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image Fidel Castro, Chile y Bolivia. Los Tiempos

Dar ejemplo de respeto a la CPE. La Prensa

Nueva Bolivia, sin Biblia ni crucifijo. La Razón.



Los activistas creen que revolución es sólo electoralismo. Opinión.

¿La hora de las autonomías? El Nuevo Día.

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La omnipotencia suicida. La Estrella del Oriente

Un relevante cambio de mando. El Deber

Las venas abiertas de la corrupción en Bolivia. El Mundo

 

Fidel Castro, Chile y Bolivia. Los Tiempos

El sistema político chileno se acerca a un momento de definiciones y Bolivia es factor central de las disputas

Una verdadera conmoción en los círculos políticos chilenos ha ocasionado la última columna de opinión que bajo el título de “Reflexiones de Fidel”, el líder cubano publica, ahora esporádicamente, en los principales diarios de su país. Fue recibida como un sopapo no sólo por la oposición, sino también por los principales aliados de Michelle Bachelet, los democristianos, e incluso por muchos dirigentes del Partido Socialista que no ven con buenos ojos el giro que la presidente chilena está dando a su política exterior.

El asunto involucra directamente a Bolivia, pues entre los muchos párrafos del artículo de Castro que tanto malestar causó hay varios en los que en términos muy duros se refiere al tema marítimo, al que tan sensible es la diplomacia chilena.

Después de elogiar los esfuerzos que hace el gobierno de Bachelet para “deshacer la urdimbre legal que, con la ayuda yanki, la oligarquía vengativa y fascista ata a la nación chilena, digna de un mejor destino”, Castro afirma que “esa misma oligarquía hace más de cien años le arrebató a Bolivia, en la guerra desatada en 1879, la costa marítima que le daba amplio acceso al Océano Pacífico”.

“Bolivia sufrió una extraordinaria humillación histórica en aquella contienda. No solo le arrebataron la costa marítima y la salida al mar, sino que privaron a ese país, de origen auténticamente americano, sobre todo aimaras y quechuas, de extensos territorios muy ricos en cobre que constituían la mayor reserva del mundo”, dice Fidel Castro en el párrafo central de su artículo.

Además de ello, el ex presidente cubano no escatima elogios dirigidos a Evo Morales y a Hugo Chávez, a quien proclama digno heredero de Simón Bolívar y de la proyección continental de su liderazgo.

Lo que da especial trascendencia al conflicto avivado, ya que no creado por las opiniones de Castro, es que se produce en un momento en que las disputas políticas internas en Chile tienden a llegar a niveles sin precedentes en los últimos años a raíz del creciente acercamiento de Bachelet hacía regímenes como el de los Castro, de Chávez y Morales.

Ese alineamiento es cada vez más severamente cuestionado no sólo por la oposición, sino por el Partido Demócrata Cristiano, principal aliado, hasta ahora, del Partido Socialista. Se refuerzan así las bases de una polarización ideológica que parecía superada en Chile, lo que sin duda traerá hondas consecuencias de cara a las elecciones generales que se realizarán en noviembre próximo. Los resultados que ellas arrojen, a su vez, definirán el papel que Chile juegue en la reconfiguración de un escenario político continental en el que Bolivia figura como una de las principales piezas y motivos de disputas.

Dar ejemplo de respeto a la CPE. La Prensa

La mitad de los ministros son de La Paz pero no hay ninguno de Santa Cruz ni Pando y sólo tres de los 20 son indígenas. La equidad de género corrió el mismo camino…

Después de que en el referéndum del 25 de enero la población aprobara la Constitución Política del Estado (CPE) por más del 61 por ciento, lo menos que se esperaba era que el Gobierno, que la impulsó y defendió por sobre todas las cosas, fuera el primero en respetarla y acatarla en todos sus grandes y pequeños detalles.

Esta CPE fue obra del MAS, que desde antes de asumir el poder había pregonado la necesidad de refundar Bolivia. Para ello, se requería una nueva Carta Magna que acabara con la que consideraba una discriminación de 500 años. El Gobierno sostenía que era necesario un cambio que pusiera fin al neoliberalismo, la inequidad, la corrupción y que esa transformación, en democracia, sólo podía hacerse cambiando la ley de leyes.

