Saludos revolucionarios

image Paulovich | La Prensa

El Canciller de la República se refirió hace unos días al saludo revolucionario del puño izquierdo en alto y la mano izquierda abierta sobre el corazón que ejecutan los jefes y militantes del Movimiento Al Socialismo como eminentemente aymara dejando a Lenin y Trotsky como meros copiones. Sobre ese importante asunto conversé telefónicamente con mi tía Clothilde, cochabambina que vive en Alemania.

—Buenos días ¿puede comunicagme con mi sobrino von Paulos Huanca Clauge…?

—Hablas con él, tía Clotilde von Karajan Quiroga, mi pariente teutona–cochabambina.

—¡Qué gago encontragte, sobrino, porque siempre que te llamo por teléfono estás meditando en tu cuagto de baño!

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—Ahora ya tengo teléfono sobre el inodoro y también una pequeña biblioteca para convertir mis acciones en hechos culturales y también mis conversaciones telefónicas en diálogos filosóficos, culturales y políticos.

—Quiego aprovechag esta oportunidad paga decigte que la televisión eugopea ha comentado que nuestro presidente Evo y sus adherentes socialistas saludan con el puño cerrado en alto como lo hacían los comunistas cuando existía el impegio soviético dugante su ocupación de muchos países eugopeos…

—No te preocupes, tía Clothilde, porque los socialistas bolivianos en la actualidad no son más que unos socialistas hualaychos que no han leído ni por el forro a Marx, Lenin, Engels, y Evo los utiliza para desfilar y saludar con el puño izquierdo cerrado y la mano derecha en el corazón.

—Eso me da miedo, sobrino, porque yo como alemana–cochambambina he sufrido mucho por culpa de los símbolos, los bosques de banderas y los brazos en alto.

—Ya sé a qué te refieres, tía Clothilde von Karajan Quiroga, pero no olvides que los bolivianos, venezolanos, nicaragüenses y otros más somos hualaychos, nos divertimos con estas cosas, inventamos el asunto de las wiphalas, nos saludamos con el puño izquierdo levantado y cerrado, nos hacemos coronar cual si fuéramos descendientes directos de Atahuallpa o de Huáscar y hasta hacemos aprobar una nueva Constitución como si fuera un chairo, donde no falta el charquecito, el chuñito, la papita, las ulupicas y el perejil.

—Pego yo escucho hace mucho tiempo que muchos hablan del “saludo guevolucionaguio”, ¿es que tú nunca tuviste un saludo guevolucionaguio con nadie?.

—Cuando fui jovencito y cristiano saludaba a mis amigos diciéndoles: “La paz del Señor sea siempre contigo, hermano”, pero como muchos me creían seminarista dejé de hacerlo para que no se pitorreen de mí.

—Y ahora, no levantas tu puño izquiegdo paga saludag?

—No lo hago ni lo haré, tiitay, y si alguien quisiera obligarme a saludar revolucionariamente, levantaré mi pierna derecha en ademán canino y haré pis aunque no tuviera ganas.