La «victimización» de Evo es eje de la campaña electoral

“mercenarios” contratados para “acribillar” al presidente es uno de los elementos de esta campaña diseñada por venezolanos y 5 asesores de palacio.

imageEvo Morales (centro,camisa blanca), feliz entre sus protectores, los boinas rojas de Chávez en Cumaná, se quejó de la «conspiración» en su contra.

La campaña electoral de Evo Morales ya está en marcha y uno de sus principales componentes es la victimización del gobierno tanto a nivel interno como externo. La denuncia de la supuesta existencia de grupos de “terroristas mercenarios” contratados para “acribillar” a Evo no es más que uno de los elementos de dicha campaña diseñada con el apoyo de asesores venezolanos y la intervención, entre otros, de Gustavo Guzmán, Walter Chávez, Pablo Solón, Virginia Ayllón y Eusebio Gironda.



La campaña se inició durante la cumbre de presidentes del Alba realizada en Cumaná en la cual Evo Morales, casi con lágrimas en los ojos y bajo la mirada protectora de Hugo Chávez denunciaba los intentos de la derecha para asesinarlo. Naturalmente el escenario no podía ser más propicio y se trató de una caja de resonancia que amplificó las dudosas denuncias pero, como es comprensible, a ningún periodista en ese lugar se le ocurriría indagar algo más o requerir alguna sustento para dichas denuncias.

La treta quiso ser replicada en la Cumbre de las Américas de Trinidad y Tobago pero esta vez las repercusiones fueron menores pese a los esfuerzos de los medios masistas en el país por demostrar lo contrario.

Esta vez se refirió a un supuesto intento de “magnicidio” usando una palabreja que le soplaron sus asesores al oído pero de la cual ni siquiera se pasó el trabajo de consultar en el diccionario su significado.

La llamada “claúsula democrática” es una constante en este tipo de encuentros. Se refiere a la consigna de todos los países del continente de rechazar cualquier intento de desestabilizar a los gobiernos democráticos usando mecanismos no democráticos. Aunque a muy pocos les cae bien Hugo Chávez, esta claúsula fue aplicada cuando fue desalojado del palacio de Miraflores en abril del 2002 y le posibilitó volver triunfante para seguir aplicando, con mayor ímpetu, su proyecto dictatorial.

Barack Obama, el presidente de los Estados Unidos se limitó a transmitir esos principios pero los medios de comunicación masistas quisieron mostrar sus palabras como un apoyo a Evo Morales y, es más, como un reconocimiento de la existencia de ese supuesto intento de “magnicidio”.

Dentro del país, el presidente en ejercicio, Alvaro García Linera pretendía mostrar una conspiración de proporciones apocalípticas a pesar de que este montaje preparado a partir de la supuesta existencia de un grupo de “mercenarios croatas” está haciendo agua por todo lado.

Como de costumbre acudió a la oficialista radio Patria Nueva para, con ese tonito tan persuasivo y coquetón que adopta cuando quiere meter gato por liebre, hablar de una conspiración de la “derecha fascista” que quiere obstaculizar un “proceso de cambio” que solo ven ellos y nadie más. Cuando la prensa independiente le pidió que precise sus denuncias y presente pruebas, simplemente se negó a hacerlo. ¿ Porque lo periodistas no serán todos tan crédulos y complacientes como los de los medios de comunicación masistas? seguramente se preguntó Alvaro.

La campaña electoral tiene otros componentes como la neutralización de posibles candidatos opositores involucrándolos en supuestas conspiraciones antidemocráticas. Sin embargo se debe hacer notar que la campaña no tiene por objetivos solo a los candidatos sino también a todas aquellas personas o grupos que pudieran hacer algún intento para articular un núcleo opositor.

Mediante estas denuncias de conspiración también cobra relevancia el grupo duro del MAS que vocifera su solidaridad a Evo, expresiones que no son gratuitas y cuyas exigencias son cada vez mayores, tanto en cuestiones monetarias como en espacios de poder.

Es conveniente observar que el MAS está dispuesto a apostar alto, su objetivo no es solo obtener una victoria electoral, sino una absoluta hegemonía para aplicar su plan autoritario sin ningún tipo de contrapeso y están trabajando para  controlar el Senado y anular a las regiones autonomistas del país.

El gobierno no reparará en métodos ni medios y nadie podrá considerarse libre en el futuro de ser acusado de  complicidad con el terrorismo o de conspirar para “eliminar” al pobrecito «indio discriminado».