Bariloche: la frustración del chavismo

MarceloOstriaTrigo Marcelo Ostria Trigo

Ya se conoce lo sucedido en Bariloche, Argentina, donde los presidentes de los países de la Unión de Naciones Suramericana (UNASUR), se reunieron para debatir el acuerdo colombo–estadounidense que permite que asesores técnicos y militares norteamericanos usen siete bases militares de Colombia para cooperar en la lucha contra el narcotráfico y contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Las encendidas declaraciones previas de Hugo Chávez, Rafael Correa y Evo Morales caldearon el ambiente. Inclusive Hugo Chávez había instruido a su canciller que “prepare” la ruptura de relaciones de su país con Colombia.

Por su parte, el presidente del Brasil, Inacio Luiz “Lula” da Silva, componedor de entuertos, también antes de la reunión propuso que el presidente Barak Obama sea convocado –no dijo invitado– a Bariloche para que explique el convenio con Colombia y dé garantías de que no afectará a los demás países de la región. Esta iniciativa, sin embargo, la presentó el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, con el respaldo de los mandatarios de la Argentina, Brasil y Venezuela, pero fue objetada por el presidente Uribe, y “quedó finalmente fuera del documento”. (La Nación, 29.08.20’09). Al fin, está claro que procurar sentar en el “banquillo del acusado” al presidente de un país no miembro de la  UNASUR es, o una inocentada, o una demasía. Según la versión de la radio Erbol, tomada de Infobae.com, la exclusión de esa convocatoria en el documento consensuado molestó al presidente brasileño. Creo que estamos perdiendo el tiempo y me preocupa lo que publiquen mañana los medios, dijo el brasileño, notablemente enojado.

No faltó el desatino: Quiero plantear que si el presidente colombiano no quiere retirar las bases militares (estadounidenses) de Colombia, ¿por qué no ir a un referéndum de Sudamérica?, dijo Morales en un discurso proselitista ante una concentración campesina en el departamento altiplánico de Oruro. (Reuters, 26.08.2009). No se sabe en qué norma Morales pensaba fundar tal convocatoria, ni cómo se podría violentar leyes y políticas de países soberanos que, seguramente, no alterarán sus sistemas electorales. Pero lanzó nomás su propuesta de referendo regional, que, según ya se sabe, fue ignorada.

Habrá que dejar claro que ninguna decisión que adopten los presidentes de UNASUR es obligatoria, porque, además de que la organización no está legalmente vigente, carece, como todos los organismos internacionales, de facultades supranacionales.

Sucedió lo previsible: no hubo acuerdo. Las agencias de noticias confirman que los “duros” no alcanzaron sus objetivos: Cumbre de UNASUR termina sin definición sobre bases militares extranjeras. Cancilleres tratarán el tema en septiembre”. Y, como no funciona la regla de la mayoría, se recurrió a un documento de consenso mínimo que al chavismo le parecerá desleído y frustrante porque recoge la principal preocupación colombiana: Reafirmar nuestro compromiso de fortalecer la lucha y cooperación contra el terrorismo y la delincuencia transnacional organizada y sus delitos conexos: el narcotráfico, el tráfico de armas pequeñas y ligeras, así como el rechazo a la presencia o acción de grupos armados al margen de la ley. (Punto 2). Es más, seguramente fue un trago amargo para esos ”duros” la falta de condena –la propuso el presidente Evo Morales– al acuerdo colombo–estadounidense.

La sangre ahora no llegó al río. Quizá, con el correr de los días, se vayan disipando los malos vientos –de guerra los llamó Chávez– y los “duros” encuentren la cordura.