El “Loco” fue la eminencia gris de la dictadura y el cabecilla de una organización de narcotraficantes

Luis Arce Gómez fue el operador del golpe del 17 de julio de 1980, condujo la represión y contrabandeó cocaína.

Recuperada la democracia, en 1982, Arce Gómez fue dado de baja con deshonra de las Fuerzas Armadas y despojado de sus galones.

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Entrevista: Luis Arce Gómez obliga a los dirigentes mineros Juan Lechín y Simón Reyes a levantar la huelga general indefinida en agosto de 1980

La Prensa

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Durante siete meses dirigió la represión, pero desde 1975 se involucró en el narcotráfico, por el que fue sentenciado a 30 años de cárcel en Estados Unidos. Su buena conducta dio lugar a una reducción de la pena. Fue hallado culpable de unos cien delitos durante el ejercicio del poder.

Luis Arce Gómez es el nuevo inquilino de la celda RC-01 del penal de máxima seguridad de Chonchocoro. Durante los anteriores 17 años ha estado en prisión. Fue Ministro del Interior, Migración y Justicia durante siete meses bajo la presidencia de facto de Luis García Meza, pero al menos desde cinco años antes había comenzado a montar una red de tráfico de drogas.

El “Loco” llegó al poder el 17 de julio de 1980 y fue destituido a mediados de febrero de 1981, un mes después del asesinato de ocho dirigentes del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR) y ante la evidencia de que manejaba el multimillonario negocio del tráfico de cocaína.

Nació en Sucre en 1938. Roberto Suárez Gómez, el “Rey de la cocaína”, fue su primo hermano. Fue expulsado del Ejército en 1960, cuando tenía el grado de subteniente, aparentemente por haber violado a la hija de uno de sus superiores, por lo que comenzó a trabajar como fotógrafo de acontecimientos sociales en el periódico católico Presencia.

En 1964 participó en el golpe militar que llevó al poder al general René Barrientos Ortuño. Fue reincorporado a las filas del Ejército y ascendido a capitán. Se especializó en explosivos.

Fue Jefe de Seguridad del Palacio durante la presidencia del general Alfredo Ovando Candia, a quien acompañó en el exilio a España, donde se inscribió en la Escuela de Estado Mayor y regresó a Bolivia en 1974.

Retomó su carrera militar y paralelamente empezó una nueva actividad: el tráfico de cocaína. A fines de 1975 se asoció con el coronel Norberto Salomón para montar una empresa de taxi aéreo, que tuvo éxito, pues en siete años compró 12 naves.

En 1978 ascendió a coronel y fue designado Ayudante del Comandante General del Ejército. Participó en el golpe de Juan Pereda Asbún y pasó al Servicio de Inteligencia. Fue protagonista del golpe del coronel Alberto Natusch, en noviembre de 1979.

Después se atrincheró en la Jefatura del Departamento II y conspiró con Luis García Meza para instaurar de una vez en Bolivia un régimen de auténtico terror.

Desató una ola de atentados terroristas en La Paz. El 8 de febrero de 1980, una explosión sacudió las oficinas del semanario Aquí, en la zona Norte.

El 21 de marzo por la noche, en un jeep, a la salida del cine Miraflores, el sacerdote jesuita Luis Espinal fue secuestrado por un comando paramilitar denominado “Los Albertos”. Un día después, el cadáver del religioso fue encontrado en el viejo camino a Milluni. Había sido brutalmente torturado en el Matadero Municipal antes de ser asesinado con 17 disparos.

El 2 de junio se precipitó a tierra una avioneta que llevaba a seis personas: Jaime Paz Zamora, jefe nacional del MIR, y tres dirigentes de la Unidad Democrática y Popular (UDP) además de dos tripulantes. La nave pertenecía a la empresa de los militares Arce Gómez y Salomón.

Paz Zamora sobrevivió. Un campesino lo llevó en andas hasta El Alto para que reciba atención médica especializada. Fue llevado a Panamá, donde se recuperó.