Para lograr ese objetivo hizo todos los esfuerzos a fin de que la Asamblea Constituyente aprobara el texto que había proyectado; usó a los movimientos sociales para que en una de sus etapas el proyecto de CPE se aprobara en Sucre, con todo el costo de enfrentamientos, heridos, muertos y humillaciones que aquello representó. De ahí fue Oruro, después a la revisión con críticas y denuncias; más tarde al Congreso; a las negociaciones con la oposición autonomista de la “media luna”; otra vez al Congreso, haciendo concesiones; al referéndum y, finalmente, llegó la festiva promulgación.

Después, vino la conformación de un nuevo organigrama gubernamental con la designación y ratificación de ministros, pasando por encima o por debajo, esta vez de lo que dice aquella CPE por la que el Gobierno tanto luchó, que tantos problemas y dolores de cabeza causó, que tantas divergencias y desacuerdos venció y que tuvo una no despreciable oposición de más del 38 por ciento de la población.

Aquel respeto y acatamiento al instrumento de su creación que se esperaba se transformó en desacato. No se cumplió con el mandato constitucional en sentido de que las funciones y atribuciones de los ministros debían ser establecidas por ley.

Se ignoró la plurinacionalidad. Por lo menos la mitad de los ministros son de La Paz pero no hay ninguno de Santa Cruz ni de Pando y sólo tres de los 20 son indígenas. La equidad de género corrió el mismo camino, predominando los hombres en una proporción de cuatro a una. Todo ello está contra lo que dice la Carta Magna que debía ser disciplinadamente acatada por el Gobierno, que está en la obligación de dar un categórico ejemplo al resto de la sociedad.

El Gobierno debe cambiar urgentemente de actitud y cumplir en todos sus actos con el instrumento por el que combatió con uñas y dientes. De lo contrario, se restará autoridad para exigir al resto del país el respeto a la CPE. Todo lo que ha pasado en el país para su aprobación ha sido mucho y ha costado una enormidad, no sólo en recursos económicos, sino también en lo político, social, regional y en lo que todo esto representó para el país.

Nueva Bolivia, sin Biblia ni crucifijo. La Razón.

Y las nuevas autoridades laicas, Presidente incluido, ¿no acompañarán más las procesiones en los días santos de la Iglesia, cuando el pueblo se vuelca a las calles con devoción cristiana? De ser esto afirmativo, no dejará de provocar una diferencia entre el pueblo y sus gobernantes.

La primera reacción del Gobierno con la Iglesia Católica boliviana, luego de la aprobación de la nueva Constitución Política del Estado (CPE), ha sido inmediata y muy clara. Meridiana en la intención pero no tanto en el procedimiento, como suele suceder con frecuencia en los emprendimientos de la actual administración del presidente Evo Morales.

Al haberse puesto en vigencia una nueva Carta Magna que reconoce el Estado laico y la libertad de cultos, la religión católica dejó de ser el credo oficial, pese a que, ciertamente, como lo ha recordado la jerarquía de la Iglesia, más del 75 por ciento de los bolivianos profesa dicha fe. Esto no quita la realidad de que siempre, en las expresiones religiosas del país, estuvo presente el sincretismo que llamativamente para el resto del mundo incorpora ritos precolombinos, en una mezcla amerindia e hispana.

Pues bien, la primera disposición gubernamental en esta delicada materia no ha sido muy afortunada ni ha caído bien en vastos círculos de opinión desde el momento en que, cuando juró el flamante gabinete ministerial, se prescindió de la Biblia y del crucifijo, emblemas que durante toda la historia republicana de Bolivia estuvieron en el Palacio en circunstancias como ésa.

