir un compromiso internacional como es preservar el derecho de asilo. Le deseo éxito en sus nuevas funciones y que sepa que mis oraciones y agradecimiento lo acompañara siempre. A Eduardo Saboia, un hombre valiente e inteligente, que conoció del riesgo que le acechaba y tomo también su chance y el peligro que conlleva una misión como la que hemos vivido, algún día Bolivia le agradecerá tanto sacrificio. A Manuel Montenegro también. A mis amigos fusileros con los cuales dividí tantas charlas. Mis oraciones y las de mi familia les acompañaran siempre.

A la democracia del Brasil, que probo una vez mas su respeto mas allá de todo limite a la democracia, y sus valores. Al respeto profundo al derecho de asilo y la protección de los derechos humanos. Para que todos los latinoamericanos sepamos que los convenios internacionales se respetan y que los derechos humanos se defienden sin insultar absolutamente a nadie y sin herir tampoco. Nuestra institución del asilo diplomático, una vez mas a probado su eficacia en la protección de la libertad y la democracia.

Al presidente de Bolivia Evo Morales Ayma, con el corazón en la mano le digo que lo perdono, por todo el daño que me ocasiono a mí y mi familia. Pero que mi corazón y mi conciencia seguirá rebelándose y luchando contra el obscuro poder al que representa. Que el odio no acaba con la discriminación, y que la justicia que le fue históricamente negada a nuestros pueblos indígenas, no se repara con abusos, persecuciones y sangre de nuestros propios hermanos. La justicia no se consigue con odio y sangre.

Seguiré siendo un militante en contra del narcotráfico que envilece mi Bolivia, que mata y destruye nuestros valores. Contra la corrupción, el abuso de poder y la humillación de los bolivianos que piensan distinto a Usted.

A mi pueblo boliviano, valeroso y digno. Estoy físicamente fuera de la tierra en que nací y en la que quiero morir. Pero mi corazón esta para siempre fundido con la pasión de ser boliviano, y luchar por la dignidad de todos.

Estoy seguro que pronto volveré a un país en el que la libertad y la democracia dejen de ser un simple discurso sin contenido, y en el que en su límpido aire se respire amor y libertad.

Hay muchas cosas por la que debo estar agradecido al Brasil y su presidenta, pero la mas importante es que hoy me permite volver a abrazar y besar a mi esposa, mis hijas, y mis nietos. Me permite decirle a cada uno de mi familia, perdón por el dolor que les he causado y gracias por amarme como lo hacen. Somos una familia creada por el amor a Dios. Gracias Brasil, por permitirme vivir el milagro del amor de mi familia, y por devolverme la libertad.

Brasil es definitivamente el líder de américa, y el bastión de la libertad y la democracia.

ROGER PINTO MOLINA

SENADOR DE LA REPUBLICA DE BOLIVIA EN EL EXILIO.




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