Bolivia-Chile: Potosinos dicen que acuerdo sobre el Silala es “una traición”

Malestar. Los cívicos potosinos dicen que el Vicecanciller debe renunciar. Analizan medidas de presión. Cancillerías, en silencio.

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Los vicecancilleres de Bolivia y Chile, Hugo Fernández y Alberto Van Klavaren, respectivamente, tras la reunión de las comisiones de ambos países, el martes pasado. – Abi | Los Tiempos

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Esperan una explicación del gobierno. Analizarán la próxima semana medidas de presión contra el acuerdo alcanzado con Chile

El Potosí y Agencias. Los cívicos de Potosí rechazaron el eventual acuerdo alcanzado entre Bolivia y Chile para resolver el diferendo sobre aguas del río Silala y consideran que es una “traición a la patria” haber aceptado de Chile el pago de sólo el 50 por ciento por el uso de esas aguas, por lo que pidieron la renuncia del vicecanciller Hugo Fernández.

Según los dirigentes del Comité Cívico Potosinista (Comcipo) con ese acuerdo, que no fue consultado con las entidades potosinas, prácticamente se da razón al vecino país respecto a que se trata de un recurso compartido.

«Las aguas son aprovechadas hace 100 años por Chile. Por tanto, no podemos renunciar a la deuda histórica y no podemos aceptar que Chile pague sólo por un 50 por ciento», sostuvo el dirigente cívico.

El marco de las negociaciones que llevan adelante Bolivia y Chile desde 2006, para tratar una agenda de 13 puntos, el martes pasado las comisiones mixtas de las cancillerías de ambos países se reunieron en La Paz y a la conclusión de la misma los vicecancilleres anunciaron un acuerdo, que aún debe ser ratificado por el Ejecutivo y Legislativo de los dos países, para resolver la controversia sobre el Silala. Uno de los puntos del acuerdo establece la aceptación de parte de Chile de pagar por el uso del 50% de las aguas del Silala.

El monto reconocido por Chile, a pagarse desde enero del presente año, fluctúa entre 15 mil y 17 mil dólares diarios, que serán pagados por las empresas que explotan el recurso natural: Corporación del Cobre (Codelco) y el Grupo Luksic, propietario del ferrocarril Antofagasta.

Durante los últimos 13 años, los gobiernos de Bolivia defendieron que Chile no tenía derecho a explotar ese recurso hídrico porque se trata de un manantial artificialmente canalizado hacia Chile. Santiago, por su parte, sostiene que se trata de un curso de agua continuo.

El secretario general de la entidad cívica, Luis Pastor Villafuerte, indicó a El Potosí, que la Constitución Política del Estado establece que son las regiones las que deben definir sobre el uso de sus recursos por lo que antes de llegar a un acuerdo con los chilenos se debía consultar al pueblo potosino.

Remarcó que una demanda irrenunciable de Potosí es que se consiga cobrar la deuda histórica, ya que la Bolivian Railway utilizó el agua no sólo para el ferrocarril tal como se define la concesión para el uso de las aguas de 1908 sino que el excedente fue desviado a su comercialización a las empresas mineras y a la población chilena.
Exigen informe

Los dirigentes cívicos esperan que las autoridades nacionales proporcionen amplia información respecto a la negociación que se está encarando con autoridades de Chile sobre las aguas del Silala.

Condori manifestó que solicitaron, mediante nota a la Cancillería, que se les proporcione toda la información respecto a esas negociaciones y no descartó asumir medidas de presión contra esos acuerdos, para lo que anunció, el directorio de la entidad cívica se reunirá el martes de la próxima semana.

La reivindicación potosina es que los chilenos paguen por el 100 por ciento de las aguas que usan en la cuarta región además de asumir la deuda histórica por el uso de ese recurso.

Los cívicos potosinos dicen que el Vicecanciller debe renunciar

LOS LÍDERES REGIONALES CRITICAN LOS ACUERDOS CON CHILE RESPECTO DEL MANANTIAL SILALA

Los campesinos del sudoeste potosino aceptan el acuerdo a condición de que el pago sea inmediato.

LA PRENSA

El directorio del Comité Cívico de Potosí (Comcipo) “está plenamente convencido” de que el vicecanciller Hugo Fernández Aráoz debe renunciar por el acuerdo alcanzado con Chile sobre el manantial Silala.

La región demanda que Chile pague por el uso sostenido que hace de este recurso hídrico desde 1906, aunque el entendimiento con Santiago sólo compromete al vecino país a hacer los depósitos respectivos desde enero de este año.

El martes, en La Paz, misiones diplomáticas de ambos países refrendaron los avances logrados por los equipos técnicos en torno a éste y los otros temas contenidos en la agenda de 13 puntos establecida por los presidentes Evo Morales y Michelle Bachelet en 2006.

En la oportunidad, se acordó en principio que ambos países compartan en partes iguales el recurso hídrico prácticamente inexistente en el desértico norte del país vecino, lo que según expertos le da el tratamiento de un río internacional, sin serlo.

Chile pagará a Bolivia si consumiera más del 50 por ciento que le corresponde según el tratado, y los desembolsos, si fueran necesarios, serán hechos por la Corporación del Cobre (Codelco) y el Grupo Luksic, que es propietario del ferrocarril que une Arica con La Paz, porque se trata de los principales consumidores de esta agua.

Los pagos se harán después de la suscripción de las notas reversales y se computarán a partir de enero de este año y no desde 1906, como exige la región.