La toma de posesión de los ministros se hizo ante la CPE, promulgada un día antes por el Presidente. Éste es un método protocolar que se utiliza en muchas naciones laicas. Pero en Bolivia no fue visto con buenos ojos por la Iglesia Católica, que, a través de un portavoz, lamentó que se hubiera cometido una afrenta a los sentimientos religiosos del pueblo boliviano, incluso entre muchos que habrían dado su voto por el presidente Morales, y, más todavía, que habrían votado para aprobar la Constitución.

Pero, al margen de que Bolivia sea ahora un Estado que no reconoce a la religión católica como confesión oficial, lo del juramento en el Palacio parece ser el episodio inicial de una serie de cambios, quizá, funcionales a la política general que impulsa el gobierno del MAS, a título de que todo pasado fue malo.

Entonces, en lo que concierne a la nueva relación con la Iglesia Católica, caben algunas preguntas que las autoridades, tal vez, podrían responder a la población. ¿Qué pasará con los tradicionales Te Déum, ceremonias religiosas a cargo de sacerdotes en las que suelen participar las primeras autoridades de los gobiernos nacional, departamentales y municipales?

O, una más importante aún: ¿En qué quedarán las relaciones entre los estados de Bolivia y el Vaticano, que encabeza el máximo representante del mundo católico, el papa Benedicto XVI?

En los grandes acontecimientos cívicos y religiosos, en los que se agradece a Dios y se ruega por la salud y la prosperidad de la nación y de sus habitantes, seguramente, se prescindirá de los Te Déum. Y las nuevas autoridades laicas, Presidente incluido, ¿no acompañarán más las procesiones en los días santos de la Iglesia, cuando el pueblo se vuelca a las calles con gran devoción cristiana? De ser esto afirmativo, indefectiblemente, no dejará de provocar una diferencia entre el pueblo y sus gobernantes.

Pese a que, al parecer, la Cancillería no ha notado cambios sustanciales, habrá que esperar el curso de las relaciones diplomáticas con la Santa Sede después de estas actitudes y de los ataques del Gobierno a la jerarquía católica boliviana.

Los activistas creen que revolución es sólo electoralismo. Opinión.

En la dinámica meramente destructiva, los políticos siguen manejando desaprensivamente aspectos meramente electoralistas. No comprenden que revolución quiere decir superar la pobreza y el atraso, para que la gente viva dignamente.

Está visto que no sólo la mayor preocupación, sino la mejor habilidad del Gobierno es para tomar algunas medidas, preponderantemente, políticas. Después de la promulgación de la nueva CPE, hay tanto que hacer para evitar que el caos se extienda y profundice peligrosamente, sin embargo, el régimen imperante tiene entre sus principales preocupaciones, sólo las próximas elecciones. Cualquier psicoanalista, diría que en el fondo lo que buscan los políticos de turno es prorrogarse, indefinidamente, en el poder. Lo demás poco o nada les interesa. No hay un solo indicador que demuestre el interés del régimen, por transformar el país en lo esencial. Por eso, no se equivocan quiénes dicen que después de la nueva CPE nada cambiará, quizá muchos aspectos se degraden aún más.

La economía, a pesar de las grandes ventajas circunstanciales, fluctúa, dramáticamente, entre el retroceso y la inflación. Las reservas del Banco Central, que son la base real del nivel en el que nos encontramos, son tan inciertas y vulnerables que pueden disminuir sólo en meses. Empero, en los niveles más altos del Gobierno, da la impresión que ni siquiera perciben lo que puede suceder. La falta de capacidad administrativa está agravada por la corrupción, que parece generalizada, aún en niveles y sectores, aparentemente, invulnerables al impulso de la decadencia moral, que forma parte de los movimientos populistas, allá donde se presentan.

En esas circunstancias, se dicta un decreto relativo a la participación de los bolivianos, que viven en el extranjero, en la formación de los órganos del Estado. La medida que es prematura, incompleta y desarticulada, respecto del sistema electoral que debe ser elaborado por la Corte Nacional y convertido en Ley de la República en el Congreso. Algunas disposiciones precipitadas y manifestaciones retóricas altisonantes, en última instancia, forman parte de una conducta descontrolada que, paradójicamente, dañan la imagen del propio régimen. A esta altura y después de los triunfos logrados en los referendos revocatorio y constitucional, lo que corresponde es serenidad y grandeza.

