Lograr estatus en las pandillas puede llevar hasta el asesinato

Un joven cuenta que, en estado de ebriedad, hirió de gravedad a una mujer por una apuesta y por lograr un lugar en su pandilla. El Gobernador de la cárcel asegura que muchos de los niños que vivieron en la cárcel, hoy están detenidos.

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MODUS OPERANDI • Los grupos juveniles acechan a sus víctimas en las calles más solitarias y con el uso de armas punzocortantes las hieren e incluso llegan a matarlas, según la Policía.

LA RAZÓN

Está detrás de las rejas de la puerta principal de la cárcel de San Pedro. Es un joven que no pasa de los 20 años, pero ya está un año recluido por tentativa de homicidio. Prefiere evitar detalles y se limita a recordar que, en su afán de lograr estatus en su pandilla, atacó a una joven que estuvo a punto de morir.

Se llama Óscar. Esa noche bebieron con sus amigos y se animó a desafiar a uno de ellos a que era capaz de amedrentar a una persona que pasara por el lugar; una calle de la zona de Achachicala. Se apareció una joven, la interceptó y, asegura, que sólo la vio tendida en el suelo con su cuerpo ensangrentado.

Casos como éste son frecuentes en los últimos años, según un investigador de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), que prefirió mantener su nombre en reserva.

“Ahora nos llama mucho la atención la delincuencia juvenil. Los chicos se están dedicando a delinquir con más frecuencia que antes”, afirmó la fuente.

Explicó que hasta algunos años atrás, los jóvenes se enfrentaban entre sí a puñetazos y puntapiés, pero “ahora están siempre armados y cualquier pelea termina con muerte”.

En el penal de San Pedro existen al menos 100 jóvenes, entre 16 y 21 años de edad, que protagonizaron delitos como robo agravado u homicidios, según informó a La Razón la trabajadora social del penal, Wendy Mariaca. Óscar es uno de ellos. Fue aprehendido tras apuñalar a una joven por robarle su cartera. Según relató, ahora está arrepentido de lo que hizo pero comenta que en ese momento “estaba borracho y no sabía lo que hacía”.

El juez Quinto de Instrucción en lo Penal, Williams Dávila, informó que su juzgado recibe en promedio tres casos al mes, entre homicidios y asesinatos.

“El 75 por ciento de estos casos se presenta como consecuencia del consumo de alcohol”, explicó Dávila. Añadió que los atracos y los problemas pasionales son uno de los factores frecuentes de los asesinatos.

“Yo, sólo me lancé; cuando me acerqué a la joven le grito y la veo llorar. Después sólo la vi tirada en el piso y con sangre en su cuerpo”, relata con voz pausada y sonrisas de por medio.

El investigador de la FELCC informó que en La Paz existen dos grupos de jóvenes antagónicos. “Uno es conformado por rockeros y en el otro, sus miembros se visten siempre de negro y les gusta la moda dark. Si se encuentran es para matarse”, contó.

Las pandillas se tornan cada vez más violentas por la pugna de poder interno. “En los grupos de amigos primero se empieza con apuestas para saber a qué te puedes atrever, quién es el más abusivo y así ganar el respeto de los otros. Después ya te ponen a prueba y cada vez son más peligrosas. Había grupos de amigos que te proponían matar a las personas”, reveló Óscar.

En El Alto existen grupos juveniles que delinquen en las calles, según informaron fuentes policiales. “Son pandillas cuyos miembros viven solos y se dedican a robar y a agredir a la gente”.

En los últimos días se informó que en esa ciudad se rearticula una banda de cogoteros. El director de la FELCC, coronel Ramiro Cossio, cree que un joven de 16 años es el cabecilla, pues fue parte de un grupo de delincuentes que terminó con la vida de al menos ocho personas.

Apoyada en su experiencia con los jóvenes detenidos en la cárcel de San Pedro, Mariaca explicó que los delincuentes juveniles tienen en común que provienen de hogares desintegrados. “La mayoría de ellos viene de familias donde hubo violencia intrafamiliar o son personas que fueron abandonadas y crecieron en hogares”, sostuvo.

El juez Octavo de Instrucción en lo Penal, Róger Valverde, informó que los casos que llegan a su despacho son en su mayoría homicidios y asesinatos. Se atienden hasta 40 casos por año, afirmó.

