¿Hasta las lágrimas?

Entre paréntesis….

              Cayetano Llobet T.

 



El acuerdo congresal y la ley de convocatoria a referéndum han sido el certificado solemne del fracaso de la Asamblea Constituyente y de su absoluta inutilidad. La desaparición de los prefectos ha sido  el certificado de su derrota, y la disposición gubernamental a hacer concesiones ha sido la demostración de que la tutela internacional fue eficaz.

La derrota de las regiones ya se había producido antes de los  acuerdos.  Sólo que el gobierno había elegido la vía violenta para sellar su triunfo. Lo que sucedió en Pando, iba a suceder en Santa Cruz, ¡con más muertos! El gobierno, con sus movilizaciones masivas, cercos y una actuación militar decisiva  -los militares se han mostrado extraordinariamente obedientes a Quintana-, tenía en sus manos una victoria segura. Por si hubiera alguna duda, ya estaba expresada la voluntad venezolana, por boca del propio Chávez,  de asistencia militar inmediata. 

Eso es, ni más ni menos,  lo que evitó Unasur en la conferencia de Santiago. Por boca de Lula, se le dijo a Chávez que ni Brasil, ni Argentina, ni Chile, ni Perú, iban a contemplar a militares de Venezuela  y Ecuador en medio de las cuatro fronteras. Ni un tiro más, sometimiento de las minorías  -ya puestas de relieve como tales-, y arreglo pacífico apoyando a Evo. Y para que no quede duda, todo bajo vigilancia internacional… ¡las 24 horas de cada día!

País bajo tutela, ¡menos mal!

Demostración inequívoca de la superioridad política gubernamental. Qué tal habrá sido, que en un momento dado lo que se discutía era si Evo Morales podría reelegirse… ¡en el 2014! Lo que ofrece una ventaja adicional: todos los aspirantes a ocupar el Palacio de Gobierno, tienen el 2009 como última oportunidad para aparecer, discursear, gastar su platita en campaña  -ya veremos de dónde sale su platita-, y después, ¡chau!  Y son varios. Desde algún prefecto sobreviviente, hasta algún ego que ya se adornó con la banda bordada en rincones de felonía.

Y otra extraordinaria ventaja: al otro impostor, al inefable Tuto Quiroga, le queda un año para buscarse un carguito en Estados Unidos. En diciembre 2009, el niño con complejo de Virgen de Fátima, hará su última aparición, ¡bendito sea Dios!  Y con él, la mayor parte de sus muchachitos, porque ¡a ver quién vota por ellos!  Alguno, o más de uno, dirigirá sus oportunistas pasos a las nuevas listas del oficialismo  -creo que esa marcha ya ha comenzado- y, junto con Evo, ¡y su presupuesto!,  aplicarán las normas de la “nueva Constitución de todos”, ¡ooh!

El Conalde no fue enterrado, ¡porque desapareció!, y las regiones tienen que limitarse a eso, a ser sólo regiones, cosa que la nueva Constitución les facilita, porque es desintegradora, consagratoria de la ausencia de Nación.  Ninguna región  -y es un hecho ya demostrado-,  tiene vocación nacional. ¿Alguien se imagina a un candidato de Santa Cruz, para todo el país?

El Presidente se emocionó hasta las lágrimas. Me imagino que leyó el primer párrafo del Preámbulo de la nueva Constitución Política del Estado: “En tiempos inmemoriales se erigieron montañas (¡¿cómo se erigirán montañas?!), se desplazaron ríos, se formaron lagos. Nuestra amazonia, nuestro chaco, nuestro altiplano y nuestros llanos y valles se cubrieron de verdores y flores. Poblamos esta sagrada Madre Tierra con rostros diferentes, y comprendimos desde entonces la pluralidad vigente  de todas las cosas y nuestra diversidad como seres y culturas…”

De verdad, ¡para llorar!