Forestales cierran sexto año de crisis pese a reducción de importaciones

El sector forestal cierra el sexto año consecutivo en crisis a pesar de que la importación de productos de madera en 2017, redujo en 10 millones de dólares en relación a 2016 cuando se reportó un valor aproximado de 62 millones de dólares, según datos preliminares de la Cámara Boliviana Forestal (CBF).

El gerente de la CFB, Jorge Ávila, considera que la reducción de las importaciones en la presente gestión tuvo un efecto positivo en el sector pero tampoco fue suficiente para que éste salga de la crisis, ya que el consumo interno de productos de maderas sólidas no alcanza ni al 40 por ciento.

Ávila sostiene que la matriz de consumo en Bolivia ha cambiado en relación a años anteriores y que actualmente se inclina hacia productos aglomerados, terciados, chapados y contrachapados, dejando en una reducida cantidad el consumo de productos de maderas sólidas de los bosques naturales.

En consecuencia, la estimación de la producción forestal en 2017 es de 1,5 millones de metros cúbicos, cantidad similar a la de 2016.

En base a datos preliminares, Ávila informó que la balanza comercial del sector en 2017 será negativa en aproximadamente un millón de dólares. “Las exportaciones van a estar en torno de 51 millones de dólares y las importaciones en torno a 52 millones de dólares, es decir que son casi un millón menos que el 2016, lo que quiere decir que las exportaciones no han subido pero las importaciones han bajado”, explicó.

Dijo que “2017 ha sido un año malo igual que los últimos seis años”, pero aclaró que, a diferencia de años anteriores, las causas de estos inconvenientes ya no son la burocracia ni las excesivas regulaciones de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosque y Tierra (ABT), sino el mercado.

El presidente de la Confederación de Carpinteros de Bolivia, Moisés Gutiérrez, coincide con el sector forestal. En una declaración anterior dijo que la preocupación de las bases es la importación sobre todo de muebles chinos y de la materia prima, sin considerar que en el país hay todavía madera maciza.

Para Ávila, el mercado interno está complicado para el sector forestal formal del país, tomando en cuenta que Bolivia consume aproximadamente un 70 por ciento de productos de madera importados, especialmente de Brasil.

Medidas

En cuanto a las medidas emitidas en septiembre de 2016 por el presidente del Estado, Evo Morales, que tienen como finalidad reactivar el sector forestal, Ávila indicó que el efecto de estas disposiciones fue muy limitado, aunque destacó que se constituyó en la única señal del Gobierno en favor del sector forestal.

Dentro de estas medidas se encuentra un producto financiero destinado a la producción forestal que reconoce garantías no convencionales. Según Ávila, es positivo, pero no suficiente porque el monto máximo del crédito es de 90.000 bolivianos, monto que no permite reactivar la producción ni siquiera de una unidad productiva comunitaria.

CRITICAN NUEVA DELIMITACIÓN

La instructiva del presidente Evo Morales de efectuar un trabajo técnico para establecer una nueva delimitación en la reserva forestal de Guarayos (Santa Cruz), considerando los actuales asentamientos e inversiones en la zona, fue criticada por el sector forestal porque da luz verde a la expansión de la frontera agropecuaria en terrenos netamente forestales.

El gerente de la CBF, Jorge Ávila, considera que los suelos de la reserva Guarayos son frágiles y carecen de fertilidad, lo que ocasionará el abandono de esos terrenos tras pocos años de haber sido utilizados en la actividad agropecuaria.

“Se ha reproducido un irreversible daño ecológico y se ha destruido una región que es tremendamente útil en cuestión forestal para beneficio no solamente de la producción maderera sino para el medio ambiente, porque el bosque es regulador del clima, de las lluvias, del agua dulce y de la biodiversidad”, dijo.

Fuente: lostiempos.com

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