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YPFB trae GLP de Argentina y paga por la conversión y carga

Bolivia necesita recurrir a la compra en el exterior por la declinación de campos petroleros. El país exporta gas natural húmedo.

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GLP: en los barrios cruceños se observan filas de amas de casa por una garrafa de gas licuado

La Prensa

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Desde hace un mes, Bolivia lleva a cabo la importación indirecta desde Argentina de 6.000 a 7.000 garrafas de gas licuado de petróleo (GLP) para abastecer la creciente demanda que se presenta en invierno.

El gerente de Comercialización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Gary Medrano, explicó que a partir del gas natural que se exporta, la nación vecina, en una de sus plantas separadoras de líquidos, extrae la humedad y el GLP, y lo devuelven al país.

“Como no contamos con una planta separadora de líquidos en el país, lo que se ha hecho es que Argentina, por los mayores volúmenes de gas que les enviamos, separa el GLP y nos lo devuelve”.

En Yacuiba se observó el viernes el paso de siete camiones cisterna. En ese sector se conversó con Lizardo Algarañaz, conductor de uno de los motorizados, quien confirmó que el objetivo de su viaje es comprar el energético.

“Estamos pasando la frontera para traer gas de la planta de Güemes-Argentina y conducirlo hasta Villamontes; de ahí no sabemos adónde lo distribuyen”.

La caravana estaba compuesta por siete camiones, cada uno con capacidad para 21 toneladas y que llevan a cabo un viaje por semana al país vecino.

De acuerdo con YPFB, la operación se efectúa desde hace un mes sobre la base de un convenio suscrito con Argentina y sirve para aumentar la oferta disponible del energético.

El consumo promedio por día en Bolivia es de 110.000 garrafas. En La Paz llega a 40.000, aunque en invierno se sube incluso a 50.000.

La demanda en Santa Cruz asciende a 30.000 garrafas; Cochabamba, 18.000, y en el resto del país se reparte lo demás.

De acuerdo con Medrano, esta cantidad adicional ha contribuido a que no haya filas en los barrios, como había ocurrido el año pasado.

Sin embargo, para hacer la separación, Bolivia debe pagar una suma, que YPFB no precisó, y asumir el costo del transporte por cisternas para su posterior engarrafado interno.

Medrano aseguró que la producción de GLP se encuentra en el punto de equilibrio con la demanda diaria.

El ex secretario de Energía Carlos Alberto López aclaró que por esta transformación el país sólo le está vendiendo a la Argentina un gas seco y sin un valor agregado, por lo que se recibirá un menor precio.

El contrato establece un precio fijado en BTU (unidad térmica británica) que incluye el valor calorífico del gas.

Hasta el primer trimestre del año, Argentina pagó 7,83 dólares por millón de BTU y compró alrededor de cinco millones de metros cúbicos de gas. En la actualidad se cancelan 4,30 dólares.

Según López, como ese país adquiere un gas seco, lo más probable es que en la actualidad esté pagando un precio inferior, lo que disminuirá los ingresos por exportación y la correspondiente liquidación de regalías.

Bolivia se ve en la necesidad de importar gas bajo esta modalidad por la declinación de la producción de petróleo y el estancamiento de la producción de gas natural debido a la falta de inversiones. Además, las 6.000 garrafas que se traen son marginales en torno a las necesidades de consumo que se tienen.

La Cámara Boliviana de Hidrocarburos (CBH) informó que la oferta de líquidos se redujo de 50.756 barriles en 2005 a 47.017 barriles en 2008.

De esa manera existe una menor disponibilidad para que en las refinerías se elabore GLP, gasolina y derivados. Esto se debe a la declinación de los campos petroleros antiguos que eran productores sobre todo de petróleo y gasolina natural, y es una de las causas para que se tenga que importar el 40 por ciento de la demanda de diésel.

Además, la producción de gas natural es cada vez más seca y no permite extraer derivados.

Las inversiones en el sector en la pasada gestión llegaron a los 300 millones de dólares.

En Santa Cruz arrecia la escasez del carburante

Pese a que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) aumentó 2.000 garrafas a las 3.500 que normalmente se destinan a Montero, Portachuelo y Minero, dichas poblaciones continúan sufriendo por la escasez parcial de gas licuado de petróleo (GLP), mientras que en los barrios de la capital cruceña la oferta es irregular.

En Tropigas, que concentra el servicio de distribución de GLP en el norte integrado, indicaron que el cupo asignado por la estatal todavía no cubre la demanda que se genera en poblaciones que corresponden a la provincia Obispo Santistevan, Sara e Ichilo. En Cuatro Cañadas, San Julián, Puerto Suárez y Germán Busch, la venta continúa de manera irregular. Para las distribuidoras locales de GLP de uso doméstico, la falta parcial que se presenta en algunos barrios de la capital se debe a que en algunas pulperías y tiendas acaparan el producto para promover un negocio informal.

En la Cámara Departamental de Distribuidores de GLP informaron que para tranquilidad de la población, las 14 repartidoras que operan en la capital están recibiendo con normalidad la asignación del combustible (un promedio de 30.000 garrafas por día) de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos

La fuente consultada de la Cámara expuso que si bien se presenta una alta demanda de GLP en esta época de invierno, la escasez parcial se da como resultado del negocio informal que se origina en algunas pulperías de barrios que acumulan una gran cantidad de garrafas para luego vender el combustible hasta en 30 bolivianos.

Más datos

El GLP se puede extraer a partir de la refinación del petróleo extraído de los campos.

También se lo puede obtener con la producción de gas natural si es húmedo.

Bolivia debía realizar la transformación con la planta separadora de río Grande.

Debido a los hechos de corrupción, este proceso quedó paralizado en Santa Cruz.

YPFB indicó que se hará cargo de la construcción de esta obra en lugar de Catler-Uniservice.

Antecedentes

La importación fue descubierta de manera casual el viernes en Yacuiba.

Camiones cisterna traían envasado el GLP desde una planta de Argentina.

El Gobierno siempre negó la necesidad de comprar del exterior este carburante.

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