El 26 de junio, en el paseo de El Prado, alguien lanzó una dinamita contra una manifestación de militantes de la UDP. Dos personas murieron y otras 13 quedaron heridas. El domicilio del abogado laboralista Aníbal Aguilar Peñarrieta, además de las radioemisoras Fides y Panamericana fueron víctimas de otros atentados terroristas con explosivos.

El panorama estaba servido para el golpe. El mediodía del 17 de julio de 1980, la plaza Venezuela de la ciudad de La Paz mostraba el mismo aspecto de cualquier día invernal altiplánico: mucho sol y poco calor. La gente iba presurosa a almorzar y volver al trabajo.

Ya se sabía que la guarnición de Trinidad se había levantado en armas contra el Gobierno. El Comité Nacional de Defensa de la Democracia (Conade) se reunió en la sede de la Central Obrera Boliviana para coordinar acciones de respuesta al golpe.

El Conade era el organismo multipartidario y sindical que debía coordinar la resistencia ante un eventual golpe. Sus integrantes anunciaron para las 11.00 una conferencia de prensa, pero el reportero de Canal 7 llegó tarde a la cobertura del acto y pidió que Juan Lechín Oquendo, Marcelo Quiroga Santa Cruz, Óscar Eid Franco, Simón Reyes y otros dirigentes leyeran de nuevo el instructivo de declarar de inmediato la huelga general indefinida y el bloqueo de caminos.

Cuando Lechín leía el documento, una ráfaga disparada por una ametralladora anunció que había iniciado el asalto. En ese ataque murieron Marcelo Quiroga Santa Cruz, Carlos Flores Bedregal y Gualberto Vega Yapura. Serían los primeros tres de los 93 asesinados por el nuevo régimen, 27 de éstos permanecen en condición de desaparecidos.

Cuatro mil personas fueron detenidas y torturadas en el Estado Mayor, los sótanos del Ministerio del Interior y otras mazmorras.

Después de que el país recuperó la democracia, en 1982, Arce Gómez fue dado de baja con deshonra de las Fuerzas Armadas y despojado de sus galones.

En los años posteriores fue intensamente buscado hasta que, siendo Jaime Paz Zamora presidente, fue capturado por la Policía en una quinta ubicada sobre la nueva carretera Cochabamba—Santa Cruz, a unos cuatro kilómetros de la capital oriental. Aquel 10 de diciembre de 1989 estaba en una reunión familiar y preparaba una parrillada. Vestía pantalones cortos cuando fue aprehendido.

Un día más tarde, por decisión del Jefe de Estado fue enviado a Estados Unidos sin fórmula previa de extradición.

En el país del norte fue encontrado culpable de tres delitos de conspiración para introducir cocaína a EEUU y condenado a 30 años de cárcel, pero por su buena conducta, la pena se recortó a 25.

Cuando cumplió las dos terceras partes de la sentencia fue elegible para quedar en libertad condicional, a la que se hizo acreedor el 23 de noviembre de 2007, a partir de cuando inició una batalla legal en procura de no ser enviado de regreso a Bolivia.

Hubo más de 12 audiencias en las que expuso su temor a ser asesinado y razones médicas para no volver a Bolivia.

El lunes anterior, la juez Denise S, Slavin ordenó su deportación. Ésta es una figura legal distinta de la extradición, en la que intervienen dos Estados.

Se trata de la decisión soberana de un país para expulsar de su territorio a un ciudadano extranjero cuya presencia, por algún motivo, ha dejado de ser grata para aquél. Es una cuestión unilateral en la que el país receptor, en este caso Bolivia, nada tuvo que ver ni gestionar.

27 desaparecidos y 8 muertos

La dictadura de Luis García Meza es responsable de la muerte de 93 individuos, 27 de éstos permanecen desaparecidos.