Según el juez, las muertes de estas personas son producto de atracos en las calles. Lo protagonizan, en su mayoría, jóvenes en estado de ebriedad.

El gobernador de la cárcel de San Pedro, coronel José Cabrera, recordó que en los años 90 había una treintena de niños que vivían en la cárcel junto a sus padres.

“Las estadísticas señalan que la mayoría de ellos ahora están recluidos aquí. El delito es algo normal para ellos”, asegura.

Valverde indicó que el 80 por ciento de los casos que recibe su juzgado se esclarece, mientras que un 20 por ciento queda archivado, entre otros factores porque no se encuentra a los responsables de estos hechos.

Aunque la víctima de Óscar no perdió la vida, la Fiscalía lo imputará por tentativa de homicidio en el juicio. “Ahora me arrepiento de lo que hice, pero ese momento quería que mis amigos me alaben”, afirmó.

Un informe de la Policía Boliviana muestra que el 2008 se registraron 1.456 homicidios. Esta cifra muestra que al mes, en promedio se reportaron 161 homicidios. El informe no detalla la causa de estos hechos.

Termina la entrevista y Óscar se despide sólo con una sonrisa y la esperanza de salir pronto.

“Me arrepiento de lo que hice, la chica estaba a punto de morir”

“Yo no me acuerdo realmente lo que pasó. Había tomado bebidas alcohólicas y estaba con mis amigos en la zona de Achachicala. Apostamos entre todos quién se atrevía a asustar a la primera persona que pase por ahí. Yo me lancé y sólo recuerdo que me acerqué a la chica y le grité; ella lloraba y después sólo le vi tirada en el piso y con sangre en su cuerpo.

Después de eso todos desaparecieron y a mí me agarraron los policías. Ahora me arrepiento de lo que hice porque la chica estaba a punto de morir, se había desangrado. Pero ese momento yo no sentí nada sólo quería que mis amigos me alaben, que se den cuenta que yo me atrevía a todo y podía ser alguien en el grupo.

En los grupos de amigos siempre se empieza con apuestas para saber a qué te puedes atrever, quién es el más abusivo y, así se puede ganar el respeto de los otros, pero después ya te ponen a prueba y cada vez son más peligrosas. A eso hay que atreverse.

Nos obligaban a apuñalar, a golpear a la gente, en especial a los jóvenes. Incluso había grupos de amigos que te proponían matar a las personas para entrar a su pandilla. A eso yo no he llegado, me han acusado de matar, pero sólo yo herí a esa chica.

Si ganábamos una apuesta, los líderes de los grupos o pandillas nos daban trago”.

Los problemas pasionales aumentan los homicidios

Investigación • También están las motivaciones económicas y los factores relacionados con estatus en las pandillas juveniles.

imageEN LAS NOCHES • Los delicuentes asaltan a sus víctimas y en muchos casos las matan. Operan en distintas zonas.

Los robos agravados, en los que los delincuentes usan la violencia para obtener algo de valor, y los problemas sentimentales entre parejas, son para la Policía y la Justicia las causas de mayor frecuencia para cometer un homicidio en La Paz y en El Alto.

Un investigador de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) explicó que las motivaciones económicas se constituyen, por lo menos en lo que va de este año en una de las principales causas para la comisión de un homicidio.

“El mayor número de casos es por el tema económico. Los delincuentes buscan algo de valor en las calles; encuentran a su víctima y roban sus pertenencias con violencia, que puede ser tan extrema que pueden matarla”.

Para la Policía, los denominados cogoteros son los que con mayor violencia actúan. En la urbe alteña, hace un mes, se desarticuló una banda de estos delincuentes que se presume mataron a ocho personas.

“Asfixiaban a sus víctimas hasta dejarlas inconscientes o hasta matarlas”, según revelaron fuentes policiales. La FELCC alteña reportó que atiende un promedio de al menos tres casos de homicidios y asesinatos, al mes.

“La mayoría de estos hechos se dan en las calles como consecuencia de los robos agravados o, de lo contrario, luego de peleas entre parejas”, explicó la fuente policial en la ciudad de El Alto.