Tendremos que ver si los ciudadanos que viven en el extranjero tendrán derecho sólo a elegir, renunciando o aceptando no tener derecho a ser elegidos, éste es el primer tema que debe ser cuidadosamente discutido en esta materia. Además, habrá que ver la forma en que se llevará a cabo el plebiscito en los diferentes países del mundo. La pregunta lógica se refiere a la capacidad del país para organizar, adecuadamente, tal participación social en la formación de los órganos del Estado. ¿Todos tendrán derecho a votar, aun donde no hayan embajadas ni consulados? ¿Cómo se establecerán los jurados y los controles correspondientes?

Lo que la gente esperaba, en el curso de las transformaciones o de la refundación de que se habla con tanta arrogancia, eran medidas para mejorar los aspectos esenciales de la organización del Estado. Bolivia es uno de los países más pobres del mundo, no sólo en lo económico, sino también en lo institucional, en lo cultural y en todas las manifestaciones humanas. Hay tanto por hacer para mejorar la realidad, que es ciertamente inconcebible que los políticos no puedan percibir semejante desafío. Si no se cambia lo económico y no se transforman los sistemas educativos y de administración, es seguro que no cambiará nada.

¿La hora de las autonomías? El Nuevo Día.

Con la convocatoria a los prefectos a dialogar sobre el proceso de la aplicación de las autonomías en el marco de la nueva Constitución Política del Estado, el Gobierno ha puesto sobre el tapete un problema candente que conviene manejarlo con sumo cuidado. Por una parte porque se trata de una de las banderas que las regiones han levantado en su momento con gran adhesión de la población. Por la otra porque esta bandera política se ha convertido en un instrumento jurídico que no se puede pasar por alto sin sopesar las consecuencias. De pronto, se ha puesto en marcha un nuevo mecanismo a nivel nacional sobre las autonomías.

Al haber declarado como prioritaria la construcción de la ley marco sobre las autonomías, con la participación de prefectos, alcaldes, líderes indígenas, campesinos, representantes de los movimientos sociales y del propio Gobierno, el Ejecutivo parece haber dado un paso adelante con su llamado a concertar. La agenda ofrece temas interesantes y neurálgicos: adecuación de los estatutos autonómicos a la Constitución, definición de herramientas técnicas para diseñar la estructura fiscal y financiera de los niveles subnacionales, asignación de competencias y definición de la administración pública y política en el país.

Si bien la postura de Santa Cruz sigue siendo la resistencia democrática a la nueva Carta Magna, expresada a grandes voces por sus líderes y sustentada en argumentos legítimos, la conceptualización de la autonomía está cobrando en el país una nueva dimensión que resulta sensato palpar con detenimiento. A la dinámica impuesta en el naciente Consejo Nacional de Autonomías a partir de la iniciativa de los pueblos indígenas, se hace preciso que la región oponga propuestas concretas que deben nacer, justamente, de un meticuloso análisis de la coyuntura para asumir la toma de decisiones y evitar la tácita marginación.

Quizás resulta prudente considerar que se trata de mantener el rol protagónico de Santa Cruz sobre el tema de la autonomía para que el tratamiento de este tema no caiga en manos de quienes, desde un principio, se han opuesto a la misma por razones políticas. La naturaleza jurídica de que viene investido el proceso de las autonomías obliga a replantear estrategias sin abandonar las posturas originales que se han venido sustentando hasta ahora, sin perder de vista la perspectiva de proyectos políticos sustentables dentro de este proceso. Considerar, también, el nuevo escenario electoral que se avecina para los próximos meses.

Y justamente esa justa electoral y otra anunciada para diciembre sean decisivas. Quizás sea sensato también debatir internamente si la participación con argumentos sólidos y opciones de conciliación de criterios en las instancias a las que convoca el Gobierno para las autonomías resulta más práctico que plantear que sólo se asiste a un espectáculo mediático montado para avalar decisiones con la presencia de los prefectos y otras autoridades. La responsabilidad sobre este asunto no puede soslayarse sin un detenido y frío análisis de la situación coyuntural. Conviene decidir cuanto antes si la hora de las autonomías ha llegado, o el reloj de la historia tiene señalados otra fecha y otros escenarios.