La relación de estas personas es la siguiente:

1. Juan Aramayo Vallejos

2. Ariel Valdivieso

3. Bernardino Félix Cazas Rojas

4. Julio Condori Chura

5. Julio C. Delgado Echenique

6. Gregorio Escalera Mendoza

7. Carlos Flores Bedregal

8. Carlos Gutiérrez Gutiérrez

9. Miguel Huarachi Mamani

10. Carmelo Lima Mamani

11. Ernesto F. Laime Choque

12. Ester Tita Manzano Coronado

13. José L. Martínez Machicado

14. Ludgardo Medrano Sanjinez

15. Octavio Mendoza Arismendi

16. Francisco Poma Mamani

17. Marcelo Quiroga Santa Cruz

18. Freddy Quisbert Montes

19. Elías Raphael Flores

20. Eduardo Rodríguez Mattos

21. Germán Terceros Gutiérrez

22. René Chalco Sánchez

23. Renato Ticona Estrada

24. Ángel R. Tarquino Sánchez

25. Ademir Villegas Landívar

26. Ismael Torres

27. Gualberto Vega

Los ocho asesinados en la matanza de la calle Francis Harrington el 15 de enero de 1981 fueron:

1. Artemio Camargo Crespo

2. José Reyes Carvajal

3. Arcil Menacho

4. Ricardo Navarro

5. Gonzalo Barrón Rendón

6. José Luis Suárez Guzmán

7. Jorge Valdivieso

8. Ramiro Velasco

Un médico forense firmó, días después, un certificado que acreditaba que las muertes fueron causadas por pulmonía.

Otras 4.000 personas fueron detenidas por los organismos de seguridad del Estado.

Ligado al accidente de la UDP

El 2 de junio de 1980, Jaime Paz Zamora, candidato vicepresidencial de la Unidad Democrática y Popular (UDP), abordó una avioneta para dirigirse a Rurrenabaque, Beni, en campaña electoral. Hernán Siles Zuazo, el candidato presidencial desistió de viajar a último momento, porque debía acudir al sepelio de su tío Jenaro Siles.

Junto con Paz Zamora se embarcaron los dirigentes del Movimiento Nacionalista Revolucionario de Izquierda (MNRI) Jorge Álvarez Plata y Enrique Barragán, además de Jorge Sattori, militante del Partido Comunista de Bolivia (PCB); un periodista y el piloto. Todos ellos murieron en la tragedia.

Sattori, quien en 1967 tenía 32 años, fue una de las personas que, merced a gestiones efectuadas por Víctor Zannier, otro militante comunista, llevó las manos formolizadas y la mascarilla funeraria del rostro de Ernesto Che Guevara a La Habana, Cuba.

Nadie sabía, cuando se alquiló la avioneta, que ésta pertenecía a la empresa de taxis aéreos pertenecientes a Luis Arce Gómez y Norberto Salomón. Veintinueve años después de aquel hecho continúan las sospechas de que hubo un sabotaje que precipitó la tragedia.

Minutos después de decolar se incendió el motor y la nave se precipitó a tierra en los alrededores de Laja. Paz Zamora se aferró con fuerza al cinturón de seguridad y logró salir por una ventanilla, pero fue alcanzado por una llamarada que le causó quemaduras muy profundas en el rostro, las manos y los riñones.

Fue sometido a intenso tratamiento, que se interrumpió en julio, después del golpe de Estado liderado precisamente por los ex militares Luis García Meza y Luis Arce Gómez.

Sentencia

Pena: Arce Gómez fue sentenciado a 30 años por narcotráfico en EEUU.

Reducción: La condena se redujo a 25 años por la buena conducta del ex militar.

Libertad: El ex represor quedó libre el 23 de noviembre de 2007.

Roberto Suárez Gómez, el “Rey de la cocaína”, era primo hermano de Luis Arce Gómez.

Desde febrero de 1980 se produjo una ola de atentados con explosivos en La Paz, para crear pánico.

En diciembre de 1989, el ex presidente Jaime Paz Zamora resolvió la entrega de Arce Gómez a EEUU.