Plurinacionales “pluriconfusiones”

eldeber Dominicus

Ya mencioné antes las contradicciones del ‘Estado Plurinacional’, al que no le auguro larga vida. Como decían los militantes de la Unión Cívica Radical (UCR) en la Argentina de principios del siglo XX: “Calma radicales, la República permanecerá”. Con sus defectos y virtudes, me gustaba y me gusta la República, reitero que soy republicano.

Fruto de su propia inconsistencia, el ‘Estado Plurinacional’ tarde o temprano dejará paso al retorno de la venerable República de Bolivia, el nombre que hemos tenido desde 1825. Lástima que pocos han protestado por el cambio, algunos hasta lo han tomado con escasa seriedad, sin percatarse de que modificar el nombre de un país entraña un profundo movimiento negativo hacia el pasado y abre una incierta ventanilla hacia un futuro que nadie sabe cómo será, pero que sí es explícitamente divisionista. Por mucho menos, algunos orientales ya estarían acusados de ‘separatistas y sediciosos’. ¿Descuartizar a la nación en 36 es acaso un aporte a la unidad?

Las ‘pluriconfusiones’ siguen y están a la orden del día. La semana pasada escuché y vi a S. E. el presidente Evo Morales dirigirse al auditorio en Managua con motivo de la crisis hondureña, expresando (textualmente): “El Gobierno Nacional del Estado Plurinacional” (¡?). Asimismo, en el canal estatal de TV anuncian al “Primer Mandatario de la Nación”, algo incorrecto en este nuevo orden, donde lo correcto sería anunciar al “Primer Mandatario de las 36 naciones”. Otro ejemplo: varios ministros declaran que están haciendo o decidiendo “a nivel nacional”. Esto también es incorrecto bajo la actual óptica, ya que en un Estado plurinacional no puede haber nada a nivel nacional. Todo –por definición– debe ser a nivel “plurinacional”. Hemos creado al calor de una Constitución de dudosa legalidad y de un decreto supremo, la primera ‘multinacional’ boliviana…

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Ahora se habla de cambiar monedas y billetes. Ojalá no gasten mucho porque esto no durará. Lo digo con respeto a los proponentes del plurinacionalismo, pero con mayor respeto aún por las instituciones republicanas y por la tradición de República, algo más profundo que el mero Estado, simple forma de organización política. Hay que juntar firmas para proponer un referéndum a favor de una nación boliviana única e indivisible y, obviamente, republicana. Comenzaremos la campaña. ¡Síganme los buenos!