La conceptualización de la autonomía está cobrando en el país una nueva dimensión que resulta sensato palpar con detenimiento.

La omnipotencia suicida. La Estrella del Oriente

Mientras Santos Ramírez ha ingresado ya al penal de San Pedro, y según lo han señalado los medios, lo habría hecho con el rostro cubierto, del mismo modo en que lo hacen todos aquellos que son encontrados en comisión de delitos o crímenes, mostrando con este gesto su vergüenza y el momento difícil que están pasando al verse expuestos a la opinión pública.

Se ha conocido también que Santos Ramírez ha sido conducido al sector “Posta” del penal, área restringida en la que se encuentran los prisioneros que corren algún riesgo y quienes además pueden pagar un alquiler por la habitación que ocupan.

Llama a la reflexión el hecho de que hoy por hoy convivan en el mismo penal Ramírez y el prefecto Leopoldo Fernández, quien fue tomado prisionero por el Gobierno y hasta el momento no ha sido juzgado por las acusaciones que se le han hecho por supuesta sedición y por la llamada masacre de Porvenir, un hecho luctuoso y oscuro en el que intervino el ministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana, quien no ha sido investigado por estos hechos y tampoco por la sindicación de contrabando de 33 camiones que le hiciera su ex compadre y ex director nacional de Aduana Gral. López.

El caso de corrupción en el que se ha visto inmiscuido el presidente de la estatatal YPFB, ha provocado un verdadero remezón al interior del MAS, y creemos que aunque el presidente Morales en sus apariciones públicas ponga cara de aquí no pasó nada, e intente mantener la postura de que su Gobierno no será tocado por éste u otros huracanes, este es nomás un momento que ha marcado un hito y ha herido los cimientos del partido del Presidente, tal como lo han expresado algunos correligionarios, que están comenzando a salir de su habitual postura de ovejos sumisos al verticalismo impuesto por el Ejecutivo, a consecuencia de la formación corporativa que caracteriza al MAS, razón por la que se actúa como que el partido es todo y las personas no son nada.

Pese a esta característica, se comienzan a individualizar voces, se han escuchado personas que dan la impresión de que comienzan a querer salir del pantano del sindicato, para manifestarse y expresarse como individuos que tienen reclamos que hacer y que están dando muestras de su disconformidad con la forma vertical y orgánica de llevar los asuntos del Estado, del partido y de las nacionalizadas que tiene el presidente Morales.

En este sentido se ha manifestado el senador por el MAS, Gastón Cornejo, quien habló de que su partido ha sido herido de muerte por la corrupción y que él se convertirá en parte del control social para llevar a que se sancionen estas prácticas que se están generalizando.

Lo propio hizo el ex vocero de la Presidencia, Alex Contreras, quien de soslayo se animó a cuestionar la impunidad de la que goza el Ministro Quintana, dando a entender que si bien Santos ha sido llevado a prisión hay otros que todavía siguen gozando de los favores del Presidente y que esto está dañando el llamado Proceso de Cambio que lleva a cabo su partido, puesto que según su opinión, éste no se podrá dar ni consolidar si existen corruptos que no son juzgados, a los que se los deja fuera de las investigaciones.

Lo cierto es que el Presidente, se irá de viaje a Rusia, como hace siempre que las papas queman dentro del país o del Palacio; pero no creemos que su viaje disipe la tormenta que se ha iniciado, puesto que existe un sentimiento generalizado de que la transparencia de un Gobierno no se logra por meter un corrupto a la cárcel, pues esto podría confundirse como una vendetta al interior del partido antes que como un verdadero deseo de atacar para erradicar el delito. La transparencia se instala cuando todos son juzgados, con la misma fuerza, con la misma vehemencia y con las mismas reglas del juego.