Celestino Condori, presidente de Comcipo, declaró ayer a La Prensa que “los dirigentes de nuestra institución estamos plenamente convencidos de que el vicecanciller Hugo Fernández debe renunciar por esta causa, pero todavía no se ha reunido el Consejo Consultivo o el directorio ampliado para analizar este caso”.

El organismo regional solicitó al Ministerio de Relaciones Exteriores un informe pormenorizado de los acuerdos iniciales logrados con el vecino país, aunque Condori reiteró el malestar de los potosinos porque Fernández Aráoz incumplió el compromiso de consultar con el departamento antes de que el Estado empeñe su palabra sobre el uso de estos ojos de agua.

“Éste se ha convertido en un tema de Estado, y como tal se maneja desde los niveles centrales, y nos dejaron de lado. Nosotros tenemos los argumentos suficientes para demostrar que el Silala es un manantial”.

Hace 103 años, ciudadanos chilenos ingresaron al despoblado y desguarnecido occidente potosino para hacer canalizaciones artificiales que permiten que el agua de los bofedales corra hacia el vecino país.

Según Condori, “una caravana realizada hace algunos años permitió comprobar que los cauces que conducen el agua hacia Chile no son naturales y fueron hechos por la mano del hombre”.

A fin de establecer montos exactos de pago, un equipo técnico binacional efectúa actualmente estudios preliminares para determinar los puntos en los que se instalarán estaciones de medición de volúmenes de agua, grado de evaporación, cantidades de precipitaciones pluviales, velocidad de los vientos y otros indicadores.

Ambos países se comprometieron a respetar los resultados de este estudio científico, sin plantear observaciones.

El derecho internacional establece que los recursos hídricos, minerales, animales y vegetales contenidos en un río pueden ser aprovechados por todos los países que baña a lo largo de su recorrido, si lo hiciera, y que el país en el que nace un manantial tiene la potestad de explotar unilateralmente los beneficios que éste proporciona.

A diferencia de la posición de Comcipo, la Federación Regional Única de Trabajadores Campesinos del Altiplano Sudoeste (FRUTCAS), cuyos dirigentes son militantes del Movimiento Al Socialismo (MAS), aceptó el acuerdo inicial logrado con la República de Chile.

Condori recordó que en junio del año pasado se produjo una reunión de representantes de varios organismos regionales en la población de Ketena, hasta donde llegó el Viceministro de Relaciones Exteriores.

Después de un debate se autorizó a Fernández que acceda, en el peor de los casos, a que Chile pague por el uso del 75 por ciento del agua de este cauce.

El titular cívico aclaró que los afiliados a FRUTCAS dieron visto bueno a percibir el 50 por ciento por este concepto, “a condición de que los pagos sean inmediatos y no se espere más”.

Sin embargo, si Chile se limitara a usar el 50 por ciento del agua, no hará pago alguno.

En Ketena se solicitó al segundo hombre de la diplomacia boliviana que aclare a Chile la cualidad irrenunciable de la demanda de que se indemnice por el empleo de esta agua durante más de un siglo.

Los cívicos del sudoeste nacional se aprestan a reunirse en Consejo Consultivo para decidir el camino a seguir.

“No descartamos ninguna forma de movilización. Nuestra región ha sido víctima del despojo de sus recursos naturales, que no han dejado beneficios. Nuestras necesidades son grandes y nuestros recursos son cada vez menos importantes”.

Cancillerías, en silencio

Los ministerios de Relaciones Exteriores de Bolivia y de Chile mantienen en reserva los detalles del acuerdo refrendado el martes en la ciudad de La Paz.

Ante la solicitud de entrevistar al vicecanciller Hugo Fernández, la Asesoría de Comunicación de esta Secretaría de Estado informó que ninguna autoridad del Ejecutivo formulará declaraciones sobre el tema.

En forma coincidente, Felipe Bustos, periodista de la Cancillería de Santiago, informó a La Prensa que el subsecretario Alberto van Klaveren, a quien se le había formulado un cuestionario por correo electrónico, no puede contestar las preguntas.

Bustos refirió que ninguna autoridad de la Cancillería chilena podrá pronunciarse sobre el tema ni dar a conocer sus detalles, porque los documentos finales aún están en fase de redacción.

Además, es necesario que, previamente, los acuerdos sean conocidos por los presidentes Evo Morales y Michelle Bachelet, quienes suscribirán las notas reversales acordadas por ambos gobiernos para que entren en vigencia oficial.

El Silala

Este curso de agua tiene dos nombres: Silala, como se conoce en Bolivia, y Siloli, en Chile.

Nace en manantiales derivados del Salar de Uyuni y llega a San Pedro de Inacaliri.

El ingeniero inglés Hosias Holding fue el primero en mencionar estos ojos de agua.

En 1906, la Antofagasta and Bolivia Railway Company Limited comenzó a usar esa agua.

Una canalización artificial permitió el ingreso del líquido a territorio chileno.

El caudal de este curso de agua es de unos 250 litros por segundo en la frontera.

Un sistema de cañerías lleva el líquido desde ese punto hasta la ciudad de Antofagasta.

La concesión a la empresa ferrocarrilera fue hecha en 1908 por la Prefectura de Potosí.

En junio de 1997, el Gobierno de Bolivia revertió esa concesión porque se le daba otro uso.

La empresa ferroviaria retrucó que recibió la concesión gratis y sin condiciones.

En realidad, sólo estaba obligada a reservar un tercio del agua para que sea usada por Bolivia.

En 1996, el canciller boliviano, Antonio Araníbar, calificó al manantial Silala como un río.