Hay “curas” y “curas”

x Zoe.Un anónimo curita de la parroquia de Villamontes se puso en medio de los grupos enfrentados en el Chaco y evitó que corriera mas sangre.En La Paz, un ex sacerdote juraba como prefecto y anunciaba en una entrevista que Evo y el Mas se quedaran 14 años en el poder.Son las paradojas de un país en conflicto.Bolivianos contra bolivianos en la violencia desatada e incrementada en diversas regiones del país, tras el decretazo ilegal de Evo Morales que pasea por Libia e Irán, mientras corre la sangre de collas, cambas, chaqueños chapacos que se enfrentan a palos y patadas en los conflictos regionales provocados por el Gobierno.Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando pelean por la recuperación de los recursos del IDH, confiscados por el Gobierno, y en defensa de la autonomía, ganada legítimamente en las urnas y hoy amenazada por el Poder Ejecutivo, mediante su decreto «combo». Chuquisaca participa en esta lucha y pronto hará también su referendo autonómico.Del otro lado, y porque también tienen derechos, están los militantes y simpatizantes del MAS, agrupados en gremios, sindicatos y «organizaciones sociales» financiadas por el oficialismo y algunas ONGs, que defienden fanáticamente todo lo que haga y diga el gobierno de Morales.La confrontación es inevitable.En este panorama, no queremos referirnos a lo que el país ya conoce a través de los medios de comunicación: conflictos y violencia; sino a esos héroes humildes y anónimos que no figuran en las noticias de las redes periodísticas.Queremos destacar la actitud del párroco de Villamontes, de quién no conocemos siquiera el nombre. Este sacerdote estuvo donde debía estar.La tarde del pasado viernes, en la carretera principal por varias horas se enfrentaron a palos, hondas y piedras, los que bloqueaban, autonomistas chaqueños, contra militantes del MAS, comerciantes y transportistas perjudicados por la medida.Ya se contaban varios heridos y los pocos policías en el lugar no lograban hacer nada. Claro, los militares de la Tercera División de Villamontes, por orden del gobierno, están resguardando la gallina de los huevos de oro, las instalaciones petroleras. Si el pueblo se mata a palos, no les importa, no tienen «orden superior» para actuar.Hasta el lugar del conflicto llegó el curita del pueblo y, como buen pastor, apaciguó a las ovejas, incluido masistas que hoy reniegan de Jesucristo, adoran a la «pacha mama» y en vez de la señal de la cruz levantan el puño izquierdo, como les enseñó Evo. Dicen que las palabras del curita logró que los bandos enfrentados se dieran la mano y los bloqueadores abrieran temporalmente el paso a decenas de camiones.En tanto, el otro cura, hoy ex sacerdote venido a político, antes viceministro del Interior ayudó a escapar a dos paraguayos que asesinaron a una joven en ese país, nos anticipa que el MAS se quedará 14 años en el gobierno, mientras prepara el plan para coadministrar la prefectura de Cochabamba con los cocaleros y los «duros» del masismo, sin duda, para garantizar el «triunfo» del gobierno en los referendos del 7 de diciembre.De los dos, ¿quién actúa como verdadero cristiano?, ¿el que echa agua al fuego de la violencia?, ¿o el que ahora está empoderado y repite el discurso clasista indigenista del Mas?.