Una golondrina no hace verano y mucho más si hay otras golondrinas que siguen volando en círculo, haciendo piruetas, como si a ellos no le hubiera llegado ni nunca les llegará el juicio por sus actos.

Este es el caso del Ministro de la Presidencia, quien ha sido ratificado en su puesto en medio de la tormenta política desatada por los remezones de corrupción. Quintana aprovecha cualquier circunstancia para sentarse al lado del Presidente, para tratar de hacer un papel de yo ya me olvidé de todo y estoy en otra, tal como se lo vio anoche reclamando diálogo y pacificación nacional, mientras el estómago de sus correligionarios y del pueblo asqueado se retuerce en una nausea que no se pasará porque el presidente Morales ha decretado que todos se olviden de la sensación de nausea que provocan los que son sindicados como corruptos. En una muestra de terquedad que puede convertirse en un acto de omnipotencia suicida, Morales sigue sosteniendo que no eliminará los fideicomisos, pese a que se ha comprobado que estos son un cheque en blanco a la corrupción.

Creemos que el huracán político seguirá en proceso de formación mientras Evo Morales no limpie bien su casa y además la nausea no se pasará porque sí, sino cuando dejen de sentirse los olores de la corrupción que se campea y se sienta codo a codo con el mismo Presidente.

Un relevante cambio de mando. El Deber

Enfrentando una de las más cruciales y complejas coyunturas de su vida institucional, que a la par le plantean a la región los vientos de ‘cambio’ que soplan en el país con el impulso de la CPE de reciente promulgación, el Comité pro Santa Cruz procederá hoy a renovar sus mandos directivos. La gestión que concluye, pertinente es hacerlo notar, sufrió duros embates desde el poder central y se pretendió colocar su cabeza en la picota del escarnio. Puesto en el centro de la mira de gratuitos desafectos, torpe y afanosamente se buscó, y se sigue buscando, el descrédito de la máxima entidad cívica de los cruceños. Y a estas alturas es posible deducir que la intensidad de las arremetidas contra el Comité no disminuirá, porque poderes que se creen omnímodos y perdurables hasta el final de los siglos, persiguen el debilitamiento de la institucionalidad, que no es afín a sus planes e intereses, hasta conseguir su resquebrajamiento. Hasta doblarla, romperla y hacerla desaparecer. Y el ente cívico cruceño, histórico bastión de las luchas regionales y de fuerte influencia y gravitación en el acontecer nacional, es parte de esa institucionalidad a la que, de cualquier manera, se trata de borrar del mapa.

Empero, porque es un actor fundamental de la vida nacional, el cambio de guardia en el Comité pro Santa Cruz adquiere una relevancia mayor en la hora presente, probablemente como nunca antes fue registrada en su rica historia de más de medio siglo, al amparo del viejo campanario y de la fe de su gente. Pero también es innegable que en su conducción y desempeño, el Comité ha tenido los altibajos que guardan relación con la calidad de sus liderazgos. Que en algunas etapas se ha llegado a comprometer el interés general de los cruceños con el de determinados grupos.

La campaña preelectoral en la que participaron los tres candidatos a la presidencia estuvo marcada, aunque ahora con un énfasis superior, por el planteamiento casi coincidente de una mayor apertura que posibilite la inclusión de los nuevos actores de Santa Cruz para que el Comité interprete cabalmente y acompañe la dinámica de los cambios que se están produciendo en la región y en el país.

Repensar una estrategia, si es preciso redefinir rumbos, recuperar y/o reforzar la mística de los cruceños, de aquellos ciudadanos de ‘límpida frente y leal corazón’ que se desvelan por el devenir de tiempos mejores, son otros de los retos que aguardan a los nuevos conductores del mayor órgano del civismo cruceño.

Que sea en buena hora y sin ninguna nota discordante la renovación de hoy en el Comité pro Santa Cruz. Que así resulte en beneficio de la región y del país.