El juez Octavo de Instrucción en lo Penal, Róger Valverde, reveló que los casos que atiende con frecuencia son homicidios producto de atracos y de emoción violenta, relacionados con problemas sentimentales.

Contó que a principios de este año recibió una denuncia en la que “una mujer, que es carnicera, encontró a su esposo con otra persona. (Tras descubrir el engaño) le incrustó muchas puñaladas, hasta que lo mató”.

Existen otros casos en los que las víctimas fatales son niños. El juez Quinto de Instrucción en lo Penal, Williams Dávila, informó que a su juzgado llegan muchos casos con esas características.

Añadió que en el 75 por ciento de las denuncias que recibe se evidencia que los responsables de los ilícitos están influenciados por bebidas alcohólicas.

El caso más reciente fue el de una pequeña, que fue asesinada por un sicario. El padrastro de la niña de cuatro años contrató a una persona para que la matara a cambio de 2.000 bolivianos. El hombre quiso vengarse de su ex mujer porque ella encontró otra pareja cuando él fue a la cárcel.

El Código Penal califica a ese hecho como asesinato, en el que una persona “obra con dolo e intencionalidad para dar muerte a una persona”.

El juez Valverde contó que otro caso que atendió fue un homicidio donde una mujer mató a su marido por defender a su madre. La víctima golpeaba a la madre de su esposa. “Al ver esa escena, le insertó una puñalada a su esposo y lo mató”, recordó.

Otra de las causas de los homicidios es la violencia juvenil. Una fuente policial informó que, aunque no hay estadísticas, muchos de los casos tienen que ver con pandillas juveniles que operan en La Paz y en El Alto.

Jóvenes recluidos irán a un centro de rehabilitación

PROYECTO • El centro se construye en Calahuma y será inaugurado en septiembre.

Los jóvenes que estén recluidos en la cárcel de San Pedro, en breve serán trasladados al Centro de Rehabilitación en Calahuma, camino a Viacha, para que aprendan un oficio y puedan reinsertarse a la sociedad al cabo de cumplir con su condena.

El gobernador del penal, coronel José Cabrera, anunció a

La Razón que en el centro de rehabilitación, los jóvenes participarán de talleres de carpintería, mecánica y panadería. “Les permitirá rehabilitarse, estarán con un control permanente y tendrán un mejor tratamiento”, explicó.

Agregó que en Calahuma los jóvenes serán rehabilitados de acuerdo con sus perfiles sicológicos y la falta que cometieron.

El proyecto es financiado por el Movimiento Laico para América Latina y el Gobierno. El centro se empezó a construir hace más de cinco años.

Uno de los integrantes de la mesa interinstitucional que coordina la edificación del centro, José Manuel Pacheco, informó que la inauguración del centro en su primera y segunda fase será en los primeros días de septiembre.

La trabajadora social de la cárcel, Wendy Mariaca, informó que el Movimiento Laico realiza, actualmente, diferentes cursos de capacitación a los jóvenes en serigrafía y en otras actividades de rehabilitación.

Archivan el caso, si en seis meses no hallan al autor

homicidio • Si se encuentra pistas del autor, la investigación puede ampliarse un año.

Las denuncias por homicidio que llegan al Ministerio Público corren el riesgo de archivarse si es que en un plazo de seis meses de investigación no se logra dar con el autor del hecho. Este período puede ampliarse a un año, si es que se encuentra alguna pista.

El juez Octavo de Instrucción en lo Penal, Róger Valverde, explicó que, cuando se inicia una investigación sin conocer al responsable del hecho, el fiscal tiene un plazo perentorio de seis meses para dar con el autor.

“Si en ese lapso de tiempo no se da con el autor, el fiscal puede rechazar la denuncia”, explicó el juez. Según Valverde, existe una última opción para que después de los seis meses haya una posibilidad de continuar con la pesquisa y dar con el autor.

“Si se tiene algún indicio se puede reabrir el caso. La investigación tiene un año más para poder indagar. Pero si en ese tiempo adicional no se da con el responsable del delito, entonces ya no se puede hacer nada”, precisó.

Es decir, el caso se archiva y por ende el fiscal renuncia definitivamente a la indagación.

Un informe de la Policía Boliviana da cuenta que el 2008 se registraron 1.456 homicidios.