Las venas abiertas de la corrupción en Bolivia. El Mundo

Hoy la oposición política MNR, ADN MIR y otros se llenan la boca de acusar de corrupción al MAS, hoy los corruptos de ayer se llenan la boca para denunciar la corrupción oficialista, es más realizaron un “corruptómetro” los que ayer eran los dilapidadores de los recursos de los ciudadanos y del TGN , en este país la corrupción empieza con la revolución del 52 donde la rosca minera feudal es remplazada por la oligarquía que tuvo como su génesis los cupos, luego la dictadura de Banzer con los Rogelio Miranda en la Comibol y desde ese momento toda instancia de recaudación del estado fue botín de guerra que institucionalizaron la corrupción y esta se introdujo por las rendijas de todos los entes, desde hace años los votos en el parlamento y en los concejos municipales tienen precio, se cotizan, se alquilan y se revenden, los ascensos en los clases de la policía y el ejercito valen plata, hoy en la propia universidad boliviana las cátedras se venden, los cargos públicos se venden, los fallos judiciales se venden, los fiscales se alquilan, todo tiene precio, el único ejército institucionalizado en el país es la corrupción, roban los pobres policías que se paran en las esquinas, roban los ricos empresarios o mejor dicho evaden, roban los curas en las iglesias, por eso la guerra contra la corrupción en este país es una cruzada de muchos años, donde los embanderados que la inician son los corruptos de ayer, este país está agonizando por la corrupción, hoy los partidos políticos usan los principios políticos y programáticos como máscara de la corrupción, estos podridos, las venas abiertas de Bolivia tienen septicemia.

Para empezar la corrupción en Bolivia contaminó a todos nuestros jóvenes quienes buscan profesiones fáciles para enriquecerse, jóvenes profesionales con futuro extraordinario sin rubor ni moral tocan la puerta a partidos con los que nada los une sino todo lo contrario, los separa, pero se transforman en los profesionales de la UCS de Johnny Fernández o incluso del MAS pero no por coincidencias sino por conveniencias, la ley anticorrupción que pretende llevar adelante el gobierno finalmente no funcionará por los corruptos, encontrarán la forma de evadirla, no nos olvidemos que la ley Safco tenía esta intención y quién entró preso, nadie hasta hoy. Que podrá servir de venganza y de aberraciones jurídicas sí, pero algo tenemos que hacer, la guerra a la corrupción es de todos, tengo miedo que mis hijas pronto profesionales puedan caer víctimas de este mierda, soy orgulloso de señalar que tuve un padre que fue Ministro de la Suprema Corte cerca de 20 años y murió con una casa de 200 metros cuadrados, mi madre trabajó 30 años con una maquina de costurar y lo único que logró fue un lote que algún político lo distribuyó entre sus adeptos, sigo insistiendo que hace 20 años trabajo, tengo una moto y un auto viejo, pero eso es lo único que quiero que mis hijas y Matías hereden: honestidad, no con los demás sino con uno mismo. Siempre me pregunté cómo harán los corruptos cuando llegan frente a sus hijos y les dicen acabo de comprar una casa de más de un millón de dólares, que llega con maletines de plata, que compran Hummers, nunca me pude responder esa pregunta, por eso me molesta escuchar que hoy a costa de Santos Ramírez pretendan expiar sus culpas de corrupción, no Ramírez simplemente es una víctima más de un sistema cruel que se apoderó de la nación, ese sistema es la ambición, la desesperación de ser diferente; si, diferente a los miles de ciudadanos del occidente y del oriente, esos que llenan las concentraciones son los que cifran sus esperanzas en poner fin a la corrupción, la pelota está en manos de Evo y de la clase institucional ,que asuman un reto de combatir a la corrupción y no para cambiarle el rostro a Bolivia sino para que definitivamente no se muera este país, la solución es crear el Boliviano nuevo, ese que está más allá de los políticos de turno, de los revolucionarios de discurso, digamos no a la corrupción, no compres a nadie, no te vendas a nadie, atrévete a jugar por la vida, la que está por venir, la que solo verán nuestros hijos y bien vale la oportunidad intentarlo.

Si alguien está libre de lanzar la primera piedra contra la corrupción que